Cuando por primera vez quedó claro que la distribución digital iba a ser una parte importante del futuro del videojuego, surgió el miedo a que las grandes distribuidoras fueran incapaces de coexistir en una única plataforma de distribución digital. Tras años de lucha en las tiendas, la tentación de hacer en el mundo digital lo que no habían podido hacer en el físico era tremendamente grande. Cada distribuidora haría su propia tienda, con sus propios productos y con su propia relación directa con el consumidor. Problema resuelto.

Resuelto para todo el mundo, claro, menos para el consumidor. El sufrido jugador de PC tendría que instalar un cliente de distribución por cada compañía de la que quisiera jugar a sus juegos. Necesitaría un login para cada ua de estas tiendas, tendría que confiarle a todas ellas sus datos personales y bancarios y, para acabarlo de rematar, probablemente tendría que mantener diferentes listas de amigos para cada servicio, ya que las posibilidades de interconectividad no parecían demasiado altas.

Curiosamente, una de las grandes culpables de este tipo de escenario anti-consumidor parecía ser Valve, cuyo anuncio con Steam parecía traer un nuevo nivel de ridiculez al escenario. Steam no era un sistema de distribución centrado en una distribuidora, sino un sistema centrado en una única desarrolladora. Una que no tenía precisamente un historial de lanzamientos demasiado extenso. Era, de hecho, un sistema de distribución digital que exigía su instalación únicamente por un juego: Half-Life 2.

La intención de EA es clara: fragmentar el mercado de descargas digitales para PC y hacerse con una parte del pastel de Valve

Parecía tan arrogante como estúpido. Pero fue un destello de genialidad. Half-Life 2 es el único juego de la última década con el suficiente atractivo entre los jugadores de PC como para conseguir un número masivo de instalaciones del cliente de distribución digital. Si Valve tenía planeado que Steam evolucionara como lo hizo ya es harina de otro costal, pero el resultado final es evidente: Steam se convirtió en el líder de la distribución digital para PC, obteniendo un éxito tan grande que eliminó de raíz cualquier tipo de competencia por parte de las plataformas propias de las distribuidoras.

Pero incluso así parece que ese sueño no ha muerto y por lo menos sigue muy presente en la cabeza de los responsables de algunas distribuidoras. El caso más notable es Electronic Arts, la cual ha hecho un montón de ruido durante esta semana sobre su servicio Origin - en particular dando a entender que los futuros juegos de la compañía serán exclusivos para él, forzando a cualquiera que desee una copia digital a convertirse en usuario de Origin.

En cierta forma lo que EA hace ahora no es demasiado diferente de lo que Valve hizo en el lanzamiento de Half-Life 2. EA sabe que tiene un título potente para PC en sus manos, Star Wars: The Old Republic, un MMORPG que, aunque no tiene ni mucho menos garantizado su éxito a largo plazo, sí que parece que concentrará buena parte de la atención durante los próximos meses. Muchos, muchos jugadores instalarán el juego solo por ver cómo es, y aunque EA claramente espera que sigan jugando durante años, al menos se llevará un premio de consolación si no lo hacen: aún cancelando la suscripción presumiblemente mantendrán la cuenta Origin.

Pero por mucho que Frank Gibeau alabe agresivamente a Origin - calificando a EA como "lider mundial en distribución digital" gracias al servicio - lo que ofrece es bastante peculiar. No es diferente a la idea que temíamos en los albores de la distribución digital, con una tienda para cada distribuidora, lo cual implicaría instalar un software, crear una cuenta y confiarle tus datos personales y bancarios. A cambio de eso consigues acceso a los juegos de EA, pero no a los de los demás, lo cual significa que el catálogo de Origin jamás tendrá el alcance y la profundidad del de Steam u otros competidores menores como Impulse o Direct2Drive.

La polémica en torno a Origin escaló un peldaño más cuando Crysis 2 (publicado por EA) desapareció de Steam, algo que mucha gente asumió como que EA lo había retirado del servicio de su rival como preparación para convertirlo en una exclusiva de Origin. Pero aparentemente no es lo que ocurrió. En realidad Crysis 2 violaba los términos de servicio de Steam, y Valve retiró el juego como consecuencia de ello. EA ha vendido esto como si Valve impusiera unos términos draconianos que ningún otro servicio exige. En el momento de escribir este artículo Valve todavía no ha hecho comentarios al respecto, pero no tengo ninguna duda de que su visión del tema es radicalmente diferente a la de EA.

Acerca del autor

Rob Fahey

Rob Fahey

Contributing Editor

Rob Fahey is a former editor of GamesIndustry.biz who spent several years living in Japan and probably still has a mint condition Dreamcast Samba de Amigo set.