Star Wars: The Clone Wars - Héroes de la República

Una perturbación en la Fuerza.

Forrest Gump, uno de los mejores personajes de la literatura del S. XX, decía que la vida es como una caja de bombones. Y yo, que soy uno de los peores articulistas del S. XXI (y eso que lo acabamos de estrenar, como quien dice), les digo que esto de reseñar juegos es como comprarse una bolsa de cacahuetes.

A priori mola, qué quieren que les diga. Estás tranquilamente en casa, de repente suena el timbre, y un amable señor con pinta de ir atareado por la vida nos encasqueta un paquete y un papel para que lo firmemos. Entonces piensas que por fin te ha llegado el nuevo juego que tienes que reseñar, y en absoluto te acuerdas, merced a esos extraños procesos del que hace gala el cerebro humano, de lo chungo que es ponerte a escribir para plasmar lo que has jugado. Sólo piensas en abrir el paquete para ver lo que es.

Pues como una bolsa de cacahuetes, lo que yo les diga.

Te la compras, contento porque te ha costado cuatro duros y te llevas una buena bolsa. Auguras tardes delante de la tele, viendo una película, con tus pantuflas de piolín, una manta y el saco de cacahuetes para acompañar.

Pero entonces abres el paquete y el primer cacahuete está rancio. No pasa nada, sigues comiendo tranquilamente. Y te encuentras otro cacahuete rancio. Y otro. Y otro más. Y entonces empiezas a pensar que haberte llevado a casa medio kilo de cacahuetes por dos euros tal vez no sea el ofertón que pensabas que era. Al final, dependiendo de la calidad de la bolsa, el recuerdo que te quedará será más o menos amargo, directamente proporcional a la cantidad de cacahuetes de esas características que hayas tenido que tirar a la basura.

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Hasta aquí mi Teoría Cacahuetística sobre el análisis de videojuegos.

Con Star Wars – Héroes de la República, la bolsa de cacahuetes está tan llena de frutos rancios que bajarías a la tienda a pedir explicaciones al tendero. Lucasarts, una compañía que ha tocado el cielo en épocas pasadas, cuando tenía otro nombre (casi en otra vida), con este juego ha llegado al otro extremo, y creo que se ha salido por el otro lado.

Para empezar, los gráficos parecen sacados directamente de la época intermedia de PS2. Clipping, dientes de sierra del tamaño de colmillos de tiburón… un motor gráfico mal optimizado hasta decir basta. Es incluso peor si lo comparamos con juegos propios de XBLA, que dejarían en evidencia los gráficos de este título.

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