Análisis de los Episodios 3 y 4

Tras un segundo episodio que escarbaba en el pasado de Devitt, en las dos últimos capítulos de esta primera temporada, The Four Witnesses y Ancient Shadows, vemos cómo la relación con sus compañeros de clase y lo que pasó años atrás empieza a tener ecos en el presente, donde se urde un plan del que nuestro protagonista es una parte esencial.

En ambos episodios se nota un avance en la forma de contar la historia, mejorando la manera de representar los diálogos o contando varias historias de manera paralela para que veamos hasta donde alcanzan las consecuencias delo que está pasando. El tercero queda algo desconectado del resto, aunque se recupera el rumbo con un cuarto episodio donde todas las piezas que ha ido dejando el juego empiezan a encajar, dejando la resolución para la segunda temporada.

3

Se ha optado por reducir la cantidad de puzles, pero toman algo más de entidad, se enmarcan mejor en de la historia y quitando alguna excepción parecen algo más que una excusa para hacernos andar de un lado. En el cuarto episodio es donde más se aprecia este vínculo entre lo que se cuenta y lo que hay que hacer en cada momento.

La duración de ambos es similar al primero, algo menos de una hora cada uno, pero despegan más rápido y se meten al trapo muy pronto. Sigue siendo cierto aquello de que a los episodios le vendría bien algo de tiempo para que el jugador tuviera tiempo de dejarse enredar, aunque visto como un conjunto es un defecto menos evidente.

Queda algún tic de los anteriores episodios, sobre todo el de pegar algún susto sin venir muy a cuento. En el tercero queda bastante mal, aunque debo reconocer que en el cuarto me pilló con la guardia bajada gracias a una inteligente combinación de atmósfera y puzle. La atmósfera es justo uno de los elementos que por suerte mantiene intactos, acompañados de nuevo por el magnífico trabajo de Carlos Viola a los mandos de la banda sonora.

4

Tras jugar de nuevo todos los episodios, se aprecia que The Game Kitchen ha sabido aprender de cada episodio, mostrando la mejor cara de este tipo de distribución: la posibilidad de corregir sobre la marcha. Es algo sutil jugado en orden, pero el salto del primer al cuarto episodio es notable.

The Last Door termina su primera temporada más seguro del camino que quiere tomar, con un estilo cada vez más definido y conociendo mejor sus aciertos y sus errores. Todavía tiene margen de mejora, pero también mucha historia que contar antes de dar por cerrada la historia de Devitt.

8 /10

Análisis de los Episodios 1 y 2

(Publicado el 15 de julio 2013)

Puede que Broken Age, el buque insignia de los juegos financiados con Kickstarter, no esté avanzando según el ritmo esperado, pero otros proyectos siguen desarrollándose con éxito. Es el caso de The Last Door, un aventura gráfica episódica de estética pixelada creada por los españoles The Game Kitchen. El interés que ha generado demuestra que, si bien las editoras parecen no contar con las aventuras gráficas, existe un público que no está dispuesto a que caigan en el olvido. De momento han lanzado dos episodios: el primero y el segundo se pueden jugar gratis en su web, mientras que en el tercero pagas lo que quieras para ayudar a financiarlo, y así sucesivamente hasta que este modelo al estilo webserie se siga aguantando y puedan seguir sacando episodios.

Aunque en un par de ocasiones el juego nos da algún susto un poco más gratuito, por lo general The Last Door prefiere mantener un perfil más cercano al terror psicológico.

1

The Last Door nos traslada al siglo XIX, cuando Jeremiah Devitt decide viajar a Sussex tras recibir una misteriosa carta de su antiguo compañero de clase Anthony. En la mansión de su amigo descubrirá signos de que algo perturbador ha pasado en su vida, algo que le devolverá recuerdos de eventos de la infancia que pueden amenazar su futuro.

La influencia que ejercen H.P. Lovecraft y sobre todo Edgar Allan Poe en el argumento y la atmósfera es obvia, y los creadores no han tenido problema alguno en reconocerla. El estudio ha sabido acertar en la manera crear tensión ante lo desconocido, y aunque en un par de ocasiones el juego nos da algún susto un poco más gratuito, por lo general prefiere mantener un perfil más cercano al terror psicológico.

Conseguirlo no es fácil, pero The Game Kitchen lo ha logrado gracias sobretodo a la descomunal banda sonora de Carlos Viola, que inunda de pesar el ambiente de todas las localizaciones por las que pasamos. Unida a unos efecto de sonido muy conseguidos, prácticamente imbuye de vida a unos píxeles que por sí solos dejarían todo el trabajo a la imaginación.

Su condición de aventura gráfica resta algo de ritmo al juego, ya que para encontrar alguno de los objetos será necesario ponerse a cazar píxeles. No es la norma, pero sí que atasca a veces el flujo narrativo aunque por lo demás tenga un pulso firme y nos mueva por las distintas localizaciones sin permitir que nos relajemos o demos por sentado que estamos fuera de peligro.

La primera mitad de The Last Door supone un inicio francamente prometedor, al que quizás le falta algo de tiempo para conseguir dar más fuerza a las historias que quiere contar.

El pixel-hunting no es el único defecto que hereda de los clásicos del género: pese a que todas las combinaciones de objetos son lógicas, en algunos momentos existe la sensación de que algunos problemas se podían haber resuelto de manera más sencilla con los elementos a mano, particularmente en el segundo episodio.

Ambos capítulos son además muy cortos: apenas una hora el primero y algo menos del doble en el segundo, aunque éste tiene puzzles más complejos, alguna mecánica nueva y se muestra bastante más suelto a la hora de desarrollar la trama y los personajes, que cobran un enorme interés. Se habría agradecido más tiempo para desarrollar las situaciones vividas en cada episodio y podrían haberse estirado un poco desarrollando alguno de los sucesos.

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A falta de otros dos episodios para el final, parece complicado ver otro salto tan grande entre capítulos, si bien los cimientos que ha dejado el segundo episodio son lo suficientemente sólidos como para que no haga falta una gran evolución en la parte jugable y se centren sobretodo en el argumento.

La primera mitad de The Last Door supone un inicio francamente prometedor, al que quizás le falta algo de tiempo para conseguir dar más fuerza a las historias que quiere contar. The Last Door es una aventura gráfica que, si bien presenta los fallos habituales del género, también sabe explotar su narrativa y cuida hasta el extremo el apartado sonoro para transportarnos al tétrico ambiente que nos invita a explorar.

7 /10

Acerca del autor

Jaime San Simón

Jaime San Simón

Redactor

Jaime lleva en Eurogamer.es desde los inicios y es nuestro experto en juegos indie. Tú ponle ahí cuatro píxeles hechos con amor y ya le puedes dar megatones hiperpoligonizados, que él, se quedará con lo primero.

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