Uno de los efectos colaterales de una industria que vive más en el futuro que en el presente es que es muy fácil olvidar lanzamientos que solo tienen unos meses. Apenas hemos terminado un juego y ya tenemos la cabeza en el próximo gran título que se nos viene encima. Es un clima que no invita a volver sobre nuestros pasos para reflexionar sobre lo que hemos jugado, así que quizás por ello me ha alegrado que una novedad me haya invitado a volver unos meses hacia atrás para recuperar uno de mis juegos favoritos en mucho tiempo.

The Old Hunters cierra Bloodborne con un capítulo que sirve de precuela. Durante la campaña principal se hacían numerosas referencias a épocas pasadas, a los tiempos de la Iglesia de la Sanación y a unos primeros Cazadores que eliminaban a unas bestias que no eran tan numerosas como en la actualidad. Una época de secretos oscuros que algunos tratarán de evitar a toda costa que salgan a la luz. Ahora, con esta expansión, podemos realizar un viaje en el tiempo para visitar una localización conocida (Distrito de la Catedral/Viejo Yharnam) y dos nuevas.

En este DLC seguimos jugando con nuestro personaje de la campaña principal. Se puede activar relativamente pronto en la historia, aunque nos han recomendado esperar a alcanzar al menos el nivel 65 antes de entrar. Pero incluso aunque no hubiese límite de nivel, The Old Hunters está pensado para los más versados en Bloodborne: casi cualquier tipo de trampa que os podáis esperar de From Software la encontraréis aquí. Los cazadores, que antes eran enemigos esporádicos que nos ponían en muchos apuros, aquí pueblan las calles del primer nivel como si nada. Más adelante nos encontramos con toda clase de criaturas que, además de ponernos los pelos como escarpias, nos pueden dejar fuera de combate en seguida.

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En mi caso fue especialmente cierto, porque mi partida era un New Game + y sufrí de lo lindo, particularmente con los jefes. Son toda una seña de identidad del estudio, y aquí parecen haber querido meter uno de cada tipo conocido. Es fácil (quizá demasiado fácil) asociarlos a otros jefes a los que nos hemos enfrentado en el pasado, aunque no por ello han sido menos cuidados: cada uno tiene una variedad de ataques por encima de lo que solíamos ver en Bloodborne, obligándonos a aprender una gran cantidad de movimientos para poder responder correctamente a cada una de sus arremetidas.

Por momentos he pensado que me quedaría enganchado para siempre en el primer jefe final. Pedía la ayuda de uno los nuevos NPC (introducidos en un parche para todos los jugadores de Bloodborne) y éste moría cuando aún no habíamos llegado a quitarle un cuarto de la vida. Con el último jefe, más de lo mismo y además sin ayuda. Supongo que no tardaremos mucho en ver algún vídeo de alguien pasándoselo en nivel 1 o algo similar, pero no recuerdo frustrarme tanto con ningún enemigo en la campaña principal.

Para paliar un poco ese sufrimiento podemos ir probando los nuevos juguetes que nos ofrece The Old Hunters: diez armas nuevas que suponen otras tantas formas de jugar. Un escudo que bloquea el daño que no es físico, un arma cuya versión trampa es un arco, una especie de motosierra redonda... es una lástima que la expansión no incluya suficientes objetos para subir todas de nivel, porque en la práctica solo podremos añadir una o dos a nuestro armamento para peleas realmente serias. En ese sentido sí me vino bien estar en New Game +, con unos cuantos Bloques de Sangre reservados.

No sabría calificar muy bien la duración del DLC; he leído a gente afirmar que se lo ha pasado en 5 horas, cuando mi tiempo debe haber sido el triple. Puede ser que como expansión se quede corta para quienes vayan a piñón fijo, pero para los que nos paramos a investigar los escenarios y tratar de descifrar los secretos que esconde cada NPC esa cifra se dispara. También os digo que tras todas esas horas estoy segurísimo de que aún no he descubierto todo lo que ofrece la expansión. Ni de lejos.

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The Old Hunters podría haber aprovechado el formato de menor duración para experimentar un poco más, pero prefiere ceñirse a lo que ya conocemos. Se perdona porque eso que ya conocemos es de una calidad demencial: el combate sigue siendo tan feroz y visceral como preciso, los enemigos nuevos vuelven a poner a prueba nuestra capacidad para adaptarnos, el diseño de niveles (particularmente en el tramo central) es de otro mundo, los escenarios exteriores son de una belleza incomparable y los interiores nos ponen el corazón en la garganta.

Las horas con el DLC las he ido compaginando con avances en un New Game + que dejé parado casi al principio hace medio año, no solo porque quería saborear lo que nos aseguran que es el último contenido del juego, sino porque a cada paso en el contenido nuevo recordaba todo aquello que me encandiló del juego, poniendo de manifiesto el valor de lo que ya estaba ahí. La cautivadora música de los jefes finales, la atmósfera de puro desasosiego, el toque Lovecraft que empapa el ambiente.

Uno de los temas que más se trata en The Old Hunters son los secretos, y nuestra obsesión con perseguirlos. No puedo dejar de asociarlos a nuestra fijación con terminarlo todo, exprimir hasta la última gota de los juegos. Hasta que llega el momento en que no hay nada más que descubrir y nos encontramos con un vacío en nuestro interior. La imagen con la que terminamos la campaña evoca a ciertos cuadros de Turner; nos invita a sumergirnos en la memoria y a perdernos allí.

The Old Hunters sigue al pie de la letra la receta de los juegos de From Software, sin desviarse un milímetro. Es una expansión para volver a tener un hormigueo en el estómago al explorar una zona desconocida, para volver a sentir pánico al entrar en una estancia donde sabemos que nos espera un jefe, para volver a esperar a que los latidos del corazón vuelvan a su ritmo normal al vencerlos. Para aprovechar la última ocasión de vivir Bloodborne como si fuese la primera vez.

Acerca del autor

Jaime San Simón

Jaime San Simón

Redactor

Jaime lleva en Eurogamer.es desde los inicios y es nuestro experto en juegos indie. Tú ponle ahí cuatro píxeles hechos con amor y ya le puedes dar megatones hiperpoligonizados, que él, se quedará con lo primero.

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