En Guild Wars 2 existen ocho profesiones entre las que elegir. Cada una tiene sus propios poderes únicos y ataques devastadores y no importa qué estilo de juego tengas o cómo te guste jugar, porque seguro que encuentras una que se adapte a tus necesidades.

Guía Guild Wars 2 - Profesiones - Ingeniero

Los ingenieros son maestros del caos mecanizado a quienes les encanta experimentar con explosivos, elixires y todo tipo de artilugios peligrosos. Pueden hacerse con el control de una zona colocando torretas, apoyar a sus aliados con armas de alquimia o arrasar a los enemigos con una amplia variedad de minas, bombas y granadas.

Guía Guild Wars 2 - Ingeniero - Habilidades

Los ingenieros son lo más parecido a un arsenal andante. Llevan encima todo lo necesario para dominar el campo de batalla, y pueden aumentar su poder ofensivo y defensivo con kits especiales y torretas.

Kits de armas: Los kits de armas son armas especializadas que pueden cambiar el curso de la batalla. Por ejemplo, un kit de lanzallamas podrá hacer arder a los enemigos con sus habilidades.

Kits de Saco: El saco sustituye las habilidades de arma actuales del Ingeniero por un conjunto de habilidades más especializadas. Por ejemplo, un kit de bombardeo permite lanzar bombas con efectos que van desde humo hasta sacudida o fuego.

Torretas: Las torretas son dispositivos estáticos que ayudan a defender y controlar una zona. Los ingenieros pueden colocar torretas golpeadoras para causar daño a todos los enemigos en la zona o una torreta de curación que regenera la salud de los aliados cercanos. Los ingenieros pueden recoger las torretas y moverlas donde crean conveniente, pero solo pueden tener una de cada tipo a la vez.

Volver al índice de la guía de Guild Wars 2.

Acerca del autor

Borja Pavón

Borja Pavón

Redactor

Borja se encarga de mantener el ritmo de las noticias, las guías, los trucos y la samba que todos llevamos dentro. Analista ocasional, tú dale un mando, un Tender de chocolate y algo de lo que despotricar y le harás la persona más feliz del mundo.

Más artículos de Borja Pavón