"Pequeños detalles" es una serie de artículos dedicados a analizar los elementos individuales, filosofías de diseño y demás aspectos que marcan a videojuegos concretos.

Los impresionistas eran unos muertos de hambre. Estaban fuera de los circuitos principales y exhibían sus cuadros en galerías alternativas. Durante sus primeros años, la gente se reía de ellos y, de hecho, el propio nombre "impresionismo" viene del intento por parte de un crítico de insultar Impresión, Sol Naciente, el primer cuadro del movimiento. Los impresionistas y realistas, para su época, eran unos radicales, unos provocadores; la pintura entonces consistía en celebrar. Celebraciones de grandes batallas históricas y pasajes bíblicos, pero de pronto un grupo de hipsters empezó a retratar a la clase baja. Los campesinos rezando el ángelus, una madre acompañando a su hijo junto al río. Los asientos de clase baja en un tren. Esto era inconcebible para aquél entonces y les llevó a la marginalidad, pero ahora nadie recuerda quién era Meissonier ¿verdad? Y sin embargo, en Civilization V te puede ocurrir que Claude Monet pinte Los Nenúfares y lo podrás exponer de inmediato en cualquier pinacoteca. Si tienes suerte, quizá consigas La Noche Estrellada de Vincent Van Gogh, a pesar de que el único cuadro que vendió antes de pegarse un tiro en un trigal fue El Viñedo Rojo. No es, que digamos, su obra más popular, pero La Noche Estrellada está impresa en miles de pósteres, tazas y alfombras de ratón, así que es lo que toca. Civilization V es un videojuego maravilloso y una adicción peor que la cocaína, pero en su extremo idealismo acaba olvidando la Historia por lo histórico.

Dicho de otro modo, esta es una obra sobre lo imperecedero, aquello que todavía hoy se mantiene y el camino que nos ha llevado al iPhone y The Pirate Bay. Y a todo lo demás, que le den. Si uno escucha el discurso con que el narrador da la bienvenida al jugador cada vez que empieza o carga una nueva partida, acaba siendo difícil diferenciar a quién le están hablando. "Oh, gran emperatriz". "Que Alá os bendiga". "Vuestro imperio ha sido uno de los más poderosos del mundo", pero todos lo han sido. Todos son individuos excepcionales y figuras históricas memorables, la imagen de un país. Lo que se estudia en clase. La derrota en Civilization es total, con el cuadro describiendo cómo nuestra nación se ha desvanecido para siempre. Ese parece ser el auténtico interés del juego: no los grandes éxitos humanos, sino los permanentes. El hecho de que existiera una pintura académica oficial en el siglo XIX no importa tanto como que la gente sepa quién es Monet. Resume la Historia a los puntos más importantes, los que aparecen en los libros de texto, lo que viene siendo la cultura general. El Renacimiento, de acuerdo, pero no sabemos por qué, de pronto, la gente empezó a pensar fuera del marco religioso. La cuestión es que lo hicieron.

Y en su búsqueda de gloria, Civilization mira con tantas esperanzas al cielo que se olvida de la gente, incluso de los individuos más importantes. Conseguir un gran ingeniero o un gran científico es un hito y momento de celebración, pero no estás lanzando vítores porque, de ahora en adelante, Benjamin Franklin vaya a estar en tu bando. No quieres un escritor porque sea capaz de sacudir las mentes de tus ciudadanos o por el bien de la literatura universal, sino porque es capaz de escribir grandes obras y las grandes obras crean turismo. Y claro, estás tirando por ahí para conseguir la victoria, así que cállate, Víctor Hugo, y escribe. Goya enloquecido, pintando en las paredes de la Quinta del Sordo, ni siquiera ocupa un renglón en el gran esquema del Universo. El contexto pierde sentido y Civilization V se convierte en una constante búsqueda de recursos y más, más, más. Una pinacoteca vacía, que tira de bling porque alguien ha dicho que esa obra es popular. Ni siquiera si ese gran escritor adopta su función secundaria, que es la de escribir un tratado político, llega a hacer algo más que, literalmente, otorgar recursos para el progreso de la nación. Da cultura. Muchísima cultura, pero eso no es más que el nombre de una moneda que luego inviertes en políticas sociales, que tampoco son medidas de facto sino buffs para tu gran imperio. Estás planificando tu paso por un árbol de habilidades pasivas, como si esto fuera World of Warcraft.

A Civilization V no le importan las personas. No es que el juego piense de forma desalmada precisamente, pero apunta a que, por encima de todo, antes que nuestros intereses personales existen los del Estado. Los únicos nombres y apellidos que lees son los de esas grandes figuras, y el resto de tu fuerza de trabajo, los obreros, soldados, incluso los especialistas que sacan rendimiento a las ciudades, viven sin que nadie sepa quiénes son, porque ellos no importan. Existen por el bien del país, para que las carreteras funcionen y las minas produzcan. La gran rueda del Estado se mantiene en movimiento. Las edades de oro son buenas, no porque traigas verdadera felicidad a tu gente o porque estés pasando por un período de desarrollo excepcional, sino porque impulsan la producción y se gana más dinero.

En la cinemática que introduce la expansión Brave New World se ven las fábricas de la era industrial a contraluz, sus columnas de humo como símbolo de progreso y a los obreros echando carbón mientras un discurso habla sobre cómo el ser humano es increíble y ha conseguido grandes logros. Lo que el monólogo omite es cómo esa época supuso la mecanización del trabajador, el abuso a los obreros, las pésimas condiciones de vida, el salario insultantemente bajo o las revueltas que causaron las primeras máquinas. Ignora cómo, en aquél entonces, los periodistas podían ser ejecutados y evita mencionar los males del colonialismo y cómo estos fueron los años en que se forjó el nacionalismo que luego llevaría a las dos guerras mundiales. A lo que presta atención es que antes no había una fábrica y ahora la hay, pero la época que obras tan dramáticas como Germinal o La Tierra de la Gran Promesa muestran como una edad convulsa es sólo otra era a alcanzar. Enhorabuena, tu civilización es un poco más avanzada. Tienes acceso a lo que básicamente se puede describir como un tanque de vapor. Ahora puedes conectar tus ciudades utilizando el ferrocarril.

Acerca del autor

José Altozano

José Altozano

Colaborador

José lleva dando vueltas de un lado a otro en esto del periodismo de videojuegos desde 2011 y, que Dios nos proteja, ha acabado aquí como colaborador. Cinéfilo él, hipster aunque se niegue a aceptarlo, tiene además un canal de YouTube donde se le conoce como Dayo.

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