El concepto “buen rollo” es tan abstracto como subjetivo. Para cada uno de nosotros tendrá un significado u otro. No obstante, si en un ejercicio de simplificación tuviésemos que definir el “buen rollo” aplicado al mundo del videojuego seguramente en Samba de Amigo hallaríamos una de sus mejores definiciones. Y es que un juego musical protagonizado por un mono con gorro mejicano, que es capaz de saturar de colores hasta al plasma más avanzado, y que encima propone al jugador que siga el ritmo de canciones como “Macarena” o “Volare” sólo puedo tener un objetivo, convertirse en el rey de las fiestas.

Una nueva versión del clásico de Dreamcast llega ahora a Wii y recupera todo el espíritu del título original. Para conseguirlo sustituye las famosas maracas que tanto dieron que hablar en su lanzamiento hace ocho años por el Wiimote y su inseparable Nunchuk. Habrá que hacer un esfuerzo de imaginación extra para convertir los neutros mandos de la consola de Nintendo en colorista maracas, pero una vez conseguido el ritmo empezará a poseer nuestros cuerpos.

La mecánica sigue siendo la misma de siempre, tienes que sacudir el Wiimote y el Nunchuk (aunque también puedes jugar con dos Wiimotes y así evitar la molestia del cable) en la dirección apropiada y en el momento adecuado. Cuanto más precisos sean tus movimientos más puntos ganarás y mayor será la puntuación que el juego te asigne. En cualquier caso, por muy bueno que seas con las maracas virtuales y por muchos récords que obtengas, de la imagen de bailongo simiesco no te librarás, pero bueno esa es la gracia de este juego.

¡Y todavía hay más! Porque aparte de llevar el ritmo debes demostrar que eres bueno con las poses. En cualquier momento aparece sobre la pantalla el dibujo de un personaje realizando un determinado movimiento con los brazos y lo tienes que imitar sin perder ni un segundo. Preparaos, porque quien quiera romper las tablas de puntuaciones deberá imitar desde las más chulescas coreografías hasta el más simplón baile del gorila. La vergüenza no es handicap, está directamente prohibida.

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La experiencia de agitar las maracas frente al espectáculo visual de que brindan varios personajitos extasiados de alegría es capaz de tocar la fibra sensible hasta al heavy más convencido. Sin embargo, la adaptación de Samba de Amigo a Wii ha salido a la venta con un punto débil que puede acabar con la paciencia del jugador más indulgente: la imprecisión y la dificultad del juego para detectar algunos de los movimientos. Aunque pueda sonar a pecado imperdonable, este defecto no arruinará tus partidas para siempre y tampoco hará que decidas lanzar el disco por la ventana, pero sin duda lo notarás. Así como las maracas de Dreamcast ofrecían un método de triangulación de movimientos robusto, en el caso de Wii está lejos de conseguirse este objetivo. ¿Se podría haber pulido más? Quizá, pero de todas formas, ¿qué juego de Wii hay actualmente en el mercado que responda con absoluta fidelidad a nuestros meneos? Hasta que llegue prometido accesorio Wii Motion Plus no creo que lo veamos.

Acerca del autor

Albert García

Albert García

Colaborador

Albert es periodista especializado en videojuegos desde 2002 y es uno de los fundadores de Eurogamer.es. A la hora de jugar te lo puedes encontrar tanto con un complicado juego de rol o estrategia, como moviendo el esqueleto con un juego de baile. ¡Es un tipo imprevisible!
Twitter: @AlbertGarlo