Tras jugar unas cuantas horas a la última entrega de "Star Ocean" no puedo hacer más que reafirmarme en algo que llevo tiempo argumentando: el JRPG, el género de juego de rol japonés de toda la vida, está en sus horas más bajas.

El género lleva años sin evolucionar lo más mínimo y se ha quedado estancado en unos clichés y tópicos que se repiten hasta la saciedad en todos los títulos que nos llegan desde la meca de los videojuegos. No es únicamente que sigan emperrados en mantener con vida un sub género caduco como el de la lucha por turnos, al que se aferran a la desesperada sagas como Final Fantasy; es también repetir una vez tras otra las mismas historias, los mismos argumentos y los mismos sistemas.

Y es que el concepto tan trillado del grupo de niñatos que se van de acampada y salvan el mundo ya perdió toda la poca gracia que le quedaba en "Chrono Trigger". Lo de "Star Ocean" es doblemente delictivo desde el momento en que nos intentan hacer creer que ese puñado de chiquillos inmaduros han sido especialmente elegidos por sus cualidades para una misión de la que depende el destino de la raza humana. En otros juegos puedo entender que las vicisitudes del destino consigan que nuestro futuro esté en manos de unos hormonales pre-púberes, pero el caso que nos ocupa... me hace reflexionar. Me hace reflexionar sobre el nivel intelectual medio de la raza humana del mañana. Aparentemente, décadas de tele basura consiguieron acabar matando las neuronas de todos los habitantes de la tierra. En una época como la actual, en que los argumentos novelescos y las crónicas épicas y sólidas están a la orden del día, ¿cómo me he de tomar que el primer oficial de una nave que supone ser la última esperanza de la humanidad, sea el fiel retrato de un adolescente con las hormonas desatadas?

Siempre es lo mismo.

Personajes anodinos y andróginos que pasan por todas las clases básicas de cualquier harén manga dispuestos más a satisfacer los fetiches japoneses que a contar una historia, sistemas de batalla repetitivos que no aportan ninguna novedad realmente interesante desde hace más de dos décadas, los mismos giros argumentales, por decir algo, de siempre, con sus mismos agujeros descomunales de guión, también de siempre... Dejadme situar un claro ejemplo. En el mismo Star Ocean, hay una habilidad que te permite detectar la situación de todos los cofres en un mapa... creedme cuando os digo que no es necesaria. Después de haber jugado a tantos JRPG en mi vida, sé como piensan sus programadores. Un rápido vistazo al mapa, y cualquier aficionado podrá decir con gran probabilidad la colocación de todos los tesoros.

Y es que siempre es lo mismo.

Señores, todo esto ya me cansa, me agota, y ya he dejado de creérmelo.

Lo que está claro es que mientras en Japón, mercado cerrado por excelencia, los desarrolladores de siempre se vanagloriaban de sus continuos éxitos engendrando siempre la misma moralla, ahí estaban mientras tanto en occidente visionarios que nos han demostrado, con hechos y no palabras, que hay otras formas de hacer y contar un RPG. Da igual la temática, da igual el estilo, da igual su sistema de combate... Fallout 3, Bioshock, y como no, mi gran favorito, Mass Effect, entre otros, nos demuestran que se puede llevar a cabo un RPG novedoso, con nuevas y revolucionarias ideas, y sin la necesidad de repetir los mismos tópicos de siempre... ¿Cómo puedo jugar en serio a Star Ocean, o en su defecto, a cualquiera de los eternos JRPG, después de haber disfrutado de un mundo tan rico en detalles, tan perfeccionado en todas sus vertientes, como Mass Effect? ¿Cómo voy a tomarme en serio salvar el mundo controlando a un niñato idiota, después de haber tomado el control de un personaje con tanto trasfondo y tanta personalidad como Sephard? ¡Y eso que la personalidad de Sephard la crea el propio jugador! Pero por lo menos ninguna de sus opciones te hace sentir anormal.

Es evidente que esto en Japón lo saben, y más desde el momento en que SquareEnix reconoció, públicamente, que sus Final Fantasy son juegos para chavales en la edad del pavo. No con estas palabras, pero la intención quedaba más que evidente. En mi vida han sido muchos los JRPG a los que he jugado y disfrutado. Y más que llegarán, porque a pesar de mi enorme generalización, ahí fuera también hay títulos que se merecen mi enorme respeto por su calidad. Pero está claro que el género está estancado, y eso es algo en que estoy convencido, todos, incluso los fans más extremos, estaremos de acuerdo.

Les toca el turno a todos esos míticos desarrolladores del país del sol naciente, de ponerse las pilas. E innovar lo que no han innovado en mucho, mucho tiempo, más si pretenden seguir siendo súper ventas fuera de su país de origen. Mientras tanto seguiremos "disfrutando" de videojuegos en los que los encargados de salvar el mundo serán, una vez más, pueriles e inmaduros niñatos. Y de aquí a hacer un RPG basado en "Física y Química" hay un paso.

Acerca del autor

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Colaborador

Equipo Game Over: Lleva los últimos 15 años metido en la radio hablando de videojuegos y escribiendo sobre ellos en sus ratos libres. Es un apasionado de su historia y de los juegos retro, pero también le fascinan los cómics, las series de la tele y la ciencia ficción.