Aunque pueda ser injusto para los demás, a veces no hay nada como venir de buena familia. Se lo pueden preguntar al amigo Luke Skywalker o a la Princesa Leia, por ejemplo. O también, de una forma un poco más retorcida, al propio Star Wars Battlefront: nacido de la unión entre la que seguramente sigue siendo la mayor franquicia en el mundo audiovisual y la gente de DICE, que de shooters sabe un rato, el juego no necesita mucho más que eso.

Lo que pudimos probar hace unos días, en una presentación que Electronic Arts organizó en Estocolmo, es la misma beta abierta que estará disponible para todos el 8 de octubre. Se mantiene lo que ya estaba en la alpha y se añade una nueva modalidad en un planeta también inédito hasta ahora.

El plato fuerte del conjunto sigue siendo el Asalto en Hoth. Con cuarenta jugadores en la mítica batalla sobre la nieve se pueden ver especialmente bien las posibilidades que ofrece este Star Wars Battlefront. Por la escala -el mapa es muchísimo más grande que los otros dos-, por la cantidad de vehículos y naves que llegan a pasar por ahí, porque está también Darth Vader y porque los objetivos más complejos se traducen en partidas más dinámicas: los Rebeldes deben activar unos satélites para hacer caer los escudos de los AT AT imperiales y poder destruirlos antes de que ellos se carguen su base. Para conseguirlo hay que trabajar en equipo y coordinarse para que, por ejemplo, algún compañero esté sobrevolando la zona con un A-Wing el cuando toque dirigir el fuego hacia los enormes trastos de cuatro patas.

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También tenemos la misión de Supervivencia en Tatooine, un modo Horda con enemigos que van apareciendo por oleadas y que se puede jugar en solitario o con un compañero, online o a pantalla partida. Es muy, muy espectacular, pero también bastante sencillo; con solo uno de los cuatro niveles de dificultad y solo seis de las once oleadas disponibles en la beta, habrá que ver hasta qué punto se dispara el reto y, en definitiva, cuánto tiempo tiene sentido dedicarle a esta parte del juego.

Como novedad tenemos la Zona de Impacto en Sullust. Dos bandos de ocho jugadores se disputan aquí el control de varias cápsulas de escape que van cayendo, una a una, en puntos aleatorios del mapa. Como siempre, hay que permanecer cierto tiempo cerca del objetivo para "conquistarlo". Es un modo más directo, sin vehículos, héroes ni complicaciones, aunque las cápsulas sí van soltando varios objetos de apoyo -lanzamisiles, torretas...- cada vez que un equipo las abre.

Suelo dejar el apartado gráfico para el final cuando hablo o escribo sobre un juego, pero con Battlefront no me queda más remedio. No voy a decir que sea lo más importante -cada uno pensará una cosa y no podré discutir con ninguna de las dos opiniones-, pero desde luego ES importante. Sobretodo cuando se trata de recrear, reproducir y homenajear un universo de ficción ya existente. Más todavía, qué os voy a contar, cuando ese material de partida resulta ser La Guerra de las Galaxias. El trabajo que se ha hecho a nivel visual con Battlefront es alucinante, poco menos que el sueño de cualquier jugador que sea también fan de Star Wars. En DICE pensaron que no sería mala idea lo de coger una cámara y hacer montones de fotos en las localizaciones más conocidas de la trilogía original e incluso en el Museo de artes culturales Lucasfilm, donde se guardan montones de objetos y modelos aparecidos en los Episodios IV, V y VI. Así, usando esa bendita fotogrametría que tan de moda parece estar, lo que se consigue es un nivel de detalle y de fidelidad espectacular: todos los materiales, desde los cascos hasta las piedras del entorno, son exactamente como los habíamos visto en las películas. También los efectos, lásers, chispas y explosiones, que se ven y suenan de una forma bestial. Y las animaciones, claro... Todo, absolutamente todo. Hacía mucho tiempo, sinceramente, que no me sorprendía así con los gráficos de un juego. Tanto por planteamiento como por ejecución, creo que esto sí es un nivel de autenticidad de nueva generación.

