Abdul Ismail, creador de Defence of the Ancients y más conocido como IceFrog, ha asegurado que la secuela que está preparando junto a Valve no reemplazará al original. Al menos, no de la forma habitual.

"Voy a seguir actualizando DOTA mientras la comunidad quiera", ha explicado. "Dicho esto -añade-, creo que DOTA2 representa el futuro a largo plazo para el juego".

Estas declaraciones forman parte de una sesión abierta de preguntas y respuestas en la página web de DOTA2. De ellas podemos extraer que la jugabilidad de DOTA permanecerá más o menos intacta en esta segunda entrega y que la mayor parte de las mejoras se centran en la red, las partidas multijugador, su visionado y diversos elementos de la comunidad.

Ah, y los gráficos, claro.

"La jugabilidad es el aspecto más importante", ha prometido IceFrog. "Todo el mundo en el equipo lo ha entendido. La prioridad número uno es conseguir contar a los jugadores de forma rápida y fácil qué es lo que está ocurriendo en pantalla. Equilibrar el aspecto visual con cada habilidad, efecto, heroe... Va a ser un proceso continuo mientras se prueba el juego y se reciben vuestros comentarios".

En este sentido, "una representación de la acción limpia y de fácil compresión es importante para todo el mundo, desde los jugadores experimentados, hasta los espectadores, pasando por los nuevos jugadores".

DOTA es un mod levantado a partir del editor de Warcraft III. La idea es destruir el Ancient boss del equipo contrario con un grupo de héroes, que pueden mejorar su nivel y mejorar su equipamiento a lo largo de la batalla.

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Iker Cortés

Iker Cortés

Colaborador