El futuro de lo retro
¿Es lo retro para siempre? Por _S*T*A*R.
Puede que intuyamos de dónde viene lo retro, puede que sepamos lo que ahora es retro pero ¿es lo retro para siempre?
Lo retro -o vintage, como fuera preferible- es una disciplina muy actual, la admiración por los pixels como puños y las musiquillas achicharradas no viene de muy lejos. Aunque las máquinas, sistemas y videojuegos que generan el sentimiento tengan una media de entre veinticinco y treinta años, sus acólitos no somos mucho mayores, podemos peinar canas o mostrar una alopecia galopante pero ni mucho menos somos personas de la tercera edad.
Ellas, las máquinas, puede que sí lo sean, sus edades se pueden comparar con las de los perros o las de los gatos, un año suyo equivale a siete u ocho de un humano, su ciclo de vida transcurre muy deprisa, se obsoletizan en cuestión de meses. Como en una novelita romántica nosotros las seguimos utilizando, seguimos desenterrando nuestras amadas machacando sus teclas y manoseando sus joysticks, matando marcianitos y cabreándonos como monas cuando nos vencen, seguimos trasteando con ellas y jugándolas como si fuera el primer día, da igual que sea la máquina original que un emulador.
El activismo retro tiene, sin embargo, una latente fecha de caducidad, se disfruta lo vivido, un fast forward autocomplaciente que permite repetir y revivir sensaciones del pasado, sensaciones buenas y malas, sensaciones iguales o perturbadas por el efecto de la retrorotura. También se disfruta lo no vivido, el descubrimiento afectivo de nuevas máquinas y nuevos juegos que en su momento no se llegaron a conocer. Se reciben con volteretas de alegría porque se comprenden, porque forman parte de un mismo entorno, porque vienen de allí, de ese lejano lugar perdido en el espacio-tiempo que nos daba gustirrinín. Por ello es complicado que una persona que no haya vivido el momento pueda o sepa afrontar el valor de lo retro, más bien al contrario; es habitual el desdén y el pitorreo por parte de los moderniquis que sólo viven su momento. Eso tan típico y prácticamente esperado de la juventud cafre da pie a cuestionar si lo retro tiene futuro.

Maquinitas tipo NES, Megadrive, Spectrum o Commodore tienen hordas de seguidores. Los hay que siguen generando títulos nuevos, los hay que sencillamente juegan siempre a lo mismo, los hay que las utilizan como argumento monotemático al más puro estilo abuelo Cebolleta pero todos las utilizan de una manera u otra. Este aspecto de lo retro tiene los días contados, cuando muera el último usuario morirá la afiliación, no quedará nadie que recuerde el valor documental o que testimonie la experiencia sobre la cosa real, sobre el hierro. En todo caso y siendo asquerosamente positivos puede darse que lo que quede sea en vitrinas de museitos del tres al cuarto o como tesoros del abuelo en una caja de latón.
Pero lo retro como máxima conceptual perdurará puesto que la experiencia es generacional, lo que hoy es actual mañana será retro y esos que ahora hacen pedorretas delante de un Horace Goes Skiing tendrán que soportar a unos imberbes cachondearse de su entonces viejuno Gears of Wars 2. Lo que resulta misterioso es cómo será ese retro del futuro, si habrá gente que desarrollará para una obsoleta PS3 o si se romperán los cascos para añadir a su viejecita Wii una conexión de video virtual u holográfico para esas teleburras que se inventarán en el futuro.
Lo retro nos ha cogido a todos desprevenidos, no podíamos sospechar que eso tan raro de tener una Megadrive preparada para jugar junto a una Saturn resultase una costumbre común en muchas otras personas. Nos dimos cuenta de que no estábamos tan locos como pensábamos. Deprisa y corriendo hemos recopilado toda información posible, hemos creado sites, shrines, foros y FTP’s para rescatar toda la información posible, hemos escaneado revistas como tontos, pasado cintas de casete y disquetes a formatos virtuales, fotografiado cajas, carátulas y carcasas, estamos haciendo que lo retro primigenio prevalezca, que nos sobreviva. Si lo hubiésemos sabido, si nos hubieran dicho que aparecería un movimiento en parte provocado por la nostalgia, en parte provocado por el sentido común, y nos hubieran pegado un toque ahora dispondríamos de forma inmortal todo lo que tuvimos físicamente en su momento.

