Mars: War Logs

Mi pequeño Frankenstein.  

He de confesar que se me hace muy difícil diseccionar Mars: War Logs y generar un comentario con algo de coherencia al respecto. Diantres, si incluso la pronunciación de su nombre se me antoja confusa, cuando soy capaz de repetir RedDeadRedemption en numerosas ocasiones un sábado a las tres de la madrugada sin atragantarme. La cuestión es que, más allá de su trabajada ambientación con ese telón de fondo de un Planeta Rojo que siempre parece estar en guerra consigo mismo y una construcción de personajes correcta, es feo, para qué negarlo, y no aporta nada que no hayamos visto en otros grandes del género, como Mass Effect, Fallout o The Witcher, en los que no solo se inspira, sino de los que directamente extrae sus entrañas. Pero qué demonios, es exactamente el videojuego que quiero jugar, el que quiero que me guste y al que tan solo pido algo de equidad. Lamentablemente, War Logs está a otras cosas.

En su concepción de todo-en-uno, el último trabajo de Spiders no es más que otro arquetípico RPG de ciencia-ficción con aires de western al que le sobran buenas intenciones pero le faltan bastantes ideas propias y, sobre todo, mucho dinero. Y esto no es del todo malo, al contrario; el problema aparece cuando la ambición desbordante de la que hace gala se convierte en una sucesión de torpes e inexplicables giros, tanto de trama como de mecánicas, que lastran buena parte de la aventura. No obstante, sus aproximádamente diez horas están plagadas de excelentes conceptos y algún que otro momento de brillantez, pero no es tiempo suficiente para paladear el buen hacer del equipo creativo, y la experiencia pronto se convierte en una carrera precipitada a través de los tópicos del género sobre el que orbita sin apenas detenerse a desarrollar ninguno de sus elementos.

Su apertura, la que en cierto modo recuerda a "The Chronicles of Rddick: Escape from Butcher Bay (Starbreeze Studios, 2004)" nos presenta a Innocence, un joven que se pregunta acerca de los motivos que lo han llevado a inmiscuirse en la guerra, mientras es transportado a una prisión marciana. Durante estos primeros compases, War Logs casi llega a sorprender mostrando algunos esbozos de madurez en su escritura, los que pronto, como todo en el título, caen en un pozo de tópicos por una acuciante falta de valentía.

Esto queda patente a los escasos diez minutos cuando, con la llegada de Innocence al campo de concentración, vemos como el muchacho está a punto de perder el significado de su propio nombre durante una ducha de arena pero, antes de terminar sus días agarrado al pañuelo que cuelga del bolsillo de algún compañero de celda, Temperance, un misterioso y curtido renegado con - oh, sorpresa - un oscuro pasado, hace acto de presencia para acabar salvando al muchachuelo de una manera bastante ridícula. Mars: War Logs intenta fomentar una amistad entre dos personalidades rotundamente opuestas a través de su básico sistema de moralidad, pero la actuación resulta fútil, la lectura inconsistente y las animaciones de ambos personajes no consiguen reflejar sus emociones en pantalla. El título quiere que te preocupes por Innocence, que cuides de él, pero éste no pasa de mero recurso dentro de una estructura narrativa demasiado rudimentaria como para tener en cuenta.

El abanico interactivo se amplía con las misiones secundarias, parte fundamental para avanzar la trama, representadas como los típicos trabajillos de recadero en los que debemos recuperar un número de objetos concretos para diversos NPCs al azar, así, las pistas hacia los objetivos principales brotan al recabar información conversando con personajes que seguramente no volvamos a ver. El sistema de reputación, comprendido entre saquear los cuerpos enemigos - bueno - o extraer su esencia vital tras el combate - malo - rara vez influye en estos duelos dialécticos u otorga bonificaciones representativas según nuestros actos, más bien se siente como una imposición dados los cánones del género, una excusa para introducir algunas líneas extra de diálogo que esencialmente siempre conducen a la misma conclusión.

Pero no todo es penalizable en Mars: War Logs. El sistema de combate, por ejemplo, heredado de The Witcher 2: Assassins of King es ágil, dinámico y divertido. No tan bien llevado como en las aventuras del brujo, pero la capacidad de Temperance para jugar sucio logra que los numerosos enfrentamientos enseguida se conviertan en la parte más entretenida de nuestra aventura marciana. No se puede decir lo mismo del sistema de niveles y su árbol de habilidades, dividido en las tres ramas fundamentales y con suficientes puntos de experiencia como para completarlas todas. Por otro lado, es interesante la posibilidad de crear nuestro propio equipo o mejorar el que llevamos. Si hay algo en Marte, es basura, y el reciclaje la mejor opción para crear trozos de armadura, aumentos para la misma o un buen palo con el que atizar a los guardias y demás fauna local.

Mars: War Logs es un título mediocre, todas las ideas presentadas, todo lo que intenta mostrar, es tan competente como rudimentario. Lo mismo ocurre con los recursos utilizados para ello y, aunque en conjunto pueda llegar a lucir en algún momento concreto, el amargo sabor de la indiferencia empaña cualquier punto positivo que podamos encontrar. Un cuento de facciones y líderes sin escrúpulos que luchan por el control de recursos, construir amistades, ayudar al necesitado, actualizar armas por nuestros propios medios y combatir con ellas. Todo es tan simplista y anodino que no existe sensación de emoción. Es muy difícil mantener el interés por un título que se contenta con hacer las cosas bien. Y cuando eso ocurre, ni su presupuesto limitado, ni su bajo precio de coste pueden devolverme diez horas de mi vida.

nota

Ir a los comentarios (1)

Acerca del autor

Shenox

Shenox

Colaborador

Equipo Game Over. Pluriempleado del onanismo lúdico. Ratón de salones recreativos. Nintendero de día, Seguero de noche y últimamente pecero reconvertido. No le hace ascos a nada que se pueda manejar con mando, teclado o ratón. Especialmente patoso en los RTS (aunque en realidad no se le da bien nada), cada día más amante del sector independiente en los videojuegos y que asegura tener a Los Bingueros como película fetiche.

Contenido relacionado

También en Eurogamer...

El Kickstarter de Book of Hours se abrirá en septiembre

Lo nuevo de los creadores de Cultist Simulator.

Nuevo trailer de Yooka-Laylee and the Impossible Lair

Un vistazo a la manera de alterar los niveles.

Frank Pearce, co-fundador de Blizzard, abandona la compañía tras 28 años

"Ha llegado la hora de pasar la antorcha a la próxima generación de líderes."

Comentarios (1)

Ya no se pueden publicar más comentarios. ¡Gracias por tu aportación!

Ocultar los comentarios con baja puntuación
Orden
Hilos