La ludoteca de Alejandría

Parte 1: Introducción y formato.

Introducción

De entre todas las estancias existentes en la biblioteca de mi universidad, hay una en concreto que adoro por encima de todas las demás: la Mediateca. Una sala en la que tenemos acceso a centenares de películas, discos, series, audiolibros y demás para contentar nuestras ansias culturales más allá de la vasta cantidad de libros existente. Su gran acierto es que no se han limitado a buscar a los clásicos, sino que es igual de fácil encontrar un documental perdido de Godard y un concierto de una orquesta a cargo de Zubin Mehta que Transfomers y Pereza. Una práctica que poco a poco se va trasladando a las bibliotecas públicas.

Un día, hablando con un amigo que también es amante de los videojuegos, me comentaba la pena que le daba que se considerara al videojuego en un escalón inferior a otros medios culturales, poniendo por ejemplo el hecho de que no aparecieses en la Mediateca un Braid o un Bioshock, por poner ejemplos de juegos modernos. Estuve dándole vueltas a la cabeza unos días, y por más y más que lo he intentado, no he logrado ver una biblioteca con el modelo de negocio actual.

Aunque en algunas comunidades ya es posible encontrar algún que otro juego para préstamos (agradecimientos a _S*T*A*R* por el material que me envió al respecto), son una selección muy reducida, de una calidad discutible y con pocos o ningún juego de antes de 2006. En medio de clásicos modernos como Portal, están Solo en Casa o Garfield 2. Es un primer paso, sí, pero se puede mejorar mucho.

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Así como nadie se imagina una biblioteca sin libros de la Antigua Grecia, no podemos pensar que es suficiente con incluir juegos de las dos últimas generaciones. Muchos de los problemas de los que se deriva este sector es el difícil acceso a los videojuegos antiguos. Si uno no puede comprender la base de la que parte su trabajo, no puede avanzar, porque terminará repitiendo los errores de quienes le precedieron. Así, cada generación va tomando una visión sesgada que solo puede remediarse con un mayor conocimiento de las raíces de la que parte el medio.

A lo largo de diversas entregas, trataremos de dar ideas sobre los problemas y posibles soluciones que conllevaría la creación de una biblioteca de videojuegos (la llamaremos ludoteca por abreviar, aunque esa palabra ya se aplica a otro tipo de establecimiento), entendida como un centro donde tener acceso a toda la cultura digital y no como mero videoclub gratuito.

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