Jazz en los videojuegos

¡Dentro metales!

El reciente lanzamiento de L.A. Noire, con su descomunal recreación de la ciudad de Los Angeles en 1947 y sobre todo con su banda sonora jazz, ha propiciado que muchos se preguntaran por qué este género musical se prodiga tan poco en los videojuegos. ¿Acaso la música jazz no encaja bien con todo lo relativo al ocio electrónico? Esto es así hasta cierto punto, principalmente porque el tipo de música predominante en los videojuegos –al menos en los más actuales– suele oscilar entre las grandes orquestaciones peliculeras y las bases electrónicas, estas últimas herederas de aquellos tiempos en que los chips de sonido de ordenadores y consolas daban para poco más que un puñado de bips.

Es por todo esto que podría darnos la sensación de que, efectivamente, este género musical nacido a finales del siglo XIX en Estados Unidos no cuenta con suficiente representación dentro de nuestro mundillo. Sin embargo, si nos ponemos a rebuscar seguro que poco a poco iremos recopilando casos que desmienten esta afirmación. Dado esto por supuesto podemos empezar a desgranar títulos, pero antes de nada cabría puntualizar la dificultad que a veces supone clasificar la música dentro de uno u otro género, algo que se acentúa en el caso del jazz por culpa de sus innumerables variantes. A la posibilidad de caer en el error se suman las propias consideraciones subjetivas, siempre tan presentes en el tan noble ejercicio de poner etiquetas a todo.

Empecemos pues con los casos más fáciles, los juegos que tiran de clásicos del jazz para crear una ambientación determinada. Nos referimos a esas piezas de jazz que caerían dentro del saco del swing, el bebop y a menudo del gypsy. Puro bailoteo, interpretadas por big bands, con vocales la mayoría de veces y que datan principalmente de la primera mitad del siglo XX. Sagas como Fallout, Mafia o Grand Theft Auto cuentan con temas conocidos de artistas como Duke Ellington, Billie Holliday o Dizzie Gillespie entre muchos otros; y lo mismo pasa con el mencionado L.A. Noire, aunque el juego del Team Bondi va un poquito más allá. Además de su selección de temas de la época, la propia partitura de L.A. Noire cuenta con temas propios que utilizan las tonalidades y los recursos expresivos del jazz...

Esta banda sonora escrita por Andrew Hale no tan solo se adentra en ese jazz más meditativo y calmado etiquetado como Cool Jazz, sub-género que tan bien ejemplifican dos músicos como Miles Davis y Charlie Parker. Además de esto L.A. Noire juega con la interactividad propia del medio para dar pistas al jugador durante la investigación. Lo hace de forma muy sencilla, con puntuales acordes de piano que marcan lugares especiales, pero sin duda es un pequeño gran paso. La presencia de una banda sonora amoldable encaja perfectamente con la improvisación tan característica del jazz, una característica de la que también vimos destellos –aunque con un tono más de los 60 y 70– en el juego de acción No One Lives Forever (Guy Whitmore).

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