Nos sumergimos en Bioshock Infinite: Panteón Marino

Ya hemos jugado a este esperado DLC.

Con BioShock Infinite da la sensación de que lo disfrutamos tanto como lo encontraron insoportable: el juego de Irrational Games polarizó las opiniones de una manera que personalmente encuentro muy refrescante. A mí me gustó mucho; quizá se haya exagerado ese cierto halo de relevancia universal que a menudo se ha asociado con el juego o sus creadores, pero sí me parece uno de los entretenimientos más sólidos que he disfrutado este año. Por eso le tenía ganas a Panteón Marino, el primer DLC que expande el modo para un jugador de Infinite; la mezcla de lo que proponía argumentalmente Infinite con el rollo de cine negro que se podía ver en el tráiler del DLC tenía potencial.

Aunque todavía no tiene fecha de lanzamiento, la semana pasada pudimos jugar el primer capítulo de los dos que forman la historia de Panteón Marino. Es complicado hablar de esta nueva historia sin que haya riesgo de spoilers, pero creo que es más o menos seguro ver el tráiler que lanzó 2K hace poco. Ahí se ven las bases de Panteón Marino: una Rapture aún vibrante, un Booker DeWitt que, a finales de los años 50, trabaja en la ciudad submarina como detective privado, y una Elizabeth que llega al despacho de DeWitt para encargar la búsqueda de una niña.

La estructura del DLC es BioShock en formato reducido: una introducción más o menos larga en la que exploramos un escenario hasta que algo ocurre y tenemos que emprenderla a tiros para asegurarnos la supervivencia; al final, un clímax jugable y argumental que nos deja, esta vez, colgados a la espera de la resolución de la historia, en la que según sabemos jugaremos como Elizabeth, un cambio bastante grande respecto al primer capítulo de Panteón Marino. Aquí la cosa es bastante parecida a lo que conocíamos de Infinite, a nivel mecánico: las armas las mismas (novedades aparte), los vigores son los mismos y seguimos contando con la ayuda de Elizabeth, que hace aparecer ayudas mientras estamos en combate o nos lanza munición o vida cuando podemos necesitarla.

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Las diferencias con Infinite llegan por la ambientación. Rapture es un sitio menos abierto que Columbia, y los niveles que se plantean son más angostos, más estrechos; por ello, el número de enemigos es necesariamente menor. Los demenciados de Panteón Marino son agresivos, duros y nos exigen más balas de las que a menudo podemos permitirnos. Jugando en Normal, la munición escasea y tampoco es que tengamos demasiada vida ni Eve; aunque no es raro morir, que la muerte sólo tenga como penalización una multa económica y que al revivir siempre tengamos algo de munición hace que caer abatido por los enemigos parezca más un trámite para avanzar poco a poco que algo que realmente resulte molesto. Ya ocurría en Infinite, y sigue siendo una de las cosas que más chirrían; entiendo que hay jugadores que dan prioridad a la historia, y dejarlos atascados en una zona particularmente difícil por haber llegado a un punto de control con menos munición o vida de la cuenta quizá no sea la mejor de las ideas. Ese problema quizá sea más profundo de lo que un DLC puede arreglar.

Por lo demás, la combinación de vigores y armas de fuego sigue teniendo potencial, aunque da la sensación de que, por la duración más reducida (unas dos horas y media o tres) y la dificultad más exigente (que implica menos Eve y menos ayudas de Elizabeth), el combate es algo menos ágil y constante que en Infinite; he leído muchas críticas a la condición de asesino en serie de DeWitt, y las entiendo y en parte comparto, pero Infinite fue el primer BioShock que disfruté de verdad por el combate, que me resultó divertido y muy disfrutable precisamente por ser más frenético que en los anteriores, por mucho que chocara con la historia. Es aquí donde Panteón Marino volverá a resultar muy estimulante para los fans: entre las constantes referencias a los primeros BioShock y la manera en que nos mete giros inesperados relacionados con el propio Infinite, Ken Levine y compañía nos lanzan otro pildorazo de ciencia ficción fácilmente digerible a lo J.J. Abrams. Tan amigo como soy de las creaciones más complejas, el tipo de juegos argumentales de los que tira Infinite me gustan mucho, y tengo muchas ganas de ver cómo terminan la historia en la segunda parte.

"Entre las constantes referencias a los primeros BioShock y la manera en que nos mete giros inesperados a lo J.J. Abrams relacionados con el propio Infinite, Panteón Marino volverá a resultar muy estimulante para los fans."

Como decía, no hay fecha de lanzamiento todavía para este DLC de BioShock Infinite. Sí se sabe que, comprándolos de uno en uno, cada uno de estos contenidos adicionales (ya salió uno hace un tiempo, pero este es el primero que expande la historia) cuestan 12,99€; comprando el Pase de Temporada, tenemos todos por 19,99€. Es bastante caro, la verdad, y quizá ofrece un contenido algo limitado como para merecer la pena en solitario. El Pase de Temporada es otro asunto, y quizá por eso el ahorro significativo reservando de antemano todos los DLC. Como sea, es bastante probable que los fans disfruten Panteón Marino, aunque la espera hasta el segundo episodio puede ser dura: no es un DLC especialmente largo, y el final está pensado para dejarle a uno con la miel en los labios más que nunca.

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Acerca del autor

Víctor Manuel Martínez

Víctor Manuel Martínez

Colaborador

Hardcore lover y periodista especializado en videojuegos que además de colaborar con Eurogamer es redactor jefe en AnaitGames. Puedes seguirlo en Twitter: @chiconuclear

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