Si hay una franquicia que pide a gritos una remasterización para la actual generación de consolas esa es, sin duda, Metal Gear Solid. Los MGS originales no se han retocado desde la excelente recopilación Metal Gear Solid HD de 2011, y no hay señales que apunten a un relanzamiento para PlayStation 4 o Xbox One, pese a que hace un tiempo se descubrieron cinemáticas de MGS renderizadas aparentemente con el Fox Engine en una máquina de pachinko japonesa. Sin embargo, tenemos buenas noticias: la remasterización de 2011 es ahora retrocompatible en Xbox One, y esta es la mejor forma de jugar a estos juegos clásicos en hardware moderno.

Sin embargo, es mejor que moderéis vuestras expectativas. Al igual que la mayoría de títulos de Xbox 360 que funcionan en Xbox One, la resolución de renderizado sigue siendo 720p con 2x MSAA como en el original de Bluepoint Games y, salvo por la inclusión de un filtrado anisotrópico 16x adicional a nivel de software de sistema en Xbox One X, la presentación general de todos los juegos del recopilatorio es idéntica a la que tenían en Xbox 360. Por suerte, la retrocompatibilidad si trae mejoras en otro aspecto.

Hablamos, claro, del rendimiento, donde Bluepoint trataba de mover tanto Metal Gear Solid 2 como su ambiciosa secuela a 60FPS estables. La tarea para los desarrolladores era significativamente más sencilla con MGS2, ya que el equipo que dirigía Hideo Kojima ya se marcó los 60Hz como objetivo en el juego original. El resultado en la transición a Xbox 360 y PlayStation 3 era un frame-rate casi estable durante la mayor parte de la acción. La secuencia inicial con Snake en el barco es sin duda la más exigente de todo el juego, con mucha geometría y efectos de lluvia. Las consolas de la anterior generación ya la movían bien, así que no sorprende que Xbox One y Xbox One X también lo hagan.

Pero la situación con las cinemáticas de MGS2 es muy diferente. Ya sea en en el hangar o en las secciones con Raiden en la plataforma petrolífera, toda secuencia en la que se muestre una mayor área reduce su rendimiento en el hardware original de Xbox 360. Esto prácticamente se soluciona con la retrocompatibilidad, pero sigue habiendo momentos en los que se mantienen los problemas, incluso en Xbox One X. En una escena que caía bruscamente hasta 35FPS en Xbox 360 las nuevas Xbox suben hasta 48FPS. Es inusual no ver aquí una mejora en el hardware de Xbox One X, ya que no parece una escena que exija mucha GPU, e incluso si estuviésemos limitados por la CPU X tiene una mejora del 31% respecto a su antecesora. De todas formas, mientras juegas se mantienen los 60FPS de forma más sólida que en cualquier otra consola, y obtienes además la ventaja de tener el filtrado anisotrópico 16x.

Es en Metal Gear Solid 3, tecnológicamente más avanzado, donde Bluepoint Games empezó a toparse con los límites de lo que podían logran en su remasterización en las consolas de anterior generación, y donde las consolas actuales suponen una mayor diferencia. En el original de PS2 el equipo de Kojima intentó revolucionar el detalle dentro del juego a expensas del frame-rate, pasando de los 60FPS de MGS2 a 30FPS. De hecho, la implementación de esta decisión fue bastante visionaria; aunque las cinemáticas operaban con sincronización vertical (y un rendimiento que a menudo caía en picado), las partes jugables funcionaban a 30FPS con sincronización adaptativa, presentando ocasionalmente algo de tearing. La sincronización adaptativa, especialmente a 30FPS, era inusual en la época de PS2, aunque se utilizó a menudo en la siguiente generación. En cualquier caso, MGS 3 fue, en general, el resultado de un desarrollo técnico brillante, con un equipo que trató de llevar PS2 al límite en sus últimos años de vida. Para su remasterización Bluepoint se marcó como objetivo obtener los mismos 60FPS de MGS2, algo sin duda bastante ambicioso.

Y casi lo consiguen. Al igual que en el original de PlayStation 2 las cinemáticas a menudo fracasan a la hora de alcanzar esa cifra, pero la jugabilidad sí es bastante sólida. Irónicamente, teniendo en cuenta las raíces de la saga, la remasterización para Xbox 360 funcionaba de forma notablemente más fluida que la versión para PlayStation 3, aunque ambas suponían una mejora enorme respecto al mismo juego funcionando en el hardware original.

La ventaja es especialmente evidente en las parte jugable, aunque la fluidez de MGS3 dependía mucho de la versión que estuvieses jugando. El juego estándar con su perspectiva por defecto ofrece básicamente 30FPS con algunas pequeñas caídas por debajo de dicho objetivo, acompañado por el parpadeo del tearing en pantalla. La versión Subsistence publicada más tarde, con una opción de cámara libre, veía como el rendimiento caía a entre 20FPS y 30FPS con un montón de tearing. A la hora de optimizar el código en PS2, la jugabilidad era mucho más fluida con la perspectiva fija.

Para su remasterización Bluepoint no solo se enfrentó al reto extra de la cámara libre, sino que incluso la mejoró respecto a la implementación en PS2. Lo cierto es que sigue produciendo algunas caídas de rendimiento en PS3 y Xbox 360, pero al jugar en el hardware de Xbox One el frame-rate mejora ostensiblemente, pese a que no se aprovecha la potencia extra de la GPU del hardware de Xbox One X.

Y esto nos lleva directamente a la situación que envuelve a los juegos de Xbox 360 mejorados en Xbox One X: ¿por qué el flujo de lanzamientos ha parado de forma tan abrupta? Han pasado seis meses desde que Microsoft publicó la segunda oleada de títulos, y desde entonces no hemos visto ninguno más, pese a que de forma regular se lanzan más títulos retrocompatibles. Cuando un juego tan importante como Metal Gear Solid HD Collection llega a Xbox One uno se pregunta por qué no hay mejoras en Xbox One X.

En el caso de estas remasterización estaríamos ante una presentación Ultra HD con resolución 3840x2160, con MSAA para producir una calidad de imagen perfecta. Y basándonos en la calidad de la remasterización a 720p realizada por Bluepoint - por no hablar de mover los originales de PS2 a 4K nativo mediante emulación con PCSX2 - podemos ver que el arte aguanta el tipo y que podríamos estar ante algo verdaderamente especial. Los anteriores juegos de Xbox 360 mejorados en Xbox One X mostraban, además, que ese incremento de resolución a menudo va acompañado por un rendimiento mejorado. La idea de jugar a estos títulos clásicos a 4K es más que atractiva, pero sigue estando fuera de nuestro alcance.

Aproximándonos al cuarto trimestre, cuando se publican los juegos más importantes y cuando los fabricantes pretenden vender más consolas, nuestra esperanza es que se reactive el programa de juegos de Xbox 360 mejorados en Xbox One X. En cualquier caso, lo cierto es que Xbox One es ahora mismo la mejor forma de jugar a los títulos de la Metal Gear Solid HD Collection, por mucho que un parche para aprovechar el hardware de Xbox One X sería la guinda del pastel para los usuarios con televisores Ultra HD.

Traducción por Josep Maria Sempere.

Acerca del autor

Thomas Morgan

Thomas Morgan

Senior Staff Writer, Digital Foundry

32-bit era nostalgic and gadget enthusiast Tom has been writing for Eurogamer and Digital Foundry since 2011. His favourite games include Gitaroo Man, F-Zero GX and StarCraft 2.

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