¿Un battle royale con solo doce jugadores? ¿Cómo va a funcionar algo así? Hace poco tuvimos la oportunidad de ver la respuesta de Techland a esas dos preguntas en Dying Light: Bad Blood, y la verdad es que nos impresionó bastante. Aunque el tamaño y la envergadura del concepto se minimiza en cierta manera, la acción no es menos emocionante. De hecho, la intimidad de los combates unida al sistema de movimiento con Parkour de Dying Light ofrecen una visión única del concepto de los battle royale.

Al estar basado en un título ya existente, buena parte de mecánicas e ideas del Dying Light original se trasladan a Bad Blood. Aunque la cantidad de jugadores es limitada, eso no implica que en el mundo esté vacío, porque regresan los Infectados y, por lo tantos, tienes que preocuparte de más cosas aparte de los oponentes PvP. El objetivo básico es el mismo, eso sí: ser el último jugador (humano) vivo, y el único superviviente que logra escapar en el helicóptero al final de cada partida.

Echando un vistazo a las mecánicas principales, resulta fascinante ver como muchos de los sistemas de juego de Dying Light se trasladan estupendamente al concepto battle royale. Los encuentros en juegos como PUBG a menudo terminan en un suspiro, mientras que en Bad Blood se alargan. Empiezan con el contundente combate melee, donde lograr una muerte es una tarea más larga, costosa y sangrienta. Y luego está el sistema de parkour y la verticalidad de los escenarios; los oponentes que estén a punto de morir pueden huir en un intento de reagruparse, escalando edificios usando la mecánica de parkour. Es divertidísimo y añade una nueva dimensión a la acción PvP.

Desde un punto de vista técnico es fascinante ver como Techland ha adaptado Dying Light y el gran rendimiento que hemos disfrutado. Para empezar, se nota un genuino trabajo a la hora de adaptar el juego existente al nuevo concepto, y todo empieza con la lectura del terreno. Los escenarios son menos densos, los puntos transversales son más fáciles de identificar, la iluminación indirecta no es tan opresiva y se ha remodelado todo el tono y el esquema de colores. Bad Blood es más brillante y vibrante que la estética amarilla y beige del juego original, lo cual una vez más sospecho que se debe al intento de garantizar que la escena sea más fácil de leer.

Aunque jugamos con un equipo de gama alta, Bad Blood funcionaba a 1080p y 144FPS estables. Basándonos en la configuración que experimentamos parece que Techland ha realizado algunos cambios para optimizar el juego de cara a tener un rendimiento fluido. El post-procesado se ha reducido respecto al juego original, especialmente en lo que respecta al motion blur. También se han eliminado los reflejos con espacio de pantalla, las cuales sinceramente no se echan de menos porque la implementación de las mismas en el primer Dying Light era un poco extraña. El nivel de detalle tampoco es el mismo que en el Dying Light original, y la cantidad de Infectados es también menor en número.

Ninguno de estos cambios era realmente necesario, sino que simplemente se aplican para mejorar el rendimiento y una experiencia PvP que funciona mejor. Y quizás haya implicaciones para la rumoreada versión para consolas. En su día la cantidad de efectos gráficos de Dying Light, el LOD y los Infectados hacían que en PlayStation 4 y Xbox One el juego funcionase a 30FPS. Puede que sea demasiado pedir que Bad Blood duplique el frame-rate hasta 60FPS en los modelos base de ambas consolas, pero viendo los cambios en la versión de PC no es descabellado pensar que apostar por el frame-rate completo en las consolas mejoradas sea algo muy beneficioso para el juego. Es difícil decir qué es posible y qué no, y desgraciadamente Techland nunca llegó a añadir características adicionales a Dying Light en PlayStation 4 Pro o Xbox One X. Como este nuevo juego es independiente, puede que veamos como se añade soporte para ellas.

A corto plazo esperamos que Bad Blood llegue pronto a PC, tras celebrarse hace unos días una beta. En todas nuestras partidas nos lo hemos pasado en grande con él. Sí, es otro battle royale, pero con las mecánicas de Dying Light es algo fresco y atractivo, y que desde luego merece la pena probar.

Traducción por Josep Maria Sempere.

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