Primeras impresiones de What Remains of Edith Finch

El nuevo y extraño juego de los creadores de The Unfinished Swan.

What Remains of Edith Finch, el próximo juego de Giant Sparrow, los creadores de The Unfinished Swan, trata sobre una joven que explora el hogar familiar. Es una extraña casa con una gran peculiaridad: cuando un miembro de la familia muere, su habituación se cierra y permanece inalterada para siempre. Esto, evidentemente, juega en contra de las oportunidades de uso del inmueble, pero el hogar de los Finch son bastante ingeniosos, construyendo continuamente nuevos añadidos para este conjunto de tumbas.

Pero What Remains of Edith Finch no es una historia de terror. No en su forma convencional, al menos; basándonos en lo que jugué el mes pasado durante la GDC, Edith Finch es tenebroso e inquietante, pero no examina la condena y la oscuridad, sino que combina capricho y asombro. Es más Terry Gilliam que David Lynch, por decirlo de alguna manera.

Cada capítulo de What Remains of Edith Finch es una historia independiente sobre un miembro fallecido del clan Finch. El que vi yo era sobre el hermano mayor de Edith, Lewis, el cual murió en su veintena.

Su historia la narra su psiquiatra, explicando en una carta a la familia Finch que se siente responsable por la muerte del problemático joven. Mientras explica esa historia, el jugador la representa con una inteligente técnica narrativa a través de la cual se controlan de forma simultánea dos versiones diferentes del estado mental de Lewis.

De día, Lewis trabaja en una fábrica de conservas, decapitando salmones y lanzando sus cabezas en un cubo para deshechos. Esta monótona actividad se desarrolla en primera persona, mientras Lewis baja su cabeza y se centra en su rutina diaria.

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Pero esa es solo una parte de Lewis. La parte aburrida. La parte controlada. La parte productiva.

Profundiza un poco y encontrarás otro Lewis, uno infinitamente más intrigante y peligroso. Lewis sufre problemas de adicción a las drogas. O los sufrió, mejor dicho; tras desintoxicarse parecía curado de su adicción, pero eso solo despertó una parte aún más oscura de su problemática psique. Lewis, aún más que la mayoría de personas, es delusivo. Se imagina a si mismo en un reino de cuento de hadas en el que él es el rey.

Esta parte de Lewis se juega en una nube de pensamientos que ocupa buena parte de la pantalla, y que se controla con el stick analógico izquierdo mientras el jugador, de forma simultánea, controla al Lewis de la fábrica con el stick derecho, mientras sigue realizando su trabajo con los pescados en los bordes del marco.

El Rey Lewis celebra un baile. Todos sus ciudadanos le tienen en gran estima, al ser un aventurero heroico. Navegando en alta mar, mata a monstruos y roba los corazones de aquellos a quien desea (el jugador puede determinar los deseos sexuales de Lewis, al menos entre un príncipe o una princesa). En este mundo Lewis es importante. Valiente, querido y admirado, el Rey Lewis es todo aquello que no es el Lewis de la fábrica de conservas.

Tan solo hay un problema: el Rey Lewis no es real. Y en lo más profundo de su alter ego sabe que es el sujeto de deseo de un trabajador miserable en una factoría. El Rey Lewis rechaza ser subyugado por el Lewis trabajador, así que hace lo necesario y mata al dios enfermo responsable de ello. Y ese es el fin del hermano mayor de Edith, quien mantiene que era un tipo "que molaba mucho".

Es una historia inquietante, desde luego, y no es la única dentro de la familia Finch. Echando un vistazo al árbol familiar (el menú de pausa del juego) vemos que los Finch no suelen tener una esperanza de vida especialmente larga, aunque no siempre fuese ese el caso.

Sobre la superficie esto podría parece un intimista drama familiar sobre la enfermedad mental genética. Cuando le pregunto si Edith Finch se basa aunque sea ligeramente en algo autobiográfico, el diseñador Ian Dallas explica que no es algo tan específico. Tiene la suerte de no sufrir los mismos demonios que Lewis, pero se identifica con su delusional creación, ya que también solía sentirse absorbido por sus propias fantasías mentales.

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"Eso es lo que conseguimos con nuestros teléfonos hasta cierto punto, y creo que sobre lo que es la vida civilizada en general; escapar del horrible, bruto y corto mundo en el que nos encontramos. Vivimos en una versión mental de lo que está dentro de nuestras cabezas", dice. "En la vida diaria creamos esas ficciones, y lo aislamos del mundo para poder interactuar con ellas. Creo que hay un componente muy positivo en eso. Pero es fácil, cuando las cosas en el mundo exterior son más problemáticas, retraerse a ese lugar en el que todo va bien".

Visto de esa forma Edith Finch puede parece una crítica a los peligros de la tecnología y los medios, sobre sumergirse demasiado en la fantasía, ya sean videojuegos, películas, libros, etc. Pero Dalla no lo ve en términos tan rudimentarios. Para él, las tendencias escapistas de Lewis tienen un valor. Le hacen feliz, productivo, satisfecho... con moderación.

"Creo que la historia de Lewis puedes verla como una victoria", me explica. "Quiero decir, al final él es feliz. Solo que, desde tu punto de vista, ¿crees que es al final un buen sitio para él o no?".

Al final la locura de Lewis es que está maldito por tener demasiada creatividad, algo que Dallas, el creador de The Unfinished Swan, puede entender. Con moderación, la fantasía de Lewis le ayudan. De hecho, cuando el sueño solo oculta la mitad de la pantalla es un entretenimiento agradable del trabajo. Pero cuando crece para ocupar toda la pantalla, la fantasía pasa de ser un capricho a una tragedia.

Lo intrigante de verdad es que What Remains of Edith Finch empezó como un proyecto muy diferente para Dallas. De hecho, ni siquiera estaba concebido como una aventura narrativa, sino como un simulador de buceo.

"Originalmente iba sobre lo que se siente al enfrentarte a la naturaleza, algo que es bello y abrumador al mismo tiempo. Y de ahí se transformó a una serie de experiencias que evocan la sensación de sentirse abrumado", explica Dallas. "En este caso Lewis se siente abrumado por su mundo imaginario. Es sobre la muerte, pero también sobre esa simple idea de que cosas que no entiendes te subyugan, lo cual es una ficción muy extraña".

Y si Edith Finch es "un juego sobre lo desconocido", ¿qué hay más desconocido que la psique humana?

Según lo visto en este breve aperitivo del juego, la historia de Lewis es fantástica, encantadora y fatídica a partes iguales. Y, afortunadamente, se encapsula en tan solo un cuarto de hora. What Remains of Edith Finch promete más cosas de este estilo, como si fuese una versión condensada de La Dimensión Desconocida, o más recientemente, de Black Mirror. Si eso no suena "bello y abrumador", no sé qué puede serlo.

Traducción por Josep Maria Sempere.

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Acerca del autor

Jeffrey Matulef

Jeffrey Matulef

Colaborador  |  mrdurandpierre

Jeffrey Matulef is the best-dressed man in 1984.

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