Mushroom Men: Las Guerras Espora

Champiñones radioactivos.

Las limitaciones técnicas de Wii hacen que los creadores de juegos que trabajan para esta máquina lo tengan realmente complicado para recrear esas grandes ciudades llenas de tráfico y movimiento que tan de moda están hoy en día en juegos como inFamous o Prototype. El hecho de no poder trabajar con un hardware tan potente como el que puedan tener Xbox 360 o PS3 está provocando que veamos en Wii juegos realmente únicos; títulos que no solamente adaptan su jugabilidad al peculiar control con el WiiMote, sino también al propio rendimiento que sus chips gráficos son capaces de ofrecer. Podría ser por este motivo que se estén popularizando tanto en esta consola los juegos que en lugar de transportarnos a frenéticas ciudades llenas de vida lo que hacen es llevarnos a mundos en miniatura, lugares inhóspitos donde todo parece discurrir a otro ritmo.

En este sentido, Mushroom Men tiene muchos puntos en común con otro juego como es Deadly Creatures. Para empezar, ambos son aventuras que combinan plataformas y acción con toques de exploración. ¿Otra similitud? Los dos están protagonizados por criaturas que a duras penas se levantan tres centímetros del suelo. Pero sobre todo, lo que más le une es su condición de auténticos outsiders. Son dos títulos que viven totalmente apartados de las tendencias actuales, que ofrecen unas propuestas y unos planteamientos de juego a medio camino entre la burda repetición de una fórmula ya conocida y ese tipo de ideas que de tan revolucionarias que son acaban pasando desapercibidas.

Mientras que su perspectiva del mundo y su sabor a juego de extrarradio es casi idéntico es en el enfoque de sus correspondientes historias donde encontramos las principales diferencias. Así, mientras que Deadly Creatures nos explicaba una historia sombría y árida –muy muy árida– este Mushroom Men apuesta más por un arco argumental clásico protagonizado por imaginativos personajes, un guión con tintes de ciencia-ficción de serie B y reminiscencias continuas a los juegos de plataformas de consolas como Nintendo 64 o Gamecube.

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Un meteorito verde de aspecto icoroso atraviesa la atmósfera de la Tierra fragmentándose y llenando el planeta de un misterioso polvo espacial. Sin que la especie humana se percate, la roca alienígena empieza a infectar a las platas y a los hongos dotándoles de capacidades para andar, hablar, pensar y también –como no– para luchar. Algunas de estas especies, como los Morel o los Boletus forman sociedades utópicas y pacíficas a ras de suelo, pero otras como los Lepiota o los venenosos Amanitas hacen estallar el conflicto... ¡Las Guerras Espora!

Esta es la sinopsis con la que se nos presenta este curioso juego desarrollado por Red Fly Studio (los mismos que acaban de hacer la versión de Los Cazafantasmas para Wii). Nuestro protagonista es un champiñón ninja llamado Pax, con el cual nos movemos por este mundo de fluorescente vegetación radioactiva. Nuestro objetivo es comprender los misteriosos poderes del meteorito y para conseguirlo deberemos recolectar objetos, luchar contra los enemigos que nos encontremos, atravesar zonas llenas de obstáculos e ir avanzando niveles como en un clásico plataformas en 3D.

Una de las mayores innovaciones de Mushroom Men reside en la posibilidad que tiene nuestro protagonista de fabricarse sus propias armas a partir de los objetos que va encontrando dispersados por el escenario. Así, por poner un ejemplo fácil, si encuentra un stylus de DS, un chicle y una cuchilla de afeitar podrá apañarse una poderosa arma cortante. En total existen cerca de una treintena de armas y cada una requiere de unas determinadas piezas para construirse, no os penséis que es algo totalmente libre, puesto que en el fondo están todas previamente diseñadas. De todas maneras, no deja de ser algo bastante original.

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