Wii Sports Resort

Ciudad de vacaciones.

La relación entre un propietario de Wii y Wii Sports es una fuente desvelos psicoanalíticos. El ilusionado comprador llega a casa con su pequeña consola blanca bajo el brazo y la conecta al televisor, impaciente y deseoso de probar el revolucionario sistema de control del aparato en el que acaba de invertir su dinero. Entonces, después de comprobar que cada cable está en su sitio y tras dedicarle unos minutos a configurar los últimos detalles personalización del Mii incluida–, inserta el disco de Wii Sports con la esperanza de vivir una experiencia interactiva inolvidable. Y entonces sucede: cualquier parecido entre los deportes reales y aquello que tiene en pantalla es, por lo general, pura coincidencia y el revolucionario sistema de control apenas si consigue distinguir entre movimientos considerablemente diferentes entre sí, con el triste resultado de ver que sus movimientos y los de su apreciado Mii rara vez coinciden. Aquí no se juega al béisbol o al tenis, sino que se juega a Wii Sports.

Sin embargo, reconocerá nuestro dolido jugador, uno hace por pasárselo bien (sobre todo si la compañía es agradable) y termina por repetirse a sí mismo que aquello es para pasar un buen rato y poco más. Un regusto agridulce queda en el paladar del decepcionado propietario que se consuela pensando que, al fin y al cabo, el juego venía regalado con la consola y se compromete mentalmente a volver a probarlo con más tranquilidad en un futuro cercano. El disco de Wii Sports vuelve a su funda y, con la certeza evidente de que jamás volverá a ver la luz del día, se prepara para un sueño que sabe casi definitivo.

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Quizás no del todo ignorante del quebranto que su anterior título causó en parte de la clientela, Nintendo lanza ahora Wii Sports Resort para redimir a su predecesor, para reconciliar a todos los que sufrieron en sus carnes la amargura de esa cruel toma de contacto con el mundo de los controles por reconocimiento de movimientos. Wii Sports Resort es, sin duda, lo que Wii Sports tendría que haber sido desde el comienzo y supone, además de un salto cualitativo innegable para la franquicia, una carta de presentación mucho más plausible para la consola de Nintendo gracias al uso del Wii Motion Plus, que viene incluido con el juego.

Todas las características particulares del Wii Sports original están también aquí, pero en esta ocasión ambientadas en unas lujosas instalaciones deportivas sitas en una isla (Wuhu Island) de aire tropical y veraniego. Los gráficos esquemáticos pero cumplidores, los escenarios soleados y coloristas, los consejos para que descansemos cada media hora, los mensajes de ánimo y los interminables tutoriales salpicarán nuestras incursiones en los doce deportes que podremos practicar en nuestro insular retiro estival.

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Algunos de los deportes son viejos conocidos remozados para la ocasión, como los bolos o el golf. Gracias a ellos podemos apreciar el considerable avance que ha supuesto el Wii Motion Plus a la hora de simular consistentemente las rutinas mecánicas de cada disciplina: en esta ocasión no se tratará de ejecutar un movimiento predeterminado que el WiiMote sea capaz de reconocer y de traducir en la pantalla, sino que deberemos realizar movimientos que resultan naturales, inmediatos y mucho más precisos; en pocas palabras: no se tratará tanto de que juguemos a Wii Sports Resort como de que, simplemente, imaginemos jugar a cada deporte concreto. Tendremos que prestarle atención a detalles como el ángulo de posición de nuestras muñecas o la inclinación con respecto al eje de la pantalla. Así, nos encontraremos con que es mucho más sencillo imprimirle efecto a nuestros lanzamientos o graduar el ímpetu con el que tenemos que golpear la bola.

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