Durante nuestra visita al stand de Nintendo en el E3 pudimos pasar unos minutos con Pokémon Let's Go Pikachu. Esta especie de reboot de Pokémon Amarillo con elementos de Pokémon Go ha dado mucho que hablar (no nos extrańaría que desde el estudio decidiesen anunciar un Pokémon para 2019 de forma anticipada pensando en ello) debido a la vuelta a Kanto, con los Pokémon originales, y a la ausencia de combates en la hierba alta.

En lugar de los joy-con habituales teníamos a nuestra disposición una Pokéball Plus, el mando en forma de Pokéball, para controlar el juego (aunque según nos informaron el modelo que probamos podría no ser el definitivo que llegue a las tiendas). La Pokéball es muy pequeńa en la mano, pero precisamente por ello es muy cómoda de coger. El joystick está en lo que sería el dispositivo de cierre de la Pokéball, con el botón A haciendo clic en el joystick; quizá debería ser un poco más blandito siendo un botón que vamos a pulsar tanto. La B está en la parte superior, en una posición natural. Es una pena que no tenga gatillos para poder usarlo en otros juegos y ver gestas del estilo "pasarse Dark Souls con una Pokéball".

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El mando sirve también para lanzar la Pokéball para capturar los Pokémon de la hierba alta, que ahora podemos ver desde el mapa del juego. Se hace raro trasladar la jugabilidad de un título de móviles a uno de sobremesa, y la verdad es que cuesta encontrarle el punto a los lanzamientos de Pokéball con el control gestual, más impreciso que el táctil. Podemos usar objetos para que al Pokémon le cueste menos entrar en la Pokéball, pero como mínimo al principio resulta complicado conseguir la curva adecuada.

Además, ciertos enemigos presentan problemas extra a la hora de ser capturados. Algunos de ellos se desplazan de un lado a otro de la pantalla (como un esquivo Buterfree que necesitó varias Ultra Ball para ser capturado), pero también hay otros que avisan de su especial dificultad para ser atrapados desde el mundo abierto. Si vemos a un Pokémon con un halo rojo, sus estadísticas harán que su captura sea más difícil.

Si conseguimos que el Pokémon entre en la Pokéball nos llevaremos puntos de experiencia. Parece que este sistema va a ser el encargado de sustituir al farmeo de experiencia contra animales salvajes. Quizá peco de estar anclado a una idea de lo que debería ser Pokémon, pero me sigue pareciendo más divertido tener combates aleatorios. Algo me dice que el formato de captura de Pokémon de Let's Go podría terminar resultando pesado a la larga.

Más allá del sistema de capturas, el juego cuenta con un sistema de combate que, en el modo de un jugador, tan solo se emplea para enfrentarse a otros entrenadores. Es el sistema clásico, que quizá parezca un poco simple en un paso a una consola de sobremesa. Como mínimo, los escenarios de batalla parecen un poco desangelados con tan poco detalle (aunque los Pokémon no lucían mal). Al finalizar los combates recibíos varias Pokéball para poder lanzarlas sin miedo a quedarse sin reservas.

No pudimos probar la componente online del juego ni nada que se le parezca, tanto solo explorar una Ruta del inicio del juego. Quizá nos tocase un escenario especialmente plagado de Pokémon y con pocos entrenadores, pero da la sensación de que este Pokémon va a ser más similar a Go que al resto de juegos de la saga y que puede sufrir por ello. Aún quedan cinco meses para el lanzamiento para convencernos de que no esperemos a la entrega de 2019 y probemos antes este experimento de fusión entre el Pokémon de portátiles y el de móviles.

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Acerca del autor

Jaime San Simón

Jaime San Simón

Redactor

Jaime lleva en Eurogamer.es desde los inicios y es nuestro experto en juegos indie. Tú ponle ahí cuatro píxeles hechos con amor y ya le puedes dar megatones hiperpoligonizados, que él, se quedará con lo primero.

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