Rise of Nightmares

El lado más terrorífico de Kinect.

La premisa de Rise of Nightmares es bastante directa. Josh, además de ser un borracho, es bastante idiota. Durante una escapada a Europa del este para tratar de salvar su matrimonio, el tren en el que viaja acaba abordado por una banda de extraños sujetos, y su mujer termina secuestrada por un científico malvado que vive en un lúgubre castillo donde realiza experimentos en seres humanos.

Pero la base de Rise of Nightmares es algo más complicada. Es un survival horror en primera persona para Kinect en el que puedes moverte libremente, un juego que demostrará si el público de Fruit Ninja y Dance Central está dispuesto a destrozar cuerpos para avanzar en una campaña llena de terror y tortura. Genera interesantes preguntas, la verdad: ¿está Kinect a la altura? Y, más importante, ¿Está el público preparado para él?

La segunda pregunta sólo tendrá respuesta cuando llegue a las tiendas. La primera, en cambio, parece bastante prometedora. El equipo AM1 de SEGA, encargado de desarrollar el juego, ha implementado un esquma de control básico con matices inteligentes y, aunque hay una curva de aprendizaje, a los pocos minutos ya puedes dominar Rise of Nightmares.

El movimiento es admirablemente simple: da un paso adelante para empezar a andar, e inclina tus hombros hacia la izquierda o la derecha para girar. Hacerlo rápido es un poco extraño, siendo honestos, pero si te pierdes siempre puedes levantar la mano y el juego te lleva sobre raíles hacia el siguiente objetivo. Los objetos con los que puedes interactuar se muestran como pequeños iconos, y puedes navegar por ciertas partes del juego viendo el icono en la distancia y activándolo manteniendo tu mano. Esto te mete dentro del juego, y se parece, a su manera, a los clics para enfatizar las partes interesantes de la pantalla en Myst (aunque tampoco es que Myst tuviese muchas cosas interesantes, la verdad).

No esperes muchas pistolas, porque el juego está enfocado al combate cuerpo a cuerpo.

El combate tampoco está mal: levanta tus puños para entrar en el modo de concentración, y luego mueve tus brazos para atacar con el arma que tengas en tu posesión. El sistema de bloqueo de objetivos parece bastante inteligente, y hay una considerable variedad de tácticas, puesto que Kinect detecta la altura y ángulo de tus movimientos, con lo cual puedes impactar en los brazos o cabezas si eres lo suficientemente bueno. Las armas se degradan con el tiempo, así que contínuamente estás buscando algo nuevo.

Son bastante variadas: machetes, barras de metal y motosierras destacan entre las armas cuerpo a cuerpo, aunque también puedes tirar cuchillos, tubos de ensayo con productos químicos - algo así como granadas - si debes atacar en la distancia. Puedes encontrarlos repartidos generosamente por los amplios escenarios, y cuando sólo tienes tus puños hay un movimiento para alejar a los enemigos mientras buscas algo nuevo para golpearlos.

Más allá de los controles, el juego parece bastante excéntrico. Quizás no sea sobre raíles, pero sigue siendo todo lo que esperarías de un juego desarrollado por los creadores de los House of the Dead.

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