Fenimore Fillmore: Revenge

Las aventuras gráficas no están muertas.

Un sol de justicia. Un desierto implacable y lleno de alimañas. Tu sombrero, tu caballo y una Smith&Wesson en el cinturón como tu única compañía. Un tesoro enterrado, la chica en poder de una banda de forajidos que buscan ese tesoro, y un viejo trampero dispuesto a ayudarte.

Ni siquiera necesitamos ser un crío para disfrutar de una premisa como esta. Y si encima es una aventura gráfica (con motor 3D, pero con el dulce aroma a la vieja escuela impregnando todo el ambiente), miel sobre hojuelas. Para los fans de los spaghetti western más clásicos y los devotos de los caminos abiertos por Lucas Arts hace tantos años, este juego es una pequeña joya.

Revistronic es una compañía española creada en 1995, conocida sobre todo por ser los padres de la versión videojueguil de Donkey Xote. Este Fenimore Fillmore: Revenge es la tercera aventura protagonizada por el cowboy que da nombre al juego, tras Three Skulls of the Toltecs, y The Westerner (distribuido como Wanted en EEUU). Si bien las dos primeras aventuras estaban dotadas de un humor más alocado, en la línea de Monkey Island, esta última entrega, sin dejar de lado el humor, posee un tono más oscuro, más de western crepuscular. Algunas situaciones son dignas del mejor Sergio Leone, y el tono del humor raya a veces lo macabro, siendo directamente más negro que el alquitrán en un par de momentos.

Resumiendo mucho, Fenimore Fillmore: Revenge (FF:R a partir de ahora) es una aventura gráfica point'n'click (es decir, de ir apuntando con el ratón y clicando en las zonas relevantes) en 3D.

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El juego narra las aventuras de Fenimore y Rhiannon (anteriores protagonistas de los juegos de la saga), quienes, cabalgando por el desierto, encuentran a un hombre moribundo. Después de atenderlo (en lo que será el primer contacto con la mecánica del juego), aparecen en escena los antagonistas de la historia, que secuestran a Rhiannon y le meten una bala en la espalda a Fenimore.

Como buena aventura gráfica, FF:R tiene un ritmo de juego deudor del género. La trama avanza igual que lo hace la de cualquier aventura: resolviendo puzzles. Pasando el ratón por el escenario, e interactuando con los objetos que se resaltan al hacerlo (generalmente combinando dos de ellos, o usando un objeto en una parte del escenario), el jugador va avanzando en el argumento. En ocasiones podremos usar un objeto de diferentes formas haciendo click derecho sobre él, para decidir si queremos Mirar, Usar o Mover.

Hablando de resolver puzzles, si bien la mayor parte de ellos son sencillos, hay algunos que pecan de lo que se conoce como pensamiento lateral extremo. Para expresarlo con un ejemplo que cualquiera entenderá, el clásico “usar pollo de goma con polea”. Ciertamente, algunos desafíos son aparentemente insondables, hasta que, por pura eliminación, tras haber intentado las acciones aparentemente más lógicas, acabas usando la combinación más peregrina para conseguir avanzar. Por fortuna sólo ocurre un par de veces y no es algo que empañe el resultado final.

Pero, aparte del clásico y nunca suficientemente reivindicado point'n'click, en FF:R también encontramos minijuegos de puntería (disparar a unas dianas o un tiroteo con la banda de forajidos) que depende de la habilidad del jugador con el puntero.

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