Journey

Shadow of the Colossus, sin colosos.

Para mi el mejor juego de la feria ha sido Journey. No me gusta ser así de claro y contundente, pero es que ninguno transmite lo que éste. Ninguno es tan maduro. Ninguno hace avanzar tantísimo a la industria.

La presentación fue a las 16h del último día del E3. Llevábamos casi 3 días, sin parar, viendo las novedades más espectaculares de cada compañía. Docenas de juegos, todos con algo especial. Pero ahí... ¡bam!, se hizo la luz.

Jenova Chen, el director creativo de thatgamecompany —creadores de flOw y Flower— estaba a punto de presentar su tercer juego para PS3, que se publicará en PSN el año que viene, y que cerrará el acuerdo entre ambas compañías.

La reflexión del principio ya marca un punto de inflexión y un estilo diferenciado. Mientras pasaba una serie de diapositivas explicó que, actualmente, los juegos van sobre el adquirir poder. Halo, God of War, Mafia, GTA... en todos tienes que mejorar tus poderes, tus armas, conseguir más dinero, ser más fuerte. Y no es algo malo, pero sí que es sólo una parte muy pequeña del espectro de emociones y objetivos que podrían perseguir los videojuegos. Es como si de todos los colores del mundo los juegos sólo fuesen rojos.

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Lo mismo en la vida de hoy en día. La tecnología nos somete. Podemos hablar con todo el mundo, vamos al trabajo a 80 km/h, tenemos acceso a la mayor base de datos de la humanidad, muchos trabajamos en el cielo. Somos casi como dioses. Y la ansiedad de conseguir poder nos da todavía más ansiedad.

Luego saltó a una anécdota personal. En la etapa final del desarrollo de Flower tuvo la oportunidad de conocer a Charles F. Bolden Jr., un astronauta que estuvo tres veces en la luna. Pero como era piloto nunca salió de la nave y no pisó la superficie. Le contó que la gente que salía, que eran en su mayoría científicos, personas que no creían en Dios, volvían siempre absolutamente cambiados. Una vez regresaban a la Tierra se volvían místicos, o entregaban su vida a labores filantrópicas o a proyectos humanitarios.

Y nos puso una imagen de la Tierra vista desde la Luna. Algo parecido a esto. Toda tu vida, tus conexiones, lo que te importa... ahí, lejos. ¿Os imagináis cómo se tiene que sentir uno ahí? Pequeño. No puedes parar de preguntarte qué nos conecta.

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En las experiencias online todo es, también, sobre el poder. En los videojuegos hemos olvidado la sensación de sentirnos pequeños. Eso es lo que inspiró Journey, un juego online peculiar y extraordinario.

Jenova cogió el mando de la TV y cambió al canal en el que tenía sintonizada la PlayStation 3 y estuvo jugando unos 20 minutos. Los gráficos de las capturas que tenéis al lado son exactamente los gráficos que veréis en el juego. Un 3D casi de anime, de película de Miyazaki, pero que no tiene nada que ver con el cell-shading. Todo es pulido, con una paleta de colores bestial, y unas animaciones perfectas y fluidísimas. Impresionantes, de verdad.

Parece un juego triple A, de enorme presupuesto, pero lo cierto es que lo han hecho sólo 9 personas, y todavía les queda un año para acabarlo.

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