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Pequeños detalles: NieR Automata

Bien por mi.

"Pequeños detalles" es una serie de artículos dedicados a analizar los elementos individuales, filosofías de diseño y demás aspectos que marcan a videojuegos concretos.

Este artículo contiene spoilers sobre la naturaleza del final de NieR y NieR Automata.

Hace ya muchos años que me alejé del cristianismo, pero todavía recuerdo algunas partes de la Biblia, entre ellas un pasaje del Evangelio de San Lucas 21, 1-4: "En aquél tiempo, alzando Jesús la mirada, vio a unos ricos que echaban donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos monedas, y dijo: 'En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos estos han echado como donativo lo que les sobraba; esta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir'".

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Ahora hablemos de videojuegos.

La palabra "renuncia" es una que, en nuestro medio, suele traducirse a "ya probarás en el NG+". Toma esta decisión en lugar de esta otra, prueba esta clase, este color de pelo. Lo que sea. El videojuego nos tiene acostumbrados a una sensación de control y poder sobre nuestros actos, un "nadie se queda atrás" de lo lúdico y lo intangible. Yoko Taro quería probar algo distinto cuando hizo el final D en NieR, ese en el que tienes que borrar absolutamente todos tus datos para continuar. Él habla sobre utilizar nuevos elementos para comunicar un mensaje, en este caso la interfaz y su manera de desvanecerse lentamente, pestaña a pestaña, retorciendo la daga en nuestro corazón al decirnos que todo esto debe desaparecer si queremos continuar. Tantas horas, tanto esfuerzo, tanto grindeo, y ya no queda nada. A mi parecer, a pesar de que la idea sea bonita, y bien bonita que es, queda fuera de lugar si se compara con lo visto dentro del propio juego. Se pasa de reflexionar sobre la violencia como hija del solipsismo a marcarse un Interstellar años antes, que para algo Yoko Taro es un innovador, y decir que no hay nada más chachi piruli que el amor.

Y entonces llega NieR Automata. NieR Automata también dice que, si quieres obtener el final E, debes borrar tu partida, pero está en sintonía con el concepto del propósito que se lleva discutiendo a lo largo de toda su historia. La última jugada, y también la ultimate, como dirían los ingleses, la definitiva, es lanzarle la pregunta que todos estos personajes se han hecho al jugador: "¿Has encontrado tu propósito?". Mientras que en NieR ofrecías todos tus datos para salvar a un personaje, aquí lo estás haciendo para ayudar a otros como tú a superar el desafío final, uno prácticamente imposible si no cuentas con ayuda. Acude a ella y te rodearás de aliados; uniendo fuerzas, sois imparables. La música se vuelve todavía más emocional. Es un momento realmente tierno, más aún cuando te dan a entender que cada una de esas personas ha sacrificado todos sus datos para poder ayudar a quien quiera que les necesite. De ahí la pregunta implícita: "¿Has encontrado un motivo para dar todo lo que tienes?". Si aceptas, también aceptas las vidas de todos sus personajes. Sois uno, habéis pasado por lo mismo, porque no tienes razón alguna para entregarte al vacío. Lo haces por algo que te trasciende.

Pero, ya lo hagas o lo ignores, una pregunta pende en el vacío: "¿Realmente qué has entregado?"

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¿Qué valor tienen tus datos cuando ya lo has visto todo? Una vez completas el final C o D, NieR Automata te permite escoger libremente cualquier segmento de cualquier capítulo para que puedas rememorarlo, pero no sigue la vía de tantos títulos de mundo abierto de terminar y decirte "ahora puedes explorar este mundo y completar todas las misiones secundarias". Puedes ir a un momento específico, pero también podrías volver a pasarte el juego. NieR Automata carece de la estructura por capítulos de los Drakengard, así que no se puede contemplar una misión igual que ahí se hace con los cantos y versos. Lo más que puedes hacer con este poder es retomar el juego desde cierto punto y, desde ahí, tirar como si estuvieses viendo un DVD.

¿Y tanto significa renunciar a esto? El juego no te obliga en ningún momento a borrar los datos; lo único que te separa de esa decisión es una mísera cinemática, y si no quieres hacerlo ahora, siempre puedes volver más tarde. En verdad no estás haciendo un noble sacrificio sino donando ropa que ya no te gusta o no te sirve: es mejor que prenderle fuego y ayudará a alguien, pero tampoco te va la vida en ello. El sacrificio que proponen NieR y NieR Automata es uno de postín, y sí, tu voz se unirá a los muchos formando un coro hermoso cuando acabes ayudando a otro jugador, pero tú mientras tanto vas a estar jugando a Playerunknown's Battlegrounds o haciendo dabs por la calle, porque ya no tienes nada que hacer con tus datos. Algunos dirán: "¿Y si dentro de diez años quiero volver?", pero suena a excusa, y una bien floja. Ya lo has visto, no todo lo que tenías que ver, porque NieR Automata oculta sus secretos, pero sí todo lo que querías ver. Si llegas a ese punto, es porque ya has terminado con este juego y la próxima vez que vuelvas será para completarlo otra vez.

El sacrificio valioso habría sido dar algo que doliera, entregar tu partida cuando aún queda un final F, sentir que, al entregarte, realmente sientes que has dado algo que querías y no algo que te sobraba. Porque cuando ya has completado los finales A, B, C y D, si no quieres seguir explorando NieR Automata, tu partida sobra. Si no la borras ahora, la borrarás en el futuro cuando tengas que hacer hueco en tu disco duro. Pues de acuerdo. Has encontrado tu propósito altruista, te has hecho un selfie con ese vagabundo al que le has dado un euro. Como diría Tyrone: "Congratulations".

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