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Análisis de Transistor

Érase una cantante a una espada pegada.

Una cantante que ha perdido la voz y una espada que habla son los dos protagonistas del segundo juego de un estudio que dio a conocerse con Bastion y que se confirma como un referente de la escena independiente con este Transistor.

Cloudbank, la ciudad futurista en la que se ambienta el título que hoy nos ocupa, es muy distinta del reino de fantasía de Caelondia que exploramos en el debut de Supergiant Games. A pesar de que se mantiene la perspectiva isométrica tan característica de aquel juego publicado en 2011, su mecánica principal, que son sus combates estratégicos, también varía bastante de un juego a otro. Estas diferencias, sin embargo, no impiden que Bastion y Transistor compartan muchos elementos en común, algo que se percibe nada más empezar la partida.

Si algo consiguen los juegos de este pequeño estudio californiano es entrarnos directamente por los ojos y los oídos. De nuevo, lo primero que llama nuestra atención en Transistor es lo cuidado que está todo el apartado artístico. Que desde el principio se produzca esta conexión con el juego, ese querer avanzar para ir descubriendo el imaginario de ciencia-ficción creado por la artista Jen Zee acompañado de la sensual banda sonora compuesta Darren Korb, es necesario frente a lo opaco y críptico que Transistor resulta en sus primeros compases. El atrevimiento de sus creadores a la hora de no dar las cosas masticadas al jugador forma parte de la propia experiencia.

La historia fragmentada nos obliga a reunir y encajar las piezas del argumento como si se tratara de un rompecabezas. Igual que pasaba en Bastion, también aquí se mantiene esa voz que nos acompañaba durante toda la aventura. Esta vez, no obstante, no actúa tanto como una narrador sino como el compañero que acompaña a la protagonista y que adquiere la forma de la espada que da nombre al juego. El trabajo actoral de Logan Cunningham recuerda por momentos a la fría inteligencia artificial HAL 9000 de la película 2001: Una Odisea del Espacio, pero también hay espacio para los comentarios irónicos e incluso para momentos más sentimentales que podrían recordarnos a la recinte Her.

Cuando se trata de desarrollar su historia, Transistor no pierde el tiempo con cinemáticas y demás recursos narrativos clásicos. En lugar de eso, deja en manos del jugador la elección de si entrar más o menos en la trama, y lo hace no tan solo a través de la voz de la espada, sino mediante los propios escenarios, repletos de pistas y terminales que consultar, o incluso a partir del propio sistema de combates, el cual está íntimamente relacionado con la historia del juego.

El juego diseñado por Amir Rao y Greg Kasavin tampoco se caracteriza por ponerle la cosas fáciles al jugador a la hora de explicar el funcionamiento de su sistema de combates. Éste consta de varios conceptos presentes en otros Action-RPG, como turnos dinámicos, una barra de tiempo que nos permite planificar una estrategia, o factores como los bonificadores por atacar a nuestros enemigos por la espalda; pero también introduce elementos más propios, como un original sistema de coberturas, o la posibilidad de graduar la dificultad del juego a base de limitadores que pueden hacernos ganar más experiencia a cambio de un mayor reto.

"El atrevimiento de sus creadores a la hora de no dar las cosas masticadas al jugador forma parte de la propia experiencia."

El sistema de combates de Transistor prescinde de cualquier ataque básico en favor de una serie de poderes totalmente personalizables y que dan lugar a una enorme cantidad de variables. Aunque al principio puede resultar algo confuso, en el momento en que uno asimila su mecánica es cuando puede percibirse que se trata de un sistema de combates soberbio. Lamentablemente, tiene también su lado negativo, y es que en las 4-5 horas que dura el juego no consigue acabar de sacarle provecho a todo su potencial, y eso que la practica totalidad del título no va más allá de avanzar y superar un combate tras otro.

Una vez superada la aventura, el juego nos da la oportunidad de volver a empezar contando todos los poderes desbloqueados en nuestra anterior partida y una dificultad que se adapta a nuestro nivel. Lejos de una opción para alargar la vida del juego, esta "Nueva Partida +" es algo a tener más que en cuenta para seguir disfrutando del sistema de combate y acabar de sacarle todo el provecho que ofrece. Es también una oportunidad de volver a disfrutar de la historia y el mundo creados por Supergiant Games. Transistor es un título tremendamente carismático y elegante que sobresale a la hora de integrar de manera orgánica estética y juego.

8 / 10

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Albert García

Contributor

Albert es periodista especializado en videojuegos desde 2002 y es uno de los fundadores de Eurogamer.es. A la hora de jugar te lo puedes encontrar tanto con un complicado juego de rol o estrategia, como moviendo el esqueleto con un juego de baile. ¡Es un tipo imprevisible!
Twitter: @AlbertGarlo

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