Año 2000: resulta que la humanidad no ha perecido por una revuelta “à la Skynet” como fruto del efecto Y2K; mueren José Ángel Valente y Charles Schultz; Al Gore cede amablemente la presidencia de los Estados Unidos de América a George W. Bush… Y por fortuna, entre todos estos sucesos de ingrato recuerdo, vio la luz The Sims, un videojuego llamado a marcar un antes y un después en la historia de la industria del entretenimiento digital. Ocho años más tarde, y pasadas más de dieciséis millones de copias, una secuela y quién sabe cuántas expansiones, Electronic Arts trabaja en los retoques de su próximo lanzamiento: The Sims 3, cuya versión para PC llegará a las tiendas de todo el mundo en febrero de 2009, acompañada de un hermano menor para móviles.

Ben Bell, su productor ejecutivo, estuvo en las oficinas de EA en Madrid presentándonos esta nueva entrega de la franquicia y, aun a pesar de un incipiente catarro y la sombra de una apretada agenda, tuvo a bien concedernos unos minutos de su tiempo en los que pudimos charlar con él acerca de The Sims 3, sobre lo estupendo que es dedicarse a hacer videojuegos para ganarse la vida y también acerca de qué es lo que nos hace específicamente humanos.

The Bright Side of the Road. - V.M.

Cuando el proyector se encendió, apareció ante todos el brillante y soleado mundo de los Sims, en contraste con el día ventoso y gris de más allá de los paneles de cristal. Esto no hizo sino recordarnos a todos uno de los motivos por los que la saga se ha terminado convirtiendo en el juego de PC más vendido de la historia: los Sims siempre han supuesto una versión luminosa, alternativa y divertida del mundo real. Por eso, cuando preguntamos a Bell cuál cree que es el secreto de que The Sims hayan supuesto una apertura del mercado de los videojuegos a una cantidad tan inmensa de nuevos usuarios, nos respondió que “Los Sims trata de la vida corriente y moliente y apela a experiencias cotidianas que todo el mundo conoce, sólo que ofrece la posibilidad de acercarnos a ella de un modo nuevo y volverla más divertida. Todos hemos deseado poder pausar el mundo alguna vez y explorar otras posibilidades: ¿qué pasaría si fuese más lanzado? ¿Qué pasaría si mi vecino fuese una estrella del rock? En The Sims 3 intentamos ofrecer un juego que permita a todo el mundo visitar esas otras realidades alternativas.”

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Aún a pesar del estado de desarrollo de la versión que nos mostraron, las mejoras del entorno gráfico de The Sims3 con respecto a su antecesor eran más que notables, manteniendo a la vez y a las claras las señas de identidad de la casa. Los colores vivos, la luz, el brillo propio de los idealizados barrios residenciales poblados de atareados sims que corretean de acá para allá, enfrascados en sus cotidianos quehaceres. Pronto pudimos ver lo que Bell nos dijo que era la diferencia cualitativa entre esta tercera parte de The Sims y las anteriores: la escala. No se trata en esta ocasión de la vida casa por casa o bloque por bloque, sino que nos hallaremos insertos en un mundo-barrio poblado por hasta noventa sims cuyas vidas seguirán adelante en nuestra ausencia y allí donde no podemos verlos, evolucionando y estableciendo relaciones entre ellos más allá de nuestra intervención. El mundo de los sims se ha hecho más grande y se le ha insuflado de un hálito de vida que no se detiene cuando tomamos el taxi para volver a casa después de una cena desastrosa: quizás nuestra airada cita conozca esta noche a su alguien especial y, quizás resulte ser nuestro vecino de enfrente.

Pero no se ha tratado sólo de hacer un entorno más grande y dotado de mayor nivel de libertad e interacción, sino que también hay un esfuerzo deliberado por lograr que The Sims 3 ofrezca a cada jugador una experiencia única y personalizada. Esto se deja notar en todos los aspectos, comenzando por el nuevo editor de sims, del que han desaparecido las categorías prefijadas y que ahora luce barras deslizantes para casi todas las categorías personalizables de nuestros sims, desde el peso a la forma de los ojos o la pigmentación de la piel. Ciertamente, la idea es que podamos replicar cualquier modelo que se nos pase por la cabeza, desde estrellas de cine a miembros de nuestra propia famila. Otra herramienta que el juego incluye es el modo “Create-a-Style”, en el que podremos personalizar a gusto absolutamente cualquiera de los objetos que pueblan el mundo de nuestro sim, desde la ropa al papel pintado de las paredes o el reproductor de CDs, de forma fácil e intuitiva.