Zelda: Ocarina of Time 3D

Hace mucho tiempo, en un lugar llamado Hyrule...

Lo mejor que he leído sobre Ocarina of Time no era una nostálgica retrospectiva - aunque se han escrito artículos magníficos al respecto - o un sesudo análisis sobre su temática y su estructura - una vez más, se han hecho textos clásicos sobre ello. Ni siquiera era una guía sobre el Templo del Agua. Lo mejor que he leído sobre Ocarina of Time estaba escrito en una pared en la muestra Game On que se hizo hace unos años en el Barbican de Londres.

Era el testimonio de un joven jugador: un chaval de siete u ocho años que explicaba cómo el tiempo que había pasado en Hyrule había contribuido a formar su imaginación. Me encantaría poder recordar las palabras exactas, pero venía a decir algo así como "tras jugarlo, imaginaba que mi jardín era una gran mazmorra, y que el palo que sostenía en mis manos no era un palo, sino una espada".

Ahí tenéis el ejemplo perfecto del poder de los videojuegos. Aunque, bueno, también hay quien dice que nos convierte en sádicos y asesinos.

Pero volvamos a hablar de ti. ¿Cuántas veces has comprado ya Ocarina of Time? Si eres un fan de Zelda con cierta edad, tendrás guardado el cartucho dorado de Nintendo 64 en la estantería de un armario. Seguramente tendrás también la edición especial de Wind Waker para GameCube con Ocarina y Master Quest en un disco independiente.

Es posible que también tengas The Legend of Zelda: Collector's Edition, aquel bonus que venía de regalo para promocionar un juego de GameCube como 1080 Avalanche. Seguramente tendrás los juegos de 8 bits y Majora's Mask. Rizando el rizo, puede que incluso compraras otra vez Ocarina en la Consola Virtual de Wii (algo que no deberías haber hecho: solo sirve para animar a Nintendo a hacer cosas así).

Ahora llega también a la 3DS, y la pregunta que te haces es obvia: ¿puede el nuevo hardware de Nintendo insuflar nueva vida a un mundo que ya conoces extremadamente bien?

Desde luego, hace que ese mundo sea muy bello. Las texturas son nítidas, los colores - especialmente los verdes, y este es un juego con muchísimas tonalidades de ese color - más vivos y ricos y los problemas de frame-rate se han solucionado por completo. Incluso antes de tocar el slider de profundidad de 3DS, este es el Ocarina of Time más bello hasta la fecha. Algo que tampoco sorprende demasiado, porque su código ya lleva una década entre nosotros.

Activando la profundidad 2D las cosas son todavía mejores. Visita el Bosque Kokiri y las libélulas flotan y nadan en el aire. Camina por Kakariko y Navi vuela a tu alrededor sin parar, moviéndose como si realmente estuviese cerca de tu hombro. Cruza el Campo de Hyrule camino de Lon-Lon y la hierba parece cobrar vida mientras la luna se alza en el horizonte.

Cuando visitas al Gran Árbol Deku, éste sale de la gris niebla con una sensación real de volumen y masa. Cuando entras en una casa, ésta está repleta de pequeños detalles: botellas en las estanterías, sillas en el suelo y polvo que se mueve entre los rayos de luz.

Cuando vas a una mazmorra, las 3D incluso sirven de ayuda. Las distancias entre las cornisas son más fáciles de juzgar, y es más fácil luchar contra los enemigos. Grezzo Co., el estudio responsable del port, ha hecho también un buen trabajo a la hora de adaptar la interfaz en el juego 3D: las fechas que apuntan a los objetivos no son intrusivas, y los medidores de vida y salud no hacen que tus ojos se vuelvan locos.

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