En los años cincuenta un señor llamado Ralph Baer, un técnico de radio y televisión que había huido junto a su familia de la Alemania nazi, ideó el concepto de lo que hoy entendemos como VideoConsola. Tardará casi veinte años en encontrar alguien que crea viable ese sueño, de forma que en 1972 aparece en el mercado la primera VideoConsola de la historia, la Magnavox Oddysey.

"Lo que creé se ha convertido en una abominación"

Ralph Baer

Conocéis esta historia y todos sus pormenores si sois habituales seguidores del programa y de los "Lo que nunca", pero como falta poco para que se cumplan los 40 años de susodicha consola poco a poco empieza a crecer el interés entre la prensa generalista sobre esta aventura. Por eso esta semana un pequeño periódico norteamericano llamado Salt Lake Tribune ha tenido acceso a entrevistar a un Baer que suma ya 89 años y al que han preguntado su opinión acerca de como ha evolucionado la industria que él creó. Baer afirma, evidentemente, estar más que orgulloso de su labor y demostrando que todavía tiene los pies en el suelo reconoce que de no haber sido él, probablemente otro habría acabado teniendo la misma idea. Pero una de sus afirmaciones me ha dejado estupefacto. Cuando le preguntan acerca de los juegos que se desarrollan hoy día, Baer asegura lamentar, probablemente en referencia a Modern Warfare 3, que estos se hayan vuelto tan violentos. Textualmente afirma:

"Lo que creé se ha convertido en una abominación"

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Son unas durísimas palabras de un hombre que ha sido tan importante para la historia del videojuego, pero que aún así dan que pensar… Ojo, no quiero que me malinterpretéis; no soy ningún santurrón y disfruto de los juegos violentos como cualquiera, además de ser un ferviente defensor del código de regulación por edades, pero… Creo que algo de razón a Baer no le falta. Los juegos de Baer allá en los setenta, pese a su obligada simpleza, eran básicamente juegos de deporte, de puzzle, de investigación… Baer delimitó ya en aquellos lejanos cincuenta cuales serían los géneros de los videojuegos y nunca contó con un género mínimamente violento. Además, en esos mismos setenta y ochenta, ya había evidentemente juegos bélicos como el exitoso Tank de Atari, pero en general los jóvenes creadores ideaban formulas de juego que en caso de tener que "matar" a alguien siempre se recurría a ovnis o a fantasmas. Puede que fuera por limitaciones técnicas, pero en aquella lejana época el concepto "matar" era muy diferente al de la actualidad.

¿Y que tenemos hoy en día? Echadle un vistazo a los más que probables candidatos a GOTY… Batman Arkham City es un juego de puñetazos en que todo el mundo quiere matarte, en Uncharted 3 hay tiroteos constantes, en Modern Warfare 3 y BattleField 3 sobran las palabras, en Skyrim trinchamos dragones alegremente y en Gears of War 3 serramos a la gente sin más miramientos. Evidentemente esto es una sobresimplificación, pero lo que quiero venir a decir es que pensando fríamente, uno puede llegar a pensar que sí, que de alguna manera los videojuegos han acabado convirtiéndose en una formula repetitiva en la que el único elemento constante es matar.

Sí, podríamos llegar a pensarlo, pero creo que no es tan simple. En realidad creo que esta aparente violencia no es más que una consecuencia de la falta de originalidad en los principales videojuegos Triple A de la que os hablaba hace unas semanas. Hay poca innovación en el terreno de las consolas mayores, eso lo sabemos sobradamente, todos utilizan la misma formula y si quieres algo diferente has de moverte al campo de las portátiles o de los indie. ¿Qué violencia tiene un juego rítmico? ¿Y un juego de investigación a lo Ghost Trick, más allá de lo macabro de sus casos? Bit Trip Runner o VVVVVV no necesitan derramar ni una sola gota de sangre para brillar con luz propia. Lo confieso, cada vez que encuentro un juego con una formula divertida e inteligente que no necesita absolutamente nada sangriento, más admiro el logro de sus desarrolladores, porqué lo fácil es el juego de puñetazos o el juego de tiros. Es casi como si aquel espíritu de siempre aportar una nueva experiencia de aquellos primeros años, aquel espíritu que llevó a un ingeniero ruso a crear Tetris, a un diseñador japonés a crear Pacman o a Nolan Bushnell y Al Alcorn a crear el mítico Pong, se hubiera quedado en un segundo plano, a ese plano de las portátiles y lo indie.

Lo digo de verdad, me encantan los juegos de repartir guantazos. Me encanta Arkham City, me encanta Gears of War 3, me encanta Uncharted 3… No quiero que penséis que soy un hipócrita. Pero sí creo que se está perdiendo, por lo menos entre los grandes estudios, esa esencia de la creación de videojuegos de antaño. Que la mayoría de Triple A sean juegos violentos no es debido a un deseo por casquería gratuita como quizá piense Baer, sino como decía una mera consecuencia de esa falta de originalidad. Por eso admiro tanto el trabajo en juegos como Portal 2, un título capaz con una metodología diferente y que eleva la inteligencia por encima de todo, de colarse como uno de los juegos más respetados y admirados en un año en que parece que lo único que vende sea repartir guantazos. Es una lastima que para tratar de conseguir formulas parecidas debamos resignarnos a recuperar nuestras portátiles o a comprarnos juegos indie en Steam. No se que opinareis vosotros pero, llamadme viejuno, yo cada vez echo más de menos ese espíritu de antaño.

Acerca del autor

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Colaborador

Equipo Game Over: Lleva los últimos 15 años metido en la radio hablando de videojuegos y escribiendo sobre ellos en sus ratos libres. Es un apasionado de su historia y de los juegos retro, pero también le fascinan los cómics, las series de la tele y la ciencia ficción.