Avance de Age of Empires IV

Vuelve el rey de los RTS a la Edad Imperial.

Age of Empires es una de las franquicias estrella de Microsoft. Con casi veinticinco años a sus espaldas, es de esos juegos que han definido no solo la vida de millones de jugadores, sino también cómo se entienden los videojuegos y, especialmente, los RTS. De ahí que saber más sobre su nueva entrega, Age of Empires IV, además de conocer las novedades que tienen en mente para la franquicia en general, generara una gran expectación entre el público. Ahora que ya se han hecho los anuncios, nosotros queremos profundizar un poco tras asistir a un evento privado de presentación.

Para empezar, un resumen breve de lo que se ha contado sobre los juegos que ya tenemos disponibles. Sabemos que Age of Empires II tendrá este verano una nueva expansión llamada Dawn of the Dukes y que Age of Empires III tendrá una expansión que incluirá una nueva civilización, los EEUU, que será temporalmente gratuita. Además, aunque no lo diga el vídeo, los desarrolladores nos comentaron en el evento de prensa donde nos presentaron toda la información que, si bien es cierto que no tienen nada que anunciar sobre Ages of Mythology, es un juego que no han olvidado y al que, además, le tienen un tremendo cariño, así que nos instan a estar atentos, porque quizás en un futuro haya sorpresas a ese respecto.

Pero tanto la presentación como nuestra posterior charla con los desarrolladores se ha centrado en un aspecto específico. No en el pasado, sino en el futuro de la franquicia. Y es que hoy, por primera vez, hemos visto cómo luce Age of Empires IV. Algo en lo que queremos profundizar un poco.

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Primero de todo es fácil entender que esta nueva entrega puede suscitar algunas suspicacias. Si bien Relic, la compañía encargada del mismo, es conocida por sus excelentes RTS, como Company of Heroes y Warhammer 40k: Dawn of War, estos no podían diferir más en estilo de lo que han hecho Ensemble Studios en sus cuatro entregas de Age of Empires. En ese sentido, los desarrolladores han querido sosegar nuestros ánimos. En Relic han partido de su experiencia con Age of Empires, consultando a numerosos jugadores y los propios desarrolladores de las entregas anteriores de la franquicia, para asegurarse de que Age of Empires IV se siente como un Age of Empires. Incluso si, a la vez que han querido ser lo más fieles posibles al espíritu, han intentado empujar más allá el concepto de lo que normalmente se considera una entrega de la saga.

Esto es lógico y, en cierta medida, necesario. Han pasado dieciséis años desde la anterior entrega. Si la franquicia quiere mantenerse saludable, no puede continuar las cosas donde lo dejó Age of Empires III, necesitando renovar algunas de sus claves mecánicas y visuales, si es que quiere seguir siendo una franquicia capaz de definir lo que es el RTS moderno. Algo que se nota, ya de entrada, en cómo han decidido abordar todo lo histórico.

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Age of Empires siempre ha sido una celebración de la historia. Sus campañas siguen eventos históricos importantes, sus diseños intentan recrear lo más fielmente posible todo lo relacionado con la época y las civilizaciones, y, en general, más de un par de nuestros lectores seguro que pueden contarnos sobre cómo salieron del paso de un examen de historia en el instituto por lo que habían aprendido jugando a la franquicia. En ese sentido, Age of Empires IV parece estar perfectamente integrado dentro del contexto de sus antecesores. Porque, si en algo pusieron el acento los desarrolladores en nuestra charla, es que Age of Empires IV es un juego obsesionado con la fidelidad histórica.

En ese sentido, algunos de los cambios pueden sonar pequeños, pero en realidad son bastante importantes en términos historiográficos. Para empezar, las campañas serán más globales, centrándose en eventos completos más que en personajes. Uno de los ejemplos que nos dieron fue una campaña sobre la unificación de Inglaterra. Si normalmente esto hubiera significado seguir las vicisitudes de Guillermo I de Inglaterra, aquí también viviremos la consolidación de sus logros a través de las luchas de sus tres hijos varones, Ricardo de Normandía, Guillermo II y Enrique I. Todo esto bien regado de cinemáticas que añadirán contexto al conjunto, haciendo que sea más fácil entender los escenarios y, de paso, que aprendamos aspectos de la historia que quizás no conociéramos previamente.

