Operation Flashpoint: Dragon Rising

Rigor bélico.

Seguro que estaréis pensando 'Uff, otro juego de guerra, qué originales son estos que crean videojuegos'. Y tenéis razón, y es que quizás el mercado siempre haya estado saturado de títulos de estilo bélico, pero si os decimos que este ofrece algo fresco, realista –muy realista– y a la vez entretenido, la cara os cambia ¿A que sí?

Operation Flashpoint: Dragon Rising no es un juego cuyas características sean las típicas de los shooters en consolas de sobremesa. Seguramente su planteamiento encaje más en un ordenador. De hecho, los usuario de PC conocerán la precuela de este título, subtitulada Cold War y desarrollada por Bohemia Interactive, quienes también son los encargados de las dos entregas de ArmA: Armed Assault.

Todos los juegos de este estudio poseen un mismo patrón muy marcado entre sí, sobre todo en lo referente a la jugabilidad, y es aquí donde Operation Flashpoint se desmarca del resto de shooters que podemos encontrar en consola. Si sois unos seguidores acérrimos de los Call of Duty, Medal of Honor o similares, es mejor que dejéis de leer en este punto, ya que pese a las similitudes que pueden tener a priori, son como la noche y el día. Mientras que los mencionados optan por una estilo de juego basado en lo frenético y espectacular, Flashpoint ofrece un punto de vista mucho más táctico y realista, con una semejanza mucho más cercana de lo que puede ofrecer una batalla real. Y con la exigencia que ello supone.

Las once misiones que componen Dragon Rising nos sitúan en un conflicto en el archipiélago ficticio de Skira, situado en el océano pacífico. China y Rusia llevan siglos disputándose su soberanía en la isla, pero es ahora, en el año 2011 cuando estalla la guerra entre ambas naciones debido principalmente a un yacimiento petrolífero. A los rusos, en horas bajas, no les queda otra solución que solicitar ayuda al ejército americano para intentar desmantelar al ejército de liberación popular chino.

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Hacerlo no será nada fácil, y ahí es donde entramos en juego nosotros. A lo largo de la aventura, tomaremos el papel de distintos líderes de los pelotones americanos. Cada fase se compone de diversos objetivos que habrá que cumplir a rajatabla para progresar con éxito. Además de otros secundarios no obligatorios, pero que aumentan la vida de la campaña.

La variedad en las tareas a realizar está a la orden del día, aportando al juego un ritmo muy dinámico que evita que la monotonía haga acto de presencia. Las acciones a realizar varían desde destruir un objetivo, defender una posición o liberar rehenes. Además, en muchas de estas situaciones prima el sigilo puro y duro. Evitar un enfrentamiento directo es lo más inteligente para la integridad del pelotón y la de nosotros mismos, claro. Lástima que su modo campaña se haga un poco corto.

Como ya os hemos comentado, el esquema de juego se basa en el uso de tácticas muy exigentes. Olvidaos de ir a lo loco disparando a todo lo que se menea, ya que en cuanto asoméis el pescuezo sin comprobar lo que hay alrededor lo más probable es que os quedéis sin él. Hay que meditar bien cada acción y cada estratagema con los tres aliados que están a nuestras órdenes en todo momento. Es por eso que quizás los Flashpoint no sean juegos aptos para todos los paladares debido a la dificultad y a la paciencia que hay que poseer, sin ir más lejos apenas hay un tutorial adecuado para los jugadores menos acostumbrados a este tipo de juegos. Pero ahí es donde reside la verdadera esencia del título, con una recreación espectacular del campo de batalla.

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Tenemos un acceso rápido a las órdenes para que nuestros compañeros hagan lo que pensemos que es mejor en cada instante, desde asaltar de frente o por los flancos, defender la posición, ofrecer fuego de contención o desplegarse en columna o en cuña. Es prácticamente imprescindible saber qué hacer en todo momento y aconsejable dejar a los tres compañeros delante para curarnos en salud y librarnos de algún agujero en nuestro cuerpo, así como saber cuál de ellos sabría resolver mejor la situación; sería un tanto absurdo mandar al médico a la vanguardia cuando lo más necesario es que nos vaya curando. Si el sanador está lejos y estamos heridos, podemos recurrir a un vendaje de emergencia que disminuirá los daños, pero no del todo, es importante recuperar nuestra salud antes de que un segundo indicador se vacíe.

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