En 1996 Konami sorprendió a los aficionados a las recreativas con GTi Club, un juego de conducción que se alejaba del arcade frenético que se estilaba por aquellos días, con títulos como Scud Race o Sega Touring Car Championship como ejemplos más claros. El gran acierto de GTi Club fue otorgar algo más de libertad al jugador, variando el clásico sistema de checkpoints con la inclusión de rutas alternativas que sólo la experiencia nos iba enseñando, para lo cual el freno de mano que incluía la cabina se convertía en nuestro indispensable aliado. Y además no nos ponía a los mandos de coches potentes, sino de clásicos con carisma como el Mini Cooper o el Renault 5. Ambos elementos confluyeron en un juego que todavía hoy es bastante recordado por la gran diversión que atesoraba, especialmente cuando se jugaba contra otra persona.

Ahora, más de diez años después, Sumo Digital (la desarrolladora que ya obtuvo un notable éxito con la conversión doméstica de Out Run 2) es la encargada de trasladar a PS3 aquel pequeño título de culto. Esto supone una doble dosis de nostalgia para los usuarios de la consola de Sony: por un lado está la recuperación del arcade de conducción clásico, tan poco presente hoy en día, y por otro una estética tipo años 70 ambientada en la Costa Azul y acompañada de suave música jazz y funk.

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En un movimiento bastante inteligente, Konami ha decidido publicar el juego en la Playstation Store con un precio bastante agresivo (en Inglaterra se ha confirmado que serán 9.99 libras, unos 12 Euros al cambio) y enfocándolo sobretodo para el juego multijugador online. Se agradece que la compañía japonesa haya entendido que no sería de recibo cobrar el precio completo por un juego que ya tiene más de una década a sus espaldas y que es incapaz de competir contra los títulos actuales (aunque tampoco lo intenta, para ser sinceros).

La principal diferencia que encontraremos con la recreativa son los gráficos, a 720p y 60 frames por segundo. Se ha remodelado el aspecto visual (especialmente los coches y algunos elementos de los escenarios) para dar un aspecto más aceptable para los tiempos que corren, pero aún así se percibe obsoleto y con grandes carencias respecto a la mayoría de juegos de conducción actuales. A pesar de ello destila un aire retro que dota al juego de cierto encanto, dando la impresión de que Sumo ha intentado equilibrar modernidad con clasicismo para obtener un resultado final tan especial como peculiar.

El modo para un jugador es extremadamente simple, con tan sólo tres fases según el nivel de dificultad; todas ellas se desarrollan en variantes del mismo circuito, con diferencias de dificultad en el recorrido y la presencia de más o menos tráfico. El multijugador, en cambio, es la verdadera razón de ser del juego: a los modos típicos de carrera (para 8 jugadores simultáneos) se añade el divertido Bomb Tag, que nos permite explorar con total libertad el escenario mientras intercambiamos con los otros jugadores la bomba que da nombre al modo. Eso sí, lamentablemente el modo multijugador es exclusivamente online, porque no se ha añadido ninguna opción a pantalla partida.

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Los protagonistas siguen siendo los cinco coches de siempre: el Mini Cooper (el clásico, no la bastarda versión actual), el Fiat Abarth, el Mk1 Golf GTI, el Lancia Delta y el Renault 5. Todos ellos lucen el aspecto rally que tenían en el juego original, aunque se han añadido algunas opciones de personalización, como pegatinas, cambios de pintura y la posibilidad de escoger el sonido del cláxon. En realidad la elección del coche es puramente estética, porque todos tienen un control muy similar.

Sumo Digital también ha añadido nuevos extras que, si bien resultan curiosos, tienen una utilidad más que discutible. Uno de ellos es el control mediante el sensor de movimiento del Sixaxis, totalmente inadecuado para la precisión que requieren los giros en GTi Club + y que nos dejará habitualmente vendidos a nuestros rivales. Y después tenemos el uso de la Playstation Eye para el modo multiplayer, aunque se limita exclusivamente para ver las caras de nuestros contrincantes. No nos malinterpretéis: agradecemos a Sumo que se haya tomado la molestia de añadir nuevas características al juego original. Pero en vista de que su función es meramente anecdótica, hubiese sido preferible descartarlas para en su lugar incluir algún circuito más, por ejemplo.

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Konami, por su parte, ha prometido alargar la vida del juego mediante la disponibilidad de descargas adicionales en el futuro. Nuevos coches y nuevos circuitos son nuestra apuesta segura, aunque cabe la posibilidad de que se añadan nuevos modos multijugador más adelante si el juego tiene éxito.

Pero al final el juez que dictaminará la suerte de GTi Club es su modo multijugador. La experiencia en solitario es demasiado corta y únicamente funciona bien en rachas cortas (mal endémico de este tipo de arcade), lo cual convierte al online en la verdadera razón de ser del juego de Konami. Y además, un arcade de conducción puro y duro, con 8 jugadores simultáneos, es una rareza hoy en día, lo cual puede suponer otro golpe de efecto en su favor. En diciembre podremos comprobar si esta pequeña joya recibe por parte del público el reconocimiento que merece...

Acerca del autor

Josep Maria Sempere

Josep Maria Sempere

Subdirector

Josep Maria es subdirector y fundador de Eurogamer España y el máximo responsable del día a día de su línea editorial y de contenidos. Ama el punk-rock, el cine palomitero de Hollywood, los simuladores de submarinos, la sci-fi, los cacharros de Apple y la década de los 80. Puedes leerlo también en BFG9000, en su Twitter (@kr3at0r) o escucharlo en el podcast Ocho sobre Diez.