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Pasando a la parte jugable tenemos un control que en lo básico, en lo de correr y apuntar, es más o menos como todos lo imaginábamos. Sí hay varias peculiaridades en mecánicas y partes más concretas del diseño, así que ni mucho menos se siente esto como un Battlefield con otra ambientación.

Por ejemplo, las armas se usan y se comportan de una forma completamente distinta. No hay cargadores ni munición limitada, pero los blasters se sobrecalientan cuando disparamos sin parar; cuando eso pasa, un pequeño indicador en la barra de temperatura nos invita a pulsar el botón en el momento adecuado para recuperar antes el apuntado. Es algo muy parecido a la recarga activa en los Gears of War, que funciona aquí más o menos igual de bien.

Más allá de esas armas principales, el resto de complementos funcionan como si fueran habilidades. No hay clases en Battlefront, pero sí podemos personalizar nuestro soldado con cartas que vamos desbloqueando al subir de nivel. Ahí están las granadas y la mochila propulsora, pero también el rifle de francotirador; después de cada disparo lejano hay que esperar un rato, no se puede volver a usar hasta que se rellena el icono correspondiente en la parte inferior derecha de la pantalla. Hay otros accesorios y elementos a tener en cuenta, como los disparos iónicos más efectivos contra vehículos, escudos desplegables y torretas de varios tipos (unas desplegables y otras fijas, pero todas destruíbles).

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Otra característica de la saga que se mantiene con acierto es la posibilidad de alternar entre vistas en primera o tercera persona. Me quedo con la cámara subjetiva, porque prefiero ver esto como si fuera un FPS y porque con la otra me pasaba a veces que no quedaba clara la línea de tiro, que creía tener encañonado a un enemigo y el disparo acababa topando con la roca que me cubría.

Lo que menos me ha convencido en Star Wars Battlefront a nivel de diseño es la manera de acceder a naves, vehículos y héroes. Para lo uno y para lo otro hay que recoger unos hologramas que aparecen de forma aleatoria en distintos puntos del mapa. No hay premios ni bonificaciones por rachas de bajas, es una cuestión de suerte: si pasas por ahí cuando toca y te quedas a cubierto mientras pides ayuda por radio, llegan esos refuerzos en forma de Tie Fighter, X-Wing o caballero Jedi. Cuando pasas a controlar a los Skywalker, cada uno con sus distintos ataques, una cuenta atrás -que desciende más deprisa si recibes impactos- te deja clarito que no puedes quedarte en su pellejo durante toda la partida. Raro será, en cualquier caso, que no puedas cargarte a media docena de rivales con la espada láser y el uso de la fuerza. Voy loco por hacer eso mismo Yoda.

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Ya estoy pensando, precisamente, en lo que todavía no hemos visto de Battlefront. Me lo pasé muy bien con esas primeras partidas y ahora me pregunto cómo se intentará alargar esa sensación durante horas y horas. Porque sí, desde luego es un juego muy bien hecho, pero también algo simple: consciente de que su público potencial es tremendo y de que debería poder jugarlo todo el mundo, lo suyo sería que supliera esa posible falta de profundidad con más contenido y variedad a nivel de mapas y modos. De un modo similar, falta comprobar hasta qué punto se intenta o no justificar la ausencia de una campaña tradicional. Es cierto que nunca ha sido esa una prioridad para los Battlefront, pero sí hay un rinconcito para la experiencia individual: más allá de el Modo Supervivencia, hay «un entrenamiento que va ser mucho más allá del simple Tutorial», nos decía el director de diseño Niklas Fegraeus.

Con la beta me queda claro que Star Wars Battlefront es un buen juego de acción multijugador. Cómodo, trabajado y espectacular, de su ambición dependerá que acabe siendo más que eso o que se quede cojo en ciertos apartados. Sin embargo, desde ya mismo está claro que esto es la mejor recreación de Star Wars que se ha hecho fuera del cine... y ojo, porque eso puede no ser poca cosa.

Este avance se ha escrito tras asistir a una demostración hands-on de Star Wars: Battlefront en Estocolmo. Electronic Arts cubrió los gastos de viaje y alojamiento.