Los Sims 3

Vida domesticada.

Muchas grandes obras parten de la limitación. Un autor de genio discutible que no sale del efecto infinito de mirarse a sí mismo. De alguien de trayectoria endogámica volcada sobre una misma creación, hasta que llega al punto de eliminar por completo el efecto del rozamiento contra las templadas aristas de lo mediocre. Suele pasar que, para entonces, ya ha sido descartado por el elemento observador que se abraza ahora a otro anguloso diamante por pulir.

Quizás sea esto la mayor pega de esta tercera entrega bastarda de Will Wright. Toda una legión de jugadores lo despreciará como mero producto definido para hermanas, sus amigas o novias insatisfechas ansiosas de una vida. De otra que no sea la suya.

Intentaremos comprobar si es falta de una visión huérfana de distancia, o de si estamos ante lo de siempre, aunque mejor cocinado.

Los Sims nacen, crecen, se reproducen, mueren y se aparecen

Podemos mirar a los Sims 2 para hacer una comparativa antes que un análisis, o podemos tomarlo como un producto pleno y no atender a aquél más que para las socorridas referencias.

Lo primero que te encontrarás al ejecutar el juego es un potentísimo editor de personajes. La mayor novedad es que ahora puedes lograr personajes estéticamente atractivos. Aún desde unas premisas de manipulación bastante sencillas y accesibles, se antoja complicadísimo alcanzar una barrera que limite la propia creatividad. Hay pocos aspectos que queden lejos del efecto de nuestro cincel. Un buen puñado de elementos predefinidos se presentan como cobayas para nuestros experimentos antes que como soluciones finales entre las que escoger. Aunque, quizás, los fans echen de menos tanta variedad inicial como en las últimas versiones de los Sims 2, como Historias de la Vida. Apunta mi señora que resulta indignante, ha hecho especial hincapié en esa palabra, la falta de vestidos para las tías, pero que con los chicos es incluso peor. Que sólo puedes hacer marginados, pamplinas de tribus urbanas y mariquillas. Que, en general, le recuerda a la paleta de colores del excel 2003. Que parece que tienes la hostia y usas al final 4. Que les va a poner bañadores de mimbre como represalia.

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Ver desplegarse submenú tras submenú llegaría a abrumar de no estar tan sumamente refinadísima la interfaz con el usuario. Uno de los mayores logros de Maxis al que atenderemos unas líneas más abajo.

No podemos pasar por aquí sin subrayar el gran acierto de añadir rasgos de personalidad al personaje. Verbigracia puedes moldear el sistema de recompensas a tu propio modo de jugar. Si eres un huraño antisocial puedes elegir ser un sim solitario. Así tu ánimo mejorará cuándo te mantengas alejado del bullicio de un concierto, sin ir más lejos. O puedes optar por ser el alma de las reuniones de ancianos. Ni siquiera aquí te obligan a progresar de un modo u otro para obtener logros, separando el modo bueno de jugar del modo malo. Lo juegas como quieres y ningún director de contenidos te juzgará por ello. Mi señora dice que eso mola. Que antes estabas obligado a tener 12 relaciones de amistad al máximo para ascender en el trabajo, aunque tuvieras la leche de habilidades al 10, y que ahora puedes ser independiente y que para el trabajo sólo cuenta el trabajo. Que ya no tienes que hacerte 3 familias para interactuar con un personaje para que llegara a algo antes de diñarla.

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Un par de horas después de empezar a crear tu personaje puede que ya estés listo para ser arrojado al primero de los pueblos del juego. Eliges tu nueva casa entre las posibilidades y tomas posición en el cielo de esta pequeña sociedad de la que pasarás a formar parte. No como un dios omnipotente, ni siquiera omnisciente, sino como un alma usuaria más del mismo.

Suelto en el mundo sólo una fría indiferencia te recibe. No hay ninguna introducción que narre una sórdida historia de chinos vengadores. No hay una trama de cuidado tempo que te lleve en volandas de escena en escena ni un estival viaje de descubrimiento personal. Estáis tú y un mundo preñado de posibilidades.

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