Order of War

Europa en guerra (otra vez).

La Segunda Guerra Mundial es uno de los escenarios más recurridos en el mundo de los videojuegos, sin duda. La gente comenta que ya se hace cansino repetir tanto la misma ambientación una vez tras otra. Pues yo, salvo contadas excepciones, soy de los que piensan totalmente lo contrario; dada su enorme escala, su magnánima repercusión en la historia moderna y sobre todo por su singularidad creo que es el escenario ideal para muchos tipos de juegos. La mezcla de emociones, entre admiración, repulsión y curiosidad que levanta este conflicto todavía consigue encandilar a muchos jugones año tras año, entre los que me incluyo. Eso sin contar que desde hace tiempo triunfan los juegos de tiros y explosiones, y, para desgracia de muchos, vaya si los hubo por entonces.

Una de estas sensaciones tan contradictorias, cuyo origen probablemente se encuentre en Hollywood y en infinidad de historias ficticias –aunque en este conflicto la realidad superó a la ficción–, se convierte en el gancho de Order of War: la epicidad. Miles de soldados luchando por algo que creían que era lo justo, viendo morir a sus camaradas por docenas mientras avanzaban tozudos hacia la posición enemiga. El desembarco de Normandía es el mejor ejemplo, algo que ya hemos visto en muchas películas y videojuegos. Revivir esa escena de Salvar al soldado Ryan –por decimotercera vez– es todavía una sensación increíble, quizá uno de los sucesos recientes que más han influido en el transcurso de la historia, y probablemente la batalla más cruenta y con más tintes épicos de todo el conflicto.

Bajo el nombre de Order of War –los he visto más originales– Square Enix nos acerca la Segunda Guerra Mundial dentro de uno de los muchos géneros que ya habíamos visto abarcarla, el de la estrategia. Puede chocar la relación entre un título de esta índole y el gigante RPGero nipón, sin embargo sólo actúa de distribuidora, mientras que los desarrolladores son los chicos de Wargaming.net, especialistas en lo que a juegos de estrategia en tiempo real se refiere. El sistema de juego de este título difiere ligeramente de otros conocidos como Company of Heroes, siendo su concepto más parecido al de World in Conflict, es decir, guerras masivas y tácticas en lugar de dirigir pequeñas escuadras. Su toque personal y, como comentaba, el que le proporciona las dosis adecuadas de epicidad, es la cámara interactiva que podremos activar en cualquier momento, y que nos mostrará desde ras de suelo a nuestros soldados combatiendo, tomando posiciones o lo que quiera que esté ocurriendo en ese momento. Eso significa que, para disfrutar de la cámara, muchas veces bastará con enviar a las tropas en el orden adecuado y al lugar correcto, activarla y gozar del espectáculo tranquilamente. En consecuencia, es un buen detalle pero algo prescindible si lo que queremos es acción –y totalmente descartado si queremos bordar la misión en dificultad alta.

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Hay dos campañas en Order of War, la aliada (día D en adelante) y la alemana (frente soviético), las cuales suman 17 misiones. Se agradece esta última para dar un poco de variedad (¡en pocos juegos de la WWII nos dejan llevar alemanes en la campaña!) aunque lo cierto es que las misiones tampoco son espectaculares ni muy diferentes entre ellas, más allá de cada una ubicarse en un lugar distinto. Suelen reducirse a ir cumpliendo varios objetivos estándar –en realidad dos, acabar con la presencia enemiga o tomar algún punto clave– con la particularidad de que, entre uno y otro, se nos retirará el control de nuestras unidades para darnos otras nuevas, de manera que en la mayoría de las ocasiones no tendremos que preocuparnos por las bajas, siempre que logremos el objetivo. De hecho, en los niveles de dificultad bajo e intermedio será imposible fallar una misión por este motivo, ya que no pararán de llegarnos refuerzos cada vez que nuestras unidades sean destruidas.

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