Obscure: The Aftermath

Terror en la Fraternidad.

¡Benditas residencias universitarias! Cuánto nos hemos divertido recorriéndolas gracias al cine y los videojuegos. Especialmente si son yanquis, claro. En nuestro imaginario las fraternidades son sinónimo de chicas guapas, testosterona por las nubes, mucho alcohol, la fiesta de San Canuto y, de vez en cuando incluso de estudio. De todas maneras, gracias a las películas de terror también hemos descubierto que pueden convertirse en lo más parecido a un escenario de auténtica pesadilla.

En el mundo del videojuego apareció hace unos años Obscure, un título que pretendía transmitir algo similar en el mundo virtual, pero que al menos resultaba digerible. Su correspondiente secuela apareció en PS2 y PC para unos meses más tarde ser porteada a Wii. Ahora, esta segunda entrega se pasa a lo portátil de Sony con una nueva coletilla: The Aftermath; pero sin ninguna novedad con respecto a la versión original.

Es obvio que argumentalmente nos encontramos ante un título de cariz más bien flojo. También hay que tener en cuenta que se trata de un remake y no aporta nada nuevo al género, pero pese a ello, resulta una aventura verdaderamente entretenida.

Nos situamos en la universidad de Fallcreek, donde por unas razones que desconocemos han brotado unas extrañas flores que segregan una sustancia alucinógena que deja a quien la inhala en un estado de shock que hace que no sepa si lo que se está viviendo es realidad y ficción. Debido a ello, las aulas y alrededores del campus están invadidos por extraños seres, y serán los estudiantes más intrépidos quienes tratarán de dar con la solución de este extraño suceso.

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La peculiaridad del título reside en la variedad de personajes controlables a nuestra disposición. En total, tomaremos el control de hasta nueve estudiantes distintos. Cuatro voluptuosas féminas y cinco aguerridos machotes entre los que se encuentra Kenny, uno de los implicados en la trama de la primera entrega que posee un papel de enlace muy importante para que el resto de sus compañeros de supervivencia comprendan todo lo que está sucediendo.

Pese a tanta aglomeración de protagonistas, solo veremos a dos en pantalla simultáneamente, pudiendo alternar entre ambos e incluso que se una otra persona a nuestra partida gracias el modo online del título. Cada personaje posee sus propias habilidades y hemos de escoger sabiamente a quién usar en cada momento para salir airosos de los constantes apuros en los que nos vemos envueltos. Estas habilidades van desde mover objetos pesados, hasta saltos acrobáticos, pasando por resolver puzzles –no demasiado complicados, por cierto– o hackear peculiares sistemas de seguridad.

A pesar del lúgubre aspecto de la mayoría de los escenarios y lo tétricos que resultan los enemigos, la sensación de miedo resulta inexistente. Es una lástima, pero a medida que avanzamos en la aventura, el desarrollo, tanto argumental como jugable se torna demasiado previsible. Aun así, la estructura de juego resulta lo bastante entretenida como para obviar este detalle importante en un juego de terror. Con todo, no estaremos exentos de algún que otro sustillo.

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