Elite Forces: Unit 77

Intercambio de plomo con sello español.

Con una dilatada experiencia en el campo del desarrollo de videojuegos comerciales para móviles (once títulos les avalan), era de esperar que la desarrolladora catalana Abylight diese el salto, tarde o temprano, a una plataforma orientada únicamente hacia el videoentretenimiento. Así pues, tras unos años apartados de las consolas regresan a su medio original con Elite Forces: Unit 77, un juego de acción con ligeros toques de estrategia militar para la portátil de Nintendo.

La puesta en escena es de lo más convencional. Tenemos a nuestra disposición a un grupo de cuatro soldados de élite, la Unidad 77, cuyos miembros poseen habilidades únicas y distribuidas en distintos marcos de actuación bélica, como ocurría en el célebre Commandos de Pyro Studios. Nuestra misión, liberar a un nutrido grupo de personalidades a escala global retenidas por un enigmático grupo terrorista; nuestras armas, Bill 'El Taladro' Matic, experto en tecnología, Kendra Chase, francotiradora, TK Richter, conductor y artificiero experimentado, y Dag Hammer, infantería pesada y bestia parda en general.

A primera vista el planteamiento de Elite Forces puede parecer un producto derivado de Commandos, título no exento de éxito que terminó de asentar las bases de la estrategia táctica (y que desde ya recomendamos), pero nada más lejos de la realidad. Sólo es necesario una leve toma de contacto con las primeras misiones para descubrir que la mecánica que subyace al título de Abylight es muchísimo más simple, y no exige del jugador apenas esfuerzo táctico cooperativo ni de distribución de efectivos sobre el terreno. El entretenimiento que ofrece es mucho más directo y simple, más cercano a los mata-mata de mecánica point&clic que a la estrategia metódica y cerebral del título de Pyro. Ir de A a B pasando por C, desactivar unas minas, abrir unas puertas, sortear unos cuantos obstáculos, jefe final y listo. A otra cosa, mariposa.

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Por su lado, y como viene siendo habitual, el control está adaptado íntegramente a las posibilidades de la pantalla táctil y sigue el versátil esquema de tocar en cualquier elemento para interactuar con él. Toca en algún punto del escenario para desplazar a tus soldados. Toca a un enemigo, una torreta o un barril explosivo (¡oh sí nena, barriles explosivos! ¿dónde están esos zombies?) para atacarlo, toca una mina para desactivarla o una cerradura electrónica para hackearla... toca, toca, toca. Ya nos gustaría a todos que las parejas fuesen tan permisivas como la DS en este asunto. Ya sabéis amigos, Nintendo es amor.

Pero volviendo al tema, con la idea de agilizar los trámites el programa brinda la posibilidad de agrupar a los miembros de la unidad entorno a un líder, al que seguirán allá donde le mandes. Para seleccionar a un miembro de forma individual tenemos la clásica barra de retratos lateral, que da el control sobre las habilidades individuales, los botiquines y a la opción de agrupar y dispersar a nuestros soldados. Bastante recurrente a la vez que útil.

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