Avance de Rock Band Blitz: el regreso a las raíces de Harmonix

Haciendo limpieza del garaje.

Toda generación piensa que la música de la generación que le prosigue es basura. Harmonix parece querer llevar este mantra al diseño de videojuegos, asumiendo que los jugadores veteranos queremos volver a los tiempos en los que tan sólo estábamos nosotros, la tele y un mando normal y corriente. Es una apuesta valiente, pero también una que sorprenderá a aquellos que pensaban que Rock Band era una moda pasajera.

Hubo un tiempo en el que los instrumentos de plástico dominaban el planeta - o por lo menos el salón de una gran cantidad de jugadores. Puede que el género musical no haya muerto, pero desde luego sí lo ha hecho el que iba acompañado de una plétora de periféricos. Tras dos años y dejando atrás su título más destacado, Harmonix busca ahora un nuevo destino para sus juegos rítmicos.

Ahí es donde entra Rock Band Blitz. El nuevo spin-off de la desarrolladora de Boston olvida totalmente los periféricos. Y, más extraño todavía, es sobretodo un título para un jugador que se publicará en Xbox Live y PlayStation Network.

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Harmonix promete montones de referencias a los anteriores Rock Band en los escenarios.

Rock Band Blitz vuelve a los primeros tiempos de Harmonix, con juegos como Amplitude o Frequency. En Blitz, la cámara hace zoom en la autopista de 'Rock City', donde una serie de familiares carriles de color representan los instrumentos de cada canción. Cada carril tiene dos notas, una a la izquierda y una a la derecha. Si aciertas suficientes notas con un instrumento ganas un multiplicador y el carril se llena de color. Sólo puedes aumentar el multiplicador hasta cierto nivel antes de llegar al siguiente checkpoint, con lo cual se te anima a cambiar entre las diferentes partes como si fueses uno de esos músicos callejeros que tocan varios instrumentos a la vez.

Para añadir una capa adicional de estrategia están los power-ups. El de overdrive se consigue tocando varias notas de overdrive blancas hasta que se rellena un contador, momento en el cual puedes usarlo cuando prefieras. En la demo nos enseñan dos; en Bottle Rocket explotan varias gemas que están a punto de llegar, mientras que en Bandmate juegas con otro instrumento durante un corto espacio de tiempo. También hay power-ups de notas, los cuales se activan en cuanto aciertas una de las raras notas púrpura. Las de la demo consistían en una bomba que destruye todas las gemas en un determinado radio, mientras otras caen a medida que lo mantienes en juego.

Descubrir los power-ups adecuados para una canción determinada añade una capa de experimentación y táctica mucho mayor que en los anteriores juegos, en los que simplemente seguías unas instrucciones. Aunque es un juego individual, Rock Band Blitz tendrá tablas de récords online, enfatizando el componente competitivo. También habrá opciones para retar a tus amigos, donde compites para establecer un récord en una canción determinada con una fecha límite (un día o una semana, por ejemplo). El que consigue la puntuación más alta cuando llega la fecha límite gana.

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Notas y más notas.

Estos elementos de score-attack podrían ser la razón de ser de Rock Band Blitz, pero la verdad es que faltan parte de los fundamentos que han hecho de los anteriores juegos de Harmonix un gran éxito. Guitar Hero sustituyó nuestras fantasías de air guitar por una guitarra de plástico, y el hecho de centrarse en un único instrumento hacía sentir que el grupo moría o vivía según nuestra habilidad con las seis cuerdas (o cinco botones, más bien). El papel de un único jugador en Rock Band era mucho menos significativo, pero había un aire de camaradería de estrella de rock que lo compensaba. Como aquí sólo usas un instrumento a la vez, el riesgo que se corre es el de marginar la sensación del jugador según el sonido de la canción.

Durante con el breve tiempo que pasé con el juego toqué las opciones de audio para cambiarlo, pero el feedback seguía siendo insustancial y las canciones sonaban demasiado bien a pesar de que fallaba notas a izquierda y derecha. Esto se debía en parte a mis propias limitaciones, pero también a que Rock Band Blitz tiene un único nivel de dificultad. Las canciones son lo suficientemente maleables como para que los jugadores puedan cambiar entre los instrumentos fáciles y difíciles, pero este enfoque generalista es una peculiar concesión que hace destacar el hecho de lo mucho que debes progresar para ser realmente bueno.

Aunque será accesible para los neófitos, los fans de toda la vida se alegrarán al saber que todas las canciones DLC de los anteriores Rock Band se pueden importar en Blitz. Además, el juego incluirá veinticinco canciones nuevas, como Jessie's Girl de Rick Springfield u Once Bitten Twice Shy de Great White, que serán compatibles con Rock Band 3.

Rock Band Blitz no intenta ser un juego para todo el mundo, pero si algo nos ha enseñado la música pop es que no hay nada que sea para todos. Cada generación piensa que la música de la siguiente es basura. Harmonix hace lo mismo con el diseño de juegos. Una apuesta arriesgada, sí... pero puede que funcione.

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