"Pequeños detalles" es una serie de artículos dedicados a analizar los elementos individuales, filosofías de diseño y demás aspectos que marcan a videojuegos concretos.

Estoy estudiando. No, esto no es una metáfora. Es viernes, son las 19:23 y he dejado de estudiar el examen que tengo el lunes porque hoy toca escribir un artículo. Me gustaría decir que todas estas horas han servido para progresar, pero si me permitís un poco de sinceridad, está siendo caótico. No logro centrarme. Mi atención llega en espasmos súbitos que luego se pierden, y el resto del tiempo lo ocupo con preocupación, intentando memorizar sin éxito o mirando por la ventana, aunque hoy hace un día atroz. Pero tengo que distraerme. Recuerdo, hace unos años, cuando jugaba a Los Sims, poner a mi personaje practicando frente al espejo durante horas para mejorar su carisma. Quién tuviera las fuerzas para soportar semejante ejercicio; ya me cuesta mirarme al espejo por las mañanas sin necesidad de hacer el imbécil. Pero hay algo en ese gesto, en mi sim y sus ensayos para que algún día le asciendan: una voluntad de eficacia por encima de todo.

Hace un par de meses, escribiendo sobre Animal Crossing, se me ocurrió definir Los Sims como "el videojuego más deprimente jamás creado", y mantengo lo dicho. Es su hermano gemelo malvado, una obra sobre la sociedad capitalista contemporánea o, para ser exactos, la posición del individuo en la sociedad capitalista contemporánea. Es un videojuego que retrata a gente buscando un sentido a su existencia en medio del caos. Ponemos objetivos, preferencias y atributos para definir cada vez más a nuestros sims y, con ello, sus vidas van acercándose cada vez más a las nuestras. A menos que seas un experto en la materia, si no usas trucos, tu sim se verá atado a su trabajo y su vida de tal modo que, cuando no esté rindiendo, estará satisfaciendo sus necesidades para darlo todo cuando llegue la hora de trabajar. Los días y semanas pasan a toda velocidad, en unos pocos minutos, como diciendo que la vida es un ciclo interminable y entonces mueres. Es deprimente porque emula el ciclo de nuestra efímera existencia y sí, tu personaje ascenderá y acabará como director de su compañía si no mete la pata hasta el fondo, pero ¿qué clase de vida le estás dando? Vuelves del trabajo, necesitas más amigos para ascender. Más carisma. Más. Otra atadura.

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Tampoco es cuestión de fingir que soy la primera persona en darse cuenta de que esto es así, pero os pido paciencia. Me he distraído mientras miraba a ninguna parte, acariciándome la barba. Luego he entrado en KnowYourMeme para ver imágenes de Phineas y Ferb. Esto sería inconcebible en Los Sims y su mundo de ciclos eternos, porque cada acción va destinada a cumplir una función específica sin interrupciones. Puedes hacer que tu sim dé un agradable paseo por algún foro online, dispuesto a trolear al personal durante horas, y eso servirá para llenar alguna barra. Haz que se eche una siesta, que se siente a ver la televisión, y eso llenará otra barra. A menos que permanezcas quieto, aparecerá un recuadro en la esquina de la pantalla indicando que tu sim está haciendo algo. Esa acción tiene un objetivo.

El juego piensa como los hombres grises de Momo: jamás pierdas el tiempo, sé eficiente y actúa, muévete. Haz algo. Ir a una fiesta con los amigos significa estar ocioso en la vida real, pero Los Sims contemplan las reuniones sociales como una fuente de recursos. Tiene que venir alguien con quien puedas tener contactos, conocerás a nuevos vecinos para desbloquear futuras interacciones. Quizá consigas algún logro. Como mínimo, se llenará la barra para que tu avatar no se sienta a solas, pero no es una actividad que simplemente ocurra. El chiste de que ligar en Los Sims significa repetir una y otra vez el mismo patrón de hablar, flirtear, contar chistes, etcétera, es uno de los más elementales, pero no por ello deja de ser verdad: el mero hecho de hablar significa progresar en la relación con alguien, para bien o para mal. Hay barras que suben o bajan, números que cambian. No existe la charla informal: todo es una búsqueda de recursos. Estás hablando con ese tipo para que se enrolle con tu personaje, seamos sinceros.

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"Los Sims lleva su filosofía hasta las últimas consecuencias, convirtiendo cualquier actividad en un servicio, algo que se consume y, a cambio, consume recursos"

Los Sims lleva su filosofía hasta las últimas consecuencias, convirtiendo cualquier actividad en un servicio, algo que se consume y, a cambio, consume recursos. Sus personajes no divagan, no abandonan: si tienen el capital para sentarse frente a un lienzo y ponerse a pintar, aunque sean unos absolutos incompetentes, aunque no tengan vocación, lo harán durante el tiempo estipulado. Incluso si les dejas vivir libremente, ellos mismos se ocuparán de hacer algo. No les verás a solas con sus pensamientos por mucho que lo intentes. Eso no es productivo. Los Sims no es sólo una obra sobre la vida; sus personajes son guiados por el respetable, que apunta y los dispara con la intención de dar siempre en el blanco. Ve a comprar ropa, que quiero decorarte. Juega, que te necesito contento. Lee, que hace falta más cultura para que asciendas. Son un reflejo de esa misma eficacia que buscamos para nosotros mismos: leer sin saltarnos las páginas, escribir de principio a fin sin detenerse para mirar nada en internet.

Ojalá pudiera decirme que voy a estudiar durante las tres próximas horas non stop, pero sé que no es verdad. No voy a sentarme durante 180 minutos a dedicar cada segundo a esas páginas; me veré interrumpido por mensajes, lo que oiga desde fuera, la cena, mi propia necesidad de pararme porque no consigo aprenderme todos los periódicos de derechas en la Segunda República. Desgraciadamente, soy humano, y eso significa que voy a perder el tiempo. Voy a ver alguna película porque me da la gana o quizá salga a pasear porque no tengo nada que hacer con mi vida. Debería hacer mucho; ir al gimnasio, leer más, escribir más, pero al final acabo en los lugares de siempre. En Twitter. En YouTube. Mirando mi colección de videojuegos, pensando a qué jugar y concluyendo que no tengo nada. Qué dices, "no tengo nada", si veo como 100 videojuegos que aún ni has probado. Los Sims no conciben los tiempos muertos. Todo es una vía para algún objetivo y tu personaje tiene la ambición y la voluntad para hacer cualquier cosa que le pidas. Supongo que por eso es tan popular, aunque en el fondo semejante pragmatismo resulte frío. Por mi parte, yo iré a mirar si Filthy Frank ha subido vídeo.

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Acerca del autor

José Altozano

José Altozano

Colaborador

José lleva dando vueltas de un lado a otro en esto del periodismo de videojuegos desde 2011 y, que Dios nos proteja, ha acabado aquí como colaborador. Cinéfilo él, hipster aunque se niegue a aceptarlo, tiene además un canal de YouTube donde se le conoce como Dayo.

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