Esto, por motivos obvios, acaba con el debate sobre si avanzarían la línea temporal de la franquicia, como han ido haciendo los tres anteriores, y hasta qué época. No lo han hecho. Aquí volvemos a la edad media. Algo que los desarrolladores nos justificaron con que la edad media era una época donde había eventos de gran calado de forma relativamente continuada y que, a pesar de su importancia, rara vez se sienten como problemáticos hoy en día. Algo que es de agradecer dado los cambios en la sensibilidad social que ha habido durante la última década, ya que Age of Empires III, incluso consultando con especialistas para hacer cambios cara a su reciente versión definitiva, no siempre se siente todo lo delicado que debería.

Debido a esto, hay dos aspectos en particular que destacan de lo que hemos podido ver del juego. Por un lado, su inspiración, declarada, en Age of Empires II, por otro lado, que el juego es, en términos de arte, una auténtica delicia.

La inspiración es evidente en todos los elementos. No es sólo que siga unos patrones estéticos y de colores muy similares, o que los modelos de personajes sean bastante parecidos, sino que incluso la UI se nota que viene heredada de Age of Empires II. Al menos, en cierta medida. La disposición de elementos y su forma es familiar, pero todo esto está implementado de un modo mucho más elegante y minimalista; donde antes estaba todo abotargado de símbolos, ahora todo parece reducido a su mínima esencia, algo que da al conjunto un aspecto mucho más legible.

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Esto es algo donde han hecho un esfuerzo consciente y muy evidente si nos paramos a ver el gameplay del juego. No es sólo que la UI sea mucho más minimalista y sencilla, sino que, como nos comentó Zach Schlappi, director de arte del juego, han hecho un esfuerzo contundente en que sea fácil de leer todo lo que ocurre en pantalla. De ahí que mientras que no hay muchos detalles específicos en los personajes y los edificios, abogando por una estética más próxima al cartoon, han elegido cargar todo el peso de la espectacularidad visual donde los detalles no añaden ruido: en los escenarios y los efectos visuales. De ese modo, los escenarios casi parecen pintados al óleo y los efectos, como el fuego o las luces, tienen unos preciosos efectos de partículas que le dan al conjunto un aspecto muy vivido. Muy moderno. Muy interesante.

A lo anterior cabe sumar, como en antiguas iteraciones de la franquicia, el cómo todas las civilizaciones tienen marcadas diferencias estéticas entre sí. Las unidades y los edificios, incluso aquellas que son comunes entre sí, son muy diferentes. Algo a lo que cabe sumar la atención que le han puesto el sonido ya que ahora no solo hablaran cada uno en su idioma, sino que el idioma también irá cambiando con el paso de las épocas. Otro ejemplo más del cuidado que han puesto a las nociones históricas al hacer que el lenguaje vaya evolucionando y modernizándose según vayamos avanzando en la partida igual que lo hace la estética de las unidades y las infraestructuras.

Cómo se traducirá todo esto en lo mecánico es lo que nos cabe preguntarnos ahora. Si bien nos han asegurado de que siempre existirá el triángulo básico de unidades en todas las civilizaciones, con representantes del cuerpo a cuerpo, a distancia y a caballo, también nos han dejado caer que algunas civilizaciones, como los mongoles, serán un cambio bastante contundente con respecto de lo que se considera las mecánicas clásicas de la saga. Si además le sumamos que parece evidente que las técnicas de asedio y cómo se comportan las murallas tienen una importancia muchísimo mayor y que ahora la niebla de guerra parece mucho más dinámica y dependiente de la situación geográfica de las unidades, no da la sensación que el juego vaya a limitarse a un lavado de cara de uno de los juegos que, aún hoy, es uno de los pilares fundacionales de los RTS. Por eso, hoy más que nunca, esperamos con ansias este Age of Empires IV. Porque si cumplen con lo que han prometido, y lo que nos han dejado ver es tan interesante como parece, quizás estemos hablando de que el rey ha vuelto para reclamar su legítimo trono.

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Acerca del autor

Álvaro Arbonés

Álvaro Arbonés

Colaborador  |  AlvaroMortem

Desde pequeño me gustó eso de juntar palabras y jugar a videojuegos y aquí hemos acabado. Estoy enamorado de Kirby, la cultura japonesa y todo lo que se lea, vea o escuche y tenga narrativa. También podéis encontrarme en el podcast de videojuegos Checkpoint o en Twitter.

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