También se hubiera aceptado como algo normal y consecuente, no habrían disidencias ni cuestionamientos sobre si el píxel es bello o es nefasto, si el polígono es la ley, si el vector es ambrosía.
Por el contrario lo retro no siempre es puro ni correcto, es muy habitual enarbolarlo como bandera para ser alguien dentro de un sector de población concreto -generalmente en los malditos foros- y escalar para convertirse en una persona guay y chachi, una invención que tape la auténtica persona del mundo real. Es lo que tiene Internet, que sin esfuerzo uno puede entrar en cualquier sitio y codearse con personas con sus supuestas mismas preferencias. Cualquier treintañero puede sacar a colación hablar del Spectrum en un foro retro y ser uno más sintiéndose parte de la masa, de la aldea global. Lo retro también es caldo de cultivo para la nostalgia y confundir recuerdo con añoranza, cariño con amor, lo retro une a todo el mundo en un ídem de fantasía y gilipollez y eso, lejos de ser inocente, huele a chamusquina.
El activismo retro es solamente una abstracción generacional, un descubrimiento ocasional como el de aquel que lee un par de libros de la asignatura de ética y se cree que Ernesto Guevara era guay, una situación que se repite cíclicamente a medida que las máquinas de videojuegos caducan y se van sustituyendo los alimentos de las meriendas, del bocata de Nocilla al Bollycao, del Bollycao al Doowap, del Doowap al bífidus en bote, del bífidus en bote a la pieza de fruta de invernadero y así sucesivamente. En los próximos años se podrá analizar, de paso, si la contemporaneidad de lo retro es generosa y abierta y si la máquinas que se incluyen en el concepto prevalecen, son olvidadas o sustituidas por otras más actuales. Ahora mismo el vintagenario medio -el usuario, simpatizante o fanboy de lo vintage, verbigracia de lo retro- admira cualquier máquina, generalmente desde cuando los dinosaurios hasta el momento actual en el que aún vive y disfruta de los videojuegos. El resto de máquinas que llegan no es seguro que con el tiempo pasen a formar parte de su condición retrógrada. Para los nuevos vintagenarios esas nuevas máquinas sí que con el tiempo serán identificadas como artefactos retro pero cabe dudar si las más antidiluvianas también contarán con la venia.

El mismo chichiporcuatro que hoy se mea ante una SNES y sus pixelotes y que mañana será un nostálgico de su XBox360 vetusta y amarillenta probablemente borre del árbol genealógico a la SNES o que la considere con el mismo cariño que un genetista considera un gorrino respecto al género humano. En este caso el nuevo vintagenario será perro y apaleado, olvidará y/o despreciará lo que a día de hoy dedica escarnio y escupitajos y tendrá que sufrir lo propio de lo que para él serán pequeños drugos que se reirán de la maquinita de Redmon envuelta en una toalla para curarla de sus lucecitas rojas en forma de circulito. Sin embargo lo retro seguirá allí, el género pero no las razas, como lenguas muertas que algunos saben que existen pero que nadie conoce como hablarlas.
El futuro de lo retro está asegurado, perdurará como perduran los ancianos, los dinosaurios y la sopa de la abuela pero casi seguro que sin identificativos, yayos sin rostros, lagartijas gigantes y abuelitas de nombre y apellidos desconocidos, serán leyendas, luego mitos y, finalmente, con mucha suerte, esqueletos en libros y museos de ciencias artificiales.
