Análisis de Flock!

Abducciones de tres al cuarto.

Versión probada: Xbox 360

De la mano de Capcom nos llega Flock!, un juego sencillo en su planteamiento pero, al mismo tiempo, brillante en su ejecución. En Flock!, eres el piloto de una nave extraterrestre al que se le ha encomendado una misión de investigación. Concretamente, debes abducir multitud de especímenes orgánicos terrestres para Dios sabe qué tipo de experimentos. Lamentandolo mucho por nuestros amigos fans de Expediente X y de las sondas introducidas en cavidades corporales íntimas, en Flock! no abduces seres humanos.

Secuestras animales de granja.

Así, desde una vista isométrica, nuestro periplo nos llevará por multitud de mapas realmente originales, mientras nosotros, a los mandos de nuestra nave espacial, deberemos azuzar a los animales hasta la nave nodriza, donde un poderoso rayo tractor los absorberá, finalizando el nivel cuando hayamos pastoreado adecuadamente a un número mínimo de animales. La premisa puede parecer sencilla. De hecho, qué demonios, es más sencilla que el mecanismo de un botijo. Pero un buen juego no necesita forzosamente partir de una idea original, sino poseer un desarrollo a la altura. Y Flock! lo tiene.

La jugabilidad del título es incuesionable, por cuanto se despliegan ante nosotros (de forma paulatina al avanzar a través del juego) una serie de características que enriquecen la experiencia. Al principio sólo nos dedicamos a pastorear un grupo reducido de ovejas hacia la nave a través de un mapa sencillo. Conforme avanzamos, se nos plantean retos en forma de más animales (vacas, gallinas, incluso un lobo al que deberemos ahuyentar para evitar que se ponga las botas con el rebaño), y modificaciones en el entorno tales como catapultas, setos, vallas, fuentes y demás características, incluyendo mapas cada vez más grandes e intrincados, un rayo tractor para transportar elementos móviles, y demás adminículos que nos obligaran a cambiar nuestra forma de jugar para avanzar satisfactoriamente.

'Flock!' Screenshot 1

Las propias características de los distintos animales se van compenetrando con el entorno, de forma que un rebaño de vacas debidamente cabreado puede derribar una valla, una bandada de gallinas puede planear brevemente pero lo suficiente para salvar un precipicio, y si remojamos a las ovejas con agua su tamaño disminuirá hasta lograr pasar por debajo de una verja. El comportamiento de los animales es uno de los puntos fuertes del juego. Se agradece que no se limiten a ser formas geométricas con la textura de un animal, comportandose como canicas empujadas por una mano invisible, sino que los rebaños, bandadas o piaras tienden a reorganizarse aleatoriamente cuando la nave se aleja, pasando de la aterrorizada fila en que se habían convertido a un rebaño propiamente dicho. Además, el comportamiento de los animales varía según el número, y un rebaño reducido es más fácil de manejar que una manada incontrolada con muchos individuos. El propio juego va complicandonos la vida progresivamente; sirva como ejemplo la piara de cerdos, que no dudará un instante, por asustados que los tengamos, en detenerse sobre un montón de estiercol o de barro y hozar y hozar como si no hubiera un mañana, haciendo totalmente cierta aquella expresión de “ser tan feliz como un cochino en un charco”. O los campos con hierba alta, que dificultan el movimiento de los animales, y que debemos aplanar con un rayo de presión para convertir una frondosa plantación en un erial baldío por donde los animales del Señor puedan corretear llenos de pánico.

El éxito de la misión depende de haber abducido a una cantidad mínima de animales, y, en base al tiempo que nos haya llevado, obtendremos una medalla de oro, plata o bronce, o incluso puede que no nos llevemos medalla si hemos tardado demasiado. Al acabar una fase por primera vez se desbloquean nuevas características para el modo editor, y cada dos o tres fases aparecerán nuevas misiones.

El mencionado modo editor es, decididamente, otro de los puntos fuertes del título. Uno puede pasarse literalmente horas trasteando con él, creando mapas, colocando artefactos, animales e incluso elegir entre día y noche. Y además, por si fuera poco, los mapas creados por los jugadores pueden ser compartidos por la comunidad online, al estilo de Little Big Planet, alargando no sólo la diversión, sino, como se lleva demostrando desde que Doom incluyera la posibilidad de crear niveles, alargando la vida del título más allá del final. Es un gran acierto dotar a este tipo de juegos de un componente online basado en compartir niveles y expresar la creatividad de cada uno, acierto que desde aquí aplaudimos porque, eh, se agradece que un juego no acabe forzosamente cuando llegas a la última fase, sino que puedes seguir jugando durante todo el tiempo que quieras. A eso le llamo yo amortizar una inversión.

'Flock!' Screenshot 2

Sin perder de vista que nos encontramos ante un juego descargable, y que por lo tanto no tiene las aspiraciones de un blockbuster, hay que juzgarlo como se merece. Flock! pretende entretener de forma ligera, y lo consigue con creces. El desafío aumenta a cada nivel, la originalidad es desbordante, el trabajo de los desarrolladores se intuye lleno de creatividad y el humor corre a raudales; es imposible no reirse con el balido aterrorizado de una oveja cuando es abducida por la nave nodriza, o cuando regresas atrás para recoger aquella piara que habías dejado para limpiar el camino y te los encuentras de barro hasta las orejas y revolcandose más agusto que Dios. Flock! es un juego entretenido, adictivo y brillantemente resuelto. Si sois de ese tipo de jugadores que de vez en cuando quiere desconectar de tanto tiro, explosión y sangre, o simplemente os apetece un entretenimiento ligero pero bien hecho, Flock! vale cada uno de los MS points que cuesta.

8 / 10

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Comentarios (1) Latest comment Hace 3 años

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  • visen #1 Hace 3 años

    Buen análisis ;)

    Juego que sin ser un sonado, es como tu bien dices, (Me siento totalmente identificado) desconectar de tanto tiro, explosión y sangre.