Sonic & SEGA All-Stars Racing

Un día en las locas carreras de SEGA.

No es la primera vez que vemos a SEGA lanzar juegos que son un auténtico homenaje a sí misma y a muchas de sus franquicias. Es un intento de separar a cada uno de los principales emblemas de la saga de su mundo, para envolverlos y convertirlos en un auténtico frenesí jugable lleno de diversión. Hicieron ya sus experimentos con la famosa cámara Eye Toy y luego muchas estrellas pasaron echarse unas partidillas al tenis en SEGA Superstars Tennis, un título que aunque era muy divertido, se notaba que le había faltado mucha ambición y por eso se quedó a medias. 

Cuando se anunció este juego de karts de nombre impronunciable (SEGA Racing a partir de ahora), además de la tan manida pregunta de qué hace Sonic en un coche (aunque en la saga Sonic Drift de Game Gear iba también en uno) muchos no pudieron evitar compararlo con el título de cierta compañía... Cosa normal, Mario Kart es un grandísimo referente en los juegos de karts. La pregunta incorrectamente se trasladó en vez de si iba a ser un buen juego a directamente si iba a usurpar el trono al famoso fontanero bigotudo de Miyamoto. ¿Cumplirá con las expectativas este SEGA Racing? La respuesta es un rotundo sí... aunque con algunos matices.

Al principio del juego, Sonic nos invita a coger su coche en un pequeño tutorial que nos enseña los controles del juego. Y la verdad es que es una auténtica delicia: la respuesta es inmediata y son directos. El estilo de los derrapes recuerda mucho a Outrun o a Mario Kart: derrapamos con el gatillo y dependiendo de cuánto tiempo estemos así, el turbo que se producirá será más potente o menos. Hay hasta tres niveles, cada uno ligeramente más potente que el anterior.

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Aunque no tiene nada que ver un coche con un vehículo volador, ambos presentan características muy parecidas y su control es similar.

Una vez completamos esta puesta a punto, se nos abre el menú con los diversos modos de que consta el juego. Y lo primero que se le ocurre a uno es echar carreras, muchas carreras para cogerle el gustillo al volante. Para ello, tenemos el modo "Grand Prix", que consta de torneos en niveles crecientes de dificultad, o el directo "Carrera Rápida". Y nos encontramos así con el plantel de personajes. 

En total son 20 los personajes seleccionables. Muchos son viejos conocidos y otros no tanto, pero el conjunto ofrece un buen acercamiento al particular mundo de la compañía. Están los clásicos de la saga Sonic, Billy Hatcher, Ryo Hazuki, los Chuchus... el plantel es meritorio y cada uno (salvo Opa-Opa) tiene un vehículo que los dota con una personalidad diferente. Hay aviones, coches, naves y motos, cada una con sus características propias. Como siempre en un recopilatorio de este tipo, suelen faltar "estrellas" como Ristar o Vectorman, pero bueno. No nos podemos quejar en este sentido, ya que es la mejor plantilla de cualquier juego de este tipo.

Las carreras rayan a un nivel bastante bueno. Los 24 circuitos en los que jugamos ayudan bastante en esta labor: están magníficamente ambientados, llenos de colorido y vida y consiguen sin muchas dificultades ese aire SEGA de las sagas en que están inspiradas. Desde los tonos púrpura y rojos de las fases ambientadas en la fortaleza del doctor Eggman hasta los cuadriculados y retorcidos circuitos de Super Monkey Ball. El nivel de detalle y mimo que los chicos de Sumo han imprimido en este sentido es admirable y, salvo que son pocas las franquicias representadas y el reciclado entre circuitos es más que evidente, no deja en descontento en absoluto.

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Las pistas de Samba de Amigo son preciosas: coloridas y llenas de vida.

Dentro de ellos, la locura está servida. Vuelan misiles por allí, guantes de boxeo por allá... y es muy fácil ver cómo una competente IA (en según qué circuitos) puede arrancarte el podio en las últimas curvas de una carrera muy disputada. Junto a las armas, alejadas por cierto de todo ese aroma SEGA que respira cada centímetro cuadrado de las carreras, se unen los movimientos "All-Star". Únicos para cada personaje, suelen hacerte avanzar bastantes metros en la pista y darles un buen tortazo a tus rivales. Tails con su tornado, Sonic y Shadow se convierten en sus versiones "Super", Alex Kidd con su peticóptero o Billy Hatcher convirtiendo su kart en huevo gigante son solo algunos ejemplos de algunos de ellos. Aún así, todo este arsenal no es tan decisivo como una buena conducción y realizar combos y combos de turbos y derrapar, algo de agradecer.

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