Men of War

Guerra silenciosa.

Cuando uno echa vistazos fugaces a las estanterías de videojuegos en tiendas especializadas o centros comerciales, es bastante habitual realizar un súbito viaje al pasado del que nos es imposible librarnos. Al igual que en cine y literatura, la fijación con el conflicto bélico a escala global ocurrido entre el 1 de Septiembre de 1939 y el 2 de Septiembre de 1945 es perenne. No es que sea cuestionable ni digno de alabar. Es, simplemente, un hecho.

Da la sensación de tener ahí, en acampada perpetua, batallones de soldados alemanes, soviéticos y el bando aliado al completo tratando de competir, no ya por la dominación mundial, sino por la de tu PC o consola. Dejando de lado esos títulos en primera persona con apabullantes gráficos y millonarias campañas de marketing detrás, silenciosamente se esconden algunos otros como Men of War, híbrido entre la estrategia en tiempo real y la pura contienda táctica.

A simple vista, su packaging y requisitos técnicos no llamarán demasiado la atención del gran público. Mucho menos la promesa de “luchar en las batallas más intensas de la segunda guerra mundial pasando por Rusia, el norte de África, Ucrania, Grecia y Alemania”, tal y como reza la contraportada. Aunque el equipo desarrollador, Best Way, ha tratado de impregnarlo con algunas pinceladas de componentes narrativos y obligando a que seamos testigos de historias contadas en primera persona por sus protagonistas, la cosa dista muy lejos de llegar a las cotas de, por ejemplo, Battlefield: Bad Company.

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Neutral en sus planteamientos morales y permitiendo que controlemos a diferentes bandos a lo largo de tres campañas, Men of War sí que viene a llenar un hueco importante gracias a su mecánica de juego y a pesar de una temática recurrente como pocas. Lo hace integrando valores que nos hacen recordar las dos primeras (y excelentes) entregas de Commandos, en esa mezcla de libertad total para acometer las misiones siguiendo múltiples variables o la gestión exhaustiva e inteligente de equipamiento.

A priori. uno tiende a juzgar este tipo de lanzamientos y creerse bien poco (o nada) los pies de foto que elabora su distribuidora. Decenas de armamento variado y escenarios totalmente destructibles es un concepto que ya nos suena de tantos y tantos otros juegos, pero afortunadamente para el comprador de este DVD-Rom, el asunto va muy en serio. Controlamos uno o varios grupos de soldados con la disponibilidad absoluta –ya en los primeros compases– de utilizar cualquier rincón que se nos antoje para hacer uso de cobertura. Algo necesario, dado que el nivel de dificultad y la IA de los enemigos es bastante puñetera. Bien sea organizando el batallón al completo o diversificando tareas de uno en uno, su manejo es sencillo en acciones de infiltración pero se hace exigente en primera línea de batalla, dado que su ritmo es frenético cuando hacemos saltar las alarmas.

Hay que cuidarse mucho de mantener las distancias y calcular al detalle la estrategia a seguir; si lo tuyo es hacer el Rambo en Afganistán, probablemente acabes lanzando el monitor por la ventana. Unido a la escasez de información en determinadas misiones y poca previsibilidad de los ataques enemigos, esto limita bastante su público objetivo. Tendrás que emplearte a fondo para descubrir sus activos, si bien el multijugador es idóneo para practicar entre amiguetes.

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Situados en la parte inferior de la pantalla y haciendo uso del ratón para seleccionar y mover unidades, contamos con un buen número de comandos para salvar el pellejo y dar instrucciones tanto a nivel defensivo como hostil. Si bien existen detalles como cierta automatización de las ordenes, control del tiempo (para acelerarlo o aminorarlo) y rutinas preestablecidas en los soldados (cubrirse, sanar o ir a la búsqueda de un nuevo refugio), más nos vale no perder la concentración un sólo segundo. Es algo muy habitual en el género, sí, pero hay que estar muy pendiente del rango de acción en las armas que empleamos para maximizar la eficacia de cada bala o granada. Men of War exige reflejos y la toma de decisiones en tiempo límite. Mientras un francotirador nos cubre las espaldas desde un estratégico alto, podemos enviar a dos o tres soldados para que ataquen desde los flancos a ese incómodo tanque y hacernos con él mientras dejamos que otro escuadrón pase desapercibido allende las trincheras, pero más de una y de dos se nos echará a perder ese brillante plan con el que comenzamos la misión por culpa del factor sorpresa. Lo que sin duda es algo que el jugador agradecerá ya que una vez domada a la bestia, no divertirse con ello es casi delito.

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