Desde la confirmación (a medias) por parte de Microsoft de que Xbox One pondrá limite a la segunda mano no son pocos los que se han llevado las manos a la cabeza. Y es que, aunque algunos intenten convencernos de lo contrario la segunda mano ni es inmoral (faltaría más), ni ilegal (al menos eso dice el tribunal europeo). Incluso hay quien esta preparando el terreno para un futuro próximo.

Pese a que el debate esta centrado en la segunda mano, creo que no es lo más importante de todo el revuelo de la presentación y posteriores declaraciones desde Redmond. Lo realmente importante es el cambio de modelo que representa y todo lo que acarrea. No me entendáis mal, no digo que la segunda mano no sea importante, pero creo que es la punta de un iceberg mucho mayor, y lo que realmente esta en juego son nuestros derechos como consumidores, o mas bien dejar de ser consumidores para ser usuarios. Y no, no es lo mismo.

Pero, antes de nada, me gustaría recordar de todo lo que sabemos son conjeturas o medias verdades aún no confirmadas por Microsoft o sus socios. Es más, en el caso de confirmarse, es muy probable que el resto de actores del sector adopten posturas parecidas, así que no hay que tomar este texto como un ataque hacia nadie en especial.

Como decía, creo que la segunda mano es importante, pero lo que realmente esta en juego es el modelo actual, donde compramos un bien físico, a pesar de los EULA's (que recuerdo que son unilaterales, así que su valor es relativo) y tenemos control total sobre este. Por lo que hasta ahora se intuye de las declaraciones de varios directivos de Microsoft (aún por confirmar, insisto), el modelo pasaría a ser de licencias, un modelo extendido en el software de PC y en los bazares virtuales de Microsoft y Sony.

En el modelo de licencias pasamos de clientes a usuarios, a poseedores de una licencia única e intransferible, y de la que la empresa propietaria tiene total control. ¿Intransferible? ¿No puedo venderlo? Bueno, si los rumores son ciertos, podrás hacerlo pagando "una tasa". Es decir, puedes vender algo por lo que has pagado si "ellos" se llevan una parte del pastel. Dejando de lado que la frase anterior se acerque demasiado a una practica mafiosa, el modelo trae nuevas preguntas: No puedo venderlo... ¿pero qué pasa si quiero regalarlo? ¿O dejarlo en herencia?

Pero en el sistema de licencias hay otras preguntas tanto o más importantes. Si somos licenciatarios, la empresa propietaria del software necesita dar su aprobación para que lo usemos. De ahí la temida necesidad de conexión a la red, aunque solo sea para la activación del producto. Eso significa que nosotros pagamos, pero ellos deciden cuando jugamos. ¿Qué pasará el día de lanzamiento de la consola - o algún título puntero - si los servidores no aguantan? Que no podremos usar el producto por el que hemos pagado. ¿Qué pasara el día que cierren los servidores? Adivinad. Ah, y puede darse el caso de que, de la misma forma que nos dan autorización para jugar, nos la quiten.

Lo mejor es que, aunque lo parezca, "ellos" no son "los malos". La obligación de cualquier empresa es vender y maximizar beneficios. Y nuestro derecho como consumidores es aceptar sus condiciones o demostrar que no estamos de acuerdo con ellas no comprando su producto. De hecho, parece que el "damage control" ha llegado al punto de cubrir una retirada a tiempo, con correos de Microsoft diciendo que la conexión permanente o la tarifa por juegos usados son "escenarios potenciales". Pero, después de todo, lo que de verdad decidirá si se imponen o no esas medidas dependerá de hasta donde las acatemos.

Acerca del autor

Jonatan Perez

Jonatan Perez

Colaborador

Equipo Game Over: Coordinador, redactor y director de contenidos en Game Over. Lleva jugando desde que tiene memoria y le regalaron un CPC464, hasta hoy. Fan de la revelación de Sturgeon, de la que los videojuegos tampoco se libran.

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