"Pequeños detalles" es una serie de artículos dedicados a analizar los elementos individuales, filosofías de diseño y demás aspectos que marcan a videojuegos concretos.

The Witcher 3 te permite acostarte con un significativo puñado de muchachas, pero sólo da la posibilidad de tener una relación sentimental con dos: Triss y Yennefer. Si eres avispado, hasta con las dos a la vez; como en todo videojuego y obra de ficción en general que se precie, llega el momento en que puedes acostarte con tu persona favorita, y si has jugado bien tus cartas, Geralt podrá tener un menage-a-trois con las hechiceras. Le llevan a la cama, empiezan las preliminares, le esposan a la cama con sendos grilletes... Y resulta que es una trampa. "Tienes lo que te mereces". Beben un sorbo de una copa de vino y se van. Geralt no se mueve de la cama hasta que Jaskier viene a buscarle la mañana siguiente.

Este es un momento llamativo porque rara vez ocurre en un videojuego que al jugador se le niegue algo de manera tan ratounda, especialmente en el amor, y que además la propia obra se tome la molestia de reírse en su cara. Momentos como estos suelen ser un fail state explícito, lo que se dice "haberla cagado", pero en este caso la historia está admitiendo una autonomía que trasciende a la del jugador: la de Triss y Yennefer. En otras circunstancias, en otra obra, seguramente ese trío hubiera sido una realidad, pero The Witcher 3 conoce a sus personajes. Persona 5 tampoco admite este tipo de situaciones y, sin ir más lejos, cuando llega el momento de iniciar una nueva relación con un personaje femenino el juego te recuerda si ya estás en una relación o no. Sin embargo, este es un pensamiento sistémico, de "sólo se permite una pareja de facto", no un momento natural que surja. Puedes tener novia y flirtear con absolutamente todas las demás mujeres y el juego no te dirá nada hasta que llegue la hora de decidir si esta será tu nueva media naranja.

No hace falta ir tan lejos para toparse con una cuestión más profunda. La propia historia te guía al momento en que conoces a Futaba, hikikomori de vocación y estrambótica a su manera. Cuando entra en el grupo, reprocha a Yusuke, otro miembro de los Phantom Thieves, llamándole "inari" en referencia a un dios zorro de la mitología japonesa. Razonable, porque su nombre en clave es "zorro" y, ciertamente, lleva una máscara de zorro blanco, animal asociado a Inari, pero es el único personaje al que le pone un mote. El resto son como son, lo que son. "Típico de inari", escribe Futaba, y entonces se cuela la idea de que estos dos no harían tan mala pareja: ambos son extravagantes, apasionados en su visión creativa del mundo, han sido vilmente manipulados y comparten un pasado igualmente dramático que pasa por los mismos puntos y, casi, mismos implicados. Cuando Yusuke entra en la habitación de Futaba y, ante el horror de ella, cambia las posturas de sus trasuntos super sentai, la discusión que sigue no dista tanto de esos clásicos roces entre parejas que serán de tantas obras de ficción. Sin embargo, Yusuke y Futaba nunca llegan a ser pareja. Siquiera son íntimos. Tan sólo amigos, pero ni quedan ni se ven a solas; viven por el grupo y, sin él, seguramente no se encontrarían a menos que la casualidad lo quisiera. Futaba se mantiene soltera. Disponible.

Para nosotros.

No soy quién para decir qué parejas merecen existir o no y tampoco pretendo ser como aquellos celestinos de la ficción que luchan a capa y espada por forzar relaciones que, lo mires por donde lo mires, no existen, pero finjamos que lo soy y tiremos de ese hilo: los personajes femeninos de Persona 5 son un menú para que el jugador escoja quién es la mejor chica. Incluso si es tu profesora, incluso si es una reportera que pasa por una depresión y tú no eres más que un estudiante de instituto, si llegas hasta el final de esta relación, puedes escoger que sea tu pareja. Nadie dirá que no y nadie dirá que está interesado en otra persona. Estás ahí, eres el protagonista, así que, por supuesto, estás en derecho de escoger.

Esto no es algo limitado a Persona; Shepard puede escoger su miembro de la tripulación favorito para jugar con su miembro y no se me ocurre una sola novela visual que te diga "no" a la hora de tener pareja. Es raro encontrarse con un videojuego donde exista una pareja fuera del agujero negro que es el protagonista aunque, por supuesto, no es lo mismo hablar de las emocionantes y eróticas aventuras del espacio en Mass Effect o la escuela cuyos personajes femeninos sólo se relacionan con otras mujeres de Katawa Shôjo que algo como este juego, donde parte de la premisa presupone que estos individuos tienen vidas propias y conocen a más gente que al protagonista. El grupo tiene tres personajes masculinos, cuatro femeninos y un gato que se relacionan con otros tantos hombres, mujeres y animales, pero la única relación es la que tú escojas con la mujer de turno.

Los videojuegos todavía son tímidos a la hora de hablar del sexo o el romance, pero no es tan difícil empezar a dar pasos hacia algo más profundo. En el mundo real, la gente no espera eternamente a que bajes de tu caballo blanco y vengas a su rescate sino que se mueve y cambia de prioridades. Si tanto quiere Persona 5 que podamos acostarnos con Futaba, podría darnos una fecha límite invisible a partir de la cual la chica empiece a fijarse en ese tal Yusuke con interés romántico. Así se le asumiría una cierta autonomía, como si pudiera existir sin que debamos darle permiso. Hay momentos a lo largo de la historia que casi parecen construidos como una redención de la cual surja una nueva pareja, pero eso nunca ocurrirá. Ninguno de tus compañeros es una amenaza para tu masculinidad: Yusuke está demasiado preocupado con su arte y Ryuji se pasa tanto de listo que causa rechazo a sus amigas. Morgana, qué queréis que os diga, es un gato ¿Pero y si alguna encontrase esos rasgos encantadores?

Ya he hablado antes sobre cómo Persona cosifica al individuo, pero resulta triste, casi preocupante, que el juego nos diga que los únicos que podemos traer felicidad con nuestro amor seamos nosotros mismos. El resto de la Humanidad tiene derecho a encontrar su propia felicidad, quizá decidir que lo que prefieren es estar a solas. Pero nadie nos dirá que no en un videojuego; tienen que evadirnos en lo bueno y en lo malo, pero al hacerlo olvidan las lecciones más importantes, esas que nos invitan a ser menos egoístas y realmente nos abren al mundo. Si tanto quieren parecerse a las películas y la televisión, deberían recordar que, en Los Vengadores, Ojo de Halcón está casado y Bruce Banner y Viuda Negra dan traspiés con una relación difícil. Aang y Katara terminan juntos en La Leyenda de Aang, pero también Sokka y Suki. La gente es inquieta y busca y tiene sus propias vidas y tú no siempre vas a ser la respuesta a todas las preguntas de la otra persona. Encontrará a otro. Es natural. Es lo que ocurre.

Por eso todavía estoy soltero.

Acerca del autor

José Altozano

José Altozano

Colaborador

José lleva dando vueltas de un lado a otro en esto del periodismo de videojuegos desde 2011 y, que Dios nos proteja, ha acabado aquí como colaborador. Cinéfilo él, hipster aunque se niegue a aceptarlo, tiene además un canal de YouTube donde se le conoce como Dayo.

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