Paisajes de fábula, que fundamentan su encanto en una delicada representación de las formas, se muestran realmente bellos durante el atardecer. Los animalillos se reúnen en los lugares más recónditos del bosque, mientras el agua de una impresionante cascada desciende por la colina. Un extraordinario castillo de piedra, erguido en la lejanía, ha sido testigo de innumerables batallas, hecho que nos viene a la mente tan solo viendo sus antiguas murallas.

Los árboles se mueven al son del viento, los animales escuchan una delicada voz, y Caperucita Roja hace acto de presencia en tan idílico paraje. Los pajarillos se acercan y algunos leñadores se percatan de que la joven niña ha llegado, por lo que se apresuran a observar lo que ocurre.

Un pequeño conejito se desplaza a duras penas por el suelo, esbozando una graciosa sonrisa pese a que le falta medio cuerpo. Siguiendo el llamativo rastro de sangre y vísceras, nos encontramos con un alegre festival de miembros amputados que vuelan por doquier, algunas ardillas no dejan de soltar sangre por sus cercenados cuerpos, y Caperucita se rebela como la responsable de una coreografía de violencia no exenta de lirismo escénico.

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Hablando en plata, el nuevo videojuego de Playlogic es un cúmulo de personajes infantiles que, en lugar de bailar al son del canto de los pájaros, prefieren acabar con todo lo que se les ponga por delante —cortando extremidades, esparciendo materia gris y embadurnando los escenarios en sangre—, para intentar recobrar el protagonismo del que gozaron antaño, aunque tengan que hacer rodar cabezas para conseguirlo.

Los ingredientes de un Fairytale Fights

Aprovisiónate con el carisma perverso de producciones como Shrek, combínalo con una buena dosis de violencia desmedida y encarnizada a lo South Park, y aglutina ambos ingredientes mediante una suerte de Hack’n’slash protagonizado por personajes de fábula. El resultado, a priori, resulta realmente atractivo, pues la premisa principal del juego cuenta con elementos bastante curiosos. No obstante, Playlogic ha descuidado aspectos que, en los tiempos que corren, no deberían nunca verse relegados a un segundo plano.

El principal motivo por el cual Blancanieves, Jack y la Habichuela, el Rey Desnudo y Caperucita Roja se han convertido en auténticas máquinas de matar, no es otro que un excesivo afán de protagonismo. Cuando nuestros queridos personajes se encuentran en una terrible encrucijada —ya no pintan nada en sus respectivos cuentos, algo inaceptable para su estatus social—, deciden recobrar la ansiada fama mediante el uso (y abuso) de todo tipo de letales armas.

De esta forma, Fairytale Fights propone una aventura de acción Hack´n´slash frenética, combinada con elementos de habilidad y componentes plataformeros. El desarrollo jugable se fundamenta en el avance lineal, donde la ausencia de puzzles o acertijos desafiantes y la demasiado simple (aunque divertida y directa) implementación del género plataformero, desembocan en una desequilibrada propuesta interactiva.

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Pese a ello, el juego resulta entretenido (más aún si jugamos en compañía gracias al modo para hasta 4 jugadores), pues seremos testigos de momentos realmente desternillantes. Por ejemplo, podremos hacer uso de una cantidad ingente de armamento para desmembrar a nuestros adversarios, o derribarles desde lejos utilizando armas de largo alcance. Sierras eléctricas, piruletas rotas, peces espada, cuchillos de carnicero, escopetas, martillos, regaderas, pistolas, tirachinas… La lista resulta realmente impresionante, aunque pronto nos daremos cuenta de un llamativo inconveniente: en la mayoría de las ocasiones, los combos y ataques que realizamos con distintos utensilios causan un efecto similar, independientemente del personaje que utilicemos.