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Comentarios (17) Latest comment Hace 3 años
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Respecto a la cuestión: Sí, seguirá habiendo retro/vintage, y activistas de ésto. Aun así, el concepto será variable con el tiempo... seamos realistas: Quitando 4 pelagatos que nos críamos en la cultura videojueguil, el resto de personas sólo sienten añoranza por recuperar las sensaciones vividas con anterioridad en su juventud. Nostalgia, señores... ésa es la clave bajo la cual nos movemos todos los amantes de lo retro. Porque parafraseando la horrible canción, cualquier tiempo pasado nos parece mejor.
Ésto, objetivamente hablando, quiere decir que un chaval de los que ahora tienen 16 años, debería sentir nostalgia con el tiempo de aquellas plataformas contemporaneas a su tiempo de vida, es decir, Saturn, PSX, N64, Dreamcast o GameBoy Color y posteriores. Conocerá a Sonic y a Mario, pero no los habrá vivido en su pleno esplendor. No habrá vivido la época en la que no habían sticks analógicos. Apenas habrá conocido las 2D. No tendra constancia de que hubo una época en la que mostrar un scroll suave era un prodigio de programación...
Estas personas dejarán de actuar por nostalgia, y se sumergirán en el mundo dorado de los 8 bits y de los 16 bits como arqueólogos o como visitantes de un museo de historia. Observarán, pero se olvidarán de tocar: no les hará falta... ¿O acaso nosotros, gente de menos de 30, somos capaces de estar más de 20 minutos jugando con una Atari? ¿Alguno de nosotros invertiría una tarde para pasarse el Pac-man?
La nostalgia se rige por el cambio, si no hubieran irrumpido las 3D con tanta fuerza no nos evocarían tantos recuerdos los píxeles de MegaMan, Castlevania, o Mario. Lo mismo nos pasa con la música chiptune. Y los juegos que solo requieren un D-Pad o un joystick y dos botones. Siempre que haya cambio, la gente recordará, y entonces habrá nostalgia... y seguirán habiendo amantes de lo retro: gente que deseosa de conocer las raíces de primera mano, recurrirán a emuladores y a otros aficionados y rescatarán del olvido todas esas reliquias de otras épocas.
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También opino que "lo retro", al menos tal y como yo lo entiendo, sobre los videojuegos que en su día he jugado del Spectrum, Amstrad CPC, las primeras consolas, los 8 bits... tiene los días contados y será sustituido paulatinamente por la retro de los que añoran o añorarán los juegos de las consolas más modernas por una cuestión simplemente de edad. Ha esta conclusión llego cada vez que alguien opina en un foro que están muy bien los artículos sobre los juegos retro refiriéndose a continuación a algún título de PSX o Dream Cast.
Lo vintage o lo retro siempre estará ahí cada uno entendiéndolo de un modo diferente, o quizás tan solo sea preciso dar un nombre nuevo a cada época para saber situarnos mejor, tal y como sucede con las edades que separan los períodos de las civilizaciones para establecer una cronología. Pero si se crea esta cronología ninguno de nosotros lo verá porque sin duda si alguno piensa que ya hemos superado la prehistoria de los videojuegos, puede que sea así, pero por mucho que avancen los efectos visuales, las 3d y los direct x, no estamos en una época mucho más alejada.
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Creo que el tiempo separa la paja del grano, y que en este caso será bueno.
Los que adoptan el movimiento retro/vintage como una pose desaparecerán paulatinamente, en detrimento de aquellos que realmente lo sienten.
Y como el tiempo lo que tiene es que va añadiendo pasado a la historia, también se dejará de adorar lo reto/vintage en su totalidad para destacar los juegos y plataformas que realmente lo merecen más allá de nostalgias personales. Es la selección natural, necesaria para abrir hueco a joyas actuales destinadas a quedar en la historia.
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Quiero decir, por supuesto que he disfrutado del artículo tanto en cuanto es imposible no hacerlo dada la calidad y buen hacer del firmante, pero...¿soy el único que siente tristeza por ver de frente una realidad como esta?
¿Nadie siente la necesidad de formar parte activa con dos dedos de frente para cambiar el futuro?
¿TAN humanos somos?
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Yo empecé con las consolas en los 16bit, y es, digamos, hasta donde llega mi amor retro. Sí, he probado y hasta me he pasado juegos de NES y anteriores, pero son contadas excepciones. Las consolas por las que tengo una mayor nostalgia son la Mega Drive, la Super NES que no tuve en su día y que conocí gracias al maravilloso mundo de la emulación; y luego la generación de 32bit, que fue la que me pilló no tan pequeño ya.
En cambio, Spectrum, Atari 2600, C64, y un largo etcétera, no me dicen absolutamente nada. Sí, los he probado en PC, especialmente los juegos más recomendados, pero no conseguí verles aquello que los que los loaban veían.
Por eso creo que no puedo estar sino de acuerdo contigo.
edit: bueno, yo y todos los de mi generación, claro. Seguro que Slyjss siente lo "retro" (si se puede llamar hoy día retro a los 32bit) de forma parecida a mí.
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Y yo digo a eso que rotundamente NO
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Una cosa distinta es disfrutar con un buen juego, independientemente del tiempo que haya pasado desde su lanzamiento.
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A nivel histórico-antropológico me interesa lo más retro que yo, pero sólo a nivel anecdótico y bastante de pasada.
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Entiendo, claro está, que a muchos eso de no haber vivido en primera persona determinados sistemas y mecánicas les condiciona. Pero de ahí a afirmar taxativamente que es imposible, hay un mundo.
Cierto es que no hay un interés masivo (que si latente, de eso estoy completamente seguro, sobre todo en audiencias no muy participativas en foros y portales), pero no podemos negar la vigencia de tantos y tantos juegos de otras eras que siguen siendo perfectamente jugables por méritos propios. Lo retro no es bueno per se, de hecho, con la perspectiva del tiempo es ahora cuando hay que juzgar qué es o no válido.
Si un determinado título ofrece inmersión, divertimento o goza de un diseño conceptual inteligente, sin duda hará disfrutar objetivamente a quien esté delante. No hace falta que ese usuario lo haya vivido con anterioridad.
Nos encontraremos con prejuicios, seguro, porque así funcionamos en líneas generales, pero también con gente que simplemente sepa apreciar sus valores por encima de modas o tendencias.
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Por otro lado fíjese que si saca un Juegos Reunidos o una Pong Soundic puede que incluso esa noche triunfe y monte una jarana memorable. Pero no pase de ahí, no intente desvelar los algoritmos en los que se basan los juegos de mesa o los amperajes que necesita un paddle para mover un palote en una pantalla porque volverá a la cocina con los espárragos.
Lo que quiero decir es que el simpatizante medio no sabe ni necesita saber los jodidamente jodido es que dibujar en un papel cuadriculado una figura en perspectiva Filmation y con un solo color para pasarlo después a bits, que quepa en 48K y que se mueva, de la misma forma que no sabe ni necesita saber que tal o cual FPS utiliza un engine universal y que se ha programado con la punta del nardo. Si el simpatizante lo supiera, si tuviera la capacidad de discernir sobre como están hechas las cosas y bajo que condiciones entonces sí que el vintage se vería de otro modo, con consecuencia y rigor. Por una regla similar es por la que hay gente que compra productos alimenticios naturales y sin aditivos, por consciencia reconoce un producto y cuenta con la potestad y argumento para decir la suya. A otros tanto les da que se les ofrezca una lechuga de invernadero que una lechuga del tiempo y sin química porque una lechuga es una lechuga y está ahí para ser papeada y tendrán más razón que un santo, las cosas como son.
La cuestión es que el simpatizante no sabe ni necesita saber y en muchas ocasiones ni tan siquiera quiere conocer porque, como usted indica, lo que importa es videojugar y encontrarle la gracia. Y pregunto ¿es necesario saber a lo que se está videojugando? ¿No alimenta igual una lechuga de invernadero que una lechuga de payés? Se puede intentar informar e ilustrar pero cuando uno no sabe, no necesita saber y no quiere saber se aferrará a lo que ya conoce -seamos perversos y digamos aquello de mejor malo conocido que bueno por conocer- y será como pegarse cabezazos contra una pared porque en este ambiente, y activemos el modo ironia on, tenemos la suerte de que toooodo el mundo sabe mucho de videojuegos, y cerrando el modo ironia off, así no hay manera de debatir, la única posibilidad está en ir rebatiendo argumentos de la parte contraria, nunca intentar convencerla porque de su burro no hay Dios que les baje.
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Yo creo que simplemente todo producto está dirigido a un público, y los tiempos cambian, y es bastante complicado que un juego de hace 20 años le apasione tanto a un chico de 15 como me apasionó en su día a mi el Hundra, el BraveStarr o el Saboteur, juegos de lo más comerciales. Practicamente lo considero imposible. Incluso hoy muchos juegos de aquella época me parecen infumables, porque simplemente lo eran. Para un jugador de videojuegos no es cuestion de prejuicios ni de saber más datos técnicos, es simplemente, un ser humano, un mandito o un teclado y una pantalla. Ni siquiera tienen nada que ver la publicidad, la publicidad puede hacerte comprar un juego, pero no puede hacer que te guste. De ahi están llenas las estanterias de segundamano de Halos 3, Need for Speed o Lairs.
Y del mismo modo que un Seat 127 en su día arrasó en ventas, y era un coche precioso para sus dueños, hoy no vendería nada más allá de lo anecdótico entre los potenciales compradores actuales de automóviles a menos que hicieran una nueva versión como sin ir más lejos han hecho del mini (creo que no es necesario que explique la metáfora de los remakes que acabo de soltar así como quien no quiere la cosa).
Sdos.
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Bien, es que estaba aburrido navegando por aquí y he leído este fantástico artículo de S*T*A*R, pero más que el artículo, me ha encantado más la lista de comentarios, ¡que tiene mérito! Para empezar, señor S*T*A*R, ¡usted es dios! (en minúsculas, no seamos blasfemos, aunque tampoco os importará), pero dejadme que os ponga en mi situación.
Me explicaré. Mi era dorada con los videojuegos empezó con el PC 286 jugando al Prince of Persia (al auténtico primero), al Drakkhen, y más tarde extendiéndome mucho con títulos como el Monkey Island, hasta llegar a los 16 bits y la Mega Drive. Mientras leía los comentarios, estaba simpatizando con la idea de que no hace falta haber jugado al juego anterior para disfrutar de lo retro, pero entonces, me dí cuenta que me estaba engañando a mí mismo y desempolvando mis recuerdos infantiles-videojugones, ¡encontré que yo jugué al Spectrum! ¡Y al Amstrad!
Pero igualmente, me encanta lo que ha dicho, cómo no, el señor S*T*A*R: "el simpatizante medio no sabe ni necesita saber los jodidamente jodido es que dibujar en un papel cuadriculado una figura en perspectiva Filmation y con un solo color para pasarlo después a bits, que quepa en 48K y que se mueva, de la misma forma que no sabe ni necesita saber que tal o cual FPS utiliza un engine universal y que se ha programado con la punta del nardo."
Vale, ideas geniales e imágenes obscenas a parte, pero... ¿qué ocurre si lo sabe? Ése es mi caso, cuando tu formación implica saber de tecnología, de cómo cuesta empezar, de cómo cuesta entender el principio y de cómo evoluciona, no puedes evitar ampliar los conocimientos. Mi formación tiene parte de programación, pero nada que ver mínimamente con interfícies gráficas como las de los videojuegos, ni en 3D ni en píxels gigantescos con booleanos, pero igualmente se tiene que programar. Pues creo que si uno está metido en el meollo, aunque sea sólo de refilón como yo, sí se puede valorar lo retro sin haberlo jugado en su día. Sí, estoy influenciado por haber jugado al Spectrum y al Amstrad, pero creo que si tuviera la grandísima suerte de que alguien me metiera el Spacewar!, lo disfrutaría como un colegial. Vale, no me pasaría días jugando, pero tampoco lo abandonaría a los cinco