Los distribuidores de, entre otros, el mágnifico Plants vs Zombies, PopCap Games, decidieron hace ya un tiempo centrarse plenamente en el desarrollo de los conocidos como videojuegos sociales, es decir, aquellos títulos que están haciendo su agosto en plataformas como FaceBook. Fue uno de los primeros movimientos que demostraron el creciente interés por parte de las desarrolladoras en este floreciente mercado, aunque posiblemente auspiciado por su adquisición por parte de Electronic Arts por la friolera cifra de 750 millones de dolares. En una reciente entrevista a la revista MCV, las principales figuras de PopCap han querido hacer públicas unas cifras que vale mucho la pena comentar.

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Aseguran que ahora mismo hay, repartidos por todo el mundo, unos 12 millones de jugadores sociales, de los que un 15% superan las seis horas de juego a la semana. Puede parecer una cifra baja, conocidos los números que mueven portales como FaceBook, pero la misma desarrolladora asegura que el crecimiento es imparable, un 71% desde el año anterior. Pero la cifra más interesante, especialmente para todas aquellas desarrolladoras que se planteen el salto a este modelo de negocio, es que según PopCap Games uno de cada cuatro de esos jugadores han comprado elementos de estos juegos con dinero real, la base para el modelo que algunos llaman "Freemium" o "Free to Play".

Los videojuegos sociales se están convirtiendo en una nueva burbuja, una nueva formula en la que todo el mundo ha decidido invertir y que corre el peligro, como tantas otras en el pasado, de explotarnos en los morros.

Estaríamos hablando de tres millones de clientes que ya gastan actualmente dinero en estos juegos gratuitos; eso si nos creemos las cifras que da la empresa que, posiblemente, como hacen todas, hayan inflado. Pero inflados o no sigue siendo una cifra más que respetable, mucho más alta de la que un servidor, os reconozco, podía llegar a imaginar. Era lógico pensar que la formula de estos negocios iba a funcionar, pero ¿tan bien? Llevamos semanas, meses incluso, oyendo a expertos y analistas asegurando que el futuro de los videojuegos recae en estas formulas gratuitas. Razón de más por la que Electronic Arts estuviera dispuesta a pagar semejante cifra por PopCap o también por la que los autores de títulos como Farmville, Zynga, disponga de 2.000 millones de dólares para comprar Rovio, creadores de Angry Birds, transacción que al final nunca se llegó a realizar.

Pero sinceramente, ¿no os huele todo esto un poco a chamusquina? Nadie niega que los números son muy buenos, espectaculares incluso, y que mucha gente está haciendo verdaderas fortunas con todo esto... ¿Pero de verdad un módelo de negocio que cuenta con tres millones de clientes potenciales que realizan pequeñas transacciones de apenas un euro, de verdad puede permitirse comprar alegremente otra compañía por 2.000 millones de dólares? Ojo a las cifras porque semejantes números pueden hacer perder la perspectiva a más de uno. Un título como Call of Duty Modern Warfare 3, record de ventas absoluto capaz de vender siete millones de copias en una semana, genera unos beneficios de 400 millones de dolares. Son mercados muy distintos, desde luego, pero otro título que ostenta records de ventas como Angry Birds tiene unos 500 millones de descargas, de las cuales no todas son de pago y las que lo son no llega al euro, de donde hay que descontar el beneficio para la plataforma, tipo iTunes.

Lo que quiero decir es que no soy capaz de comprender que una empresa como Zynga pueda permitirse el lujo de pagar semejante cifra, cinco veces lo que se gana con un Modern Warfare, en una compra; o que una empresa como PopCap tenga más valor que todos los beneficios directos que ha generado Angry Birds. Tengo la sensación, y lo digo como reconocido ignorante de las teorias economicas capitalistas, que los videojuegos sociales se están convirtiendo en una nueva burbuja, una nueva formula en la que todo el mundo ha decidido invertir y que corre el peligro, como tantas otras en el pasado, de explotarnos en los morros. Ya no lo digo por la burbuja de las PuntoCom allá a finales de los noventa, nisiquiera por la inmobiliaria que hemos sufrido en España, sino porque la historia de los videojuegos ya sufrió algo similar en el año 1983. Entonces, cientos de empresarios decidieron invertir millones y millones en un floreciente mercado que no dejaba nunca de crecer; hasta que un día se estancó y la mayoría acabaron en la ruina. Los numeros que presenta orgullosa PopCap hoy, me recuerdan demasiado al mensaje que ostentaba la Atari de principios de los ochenta.

De todos modos, insisto: es evidente que la formula del videojuego gratuito funciona. Rara es la semana que no leemos alguna noticia sobre lo bien que le va a alguna empresa desde que decidió pasarse a este modelo, como Aion, Age of Conan o DC Universe. Espero sinceramente equivocarme en mis temores y que la cosa no acabe estallando, pero se están barajando cifras demasiado grandes, algunas deliberadamente infladas, como para que pueda tomarme con calma lo que está pasando en algunas compañías.

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Acerca del autor

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Colaborador

Equipo Game Over: Lleva los últimos 15 años metido en la radio hablando de videojuegos y escribiendo sobre ellos en sus ratos libres. Es un apasionado de su historia y de los juegos retro, pero también le fascinan los cómics, las series de la tele y la ciencia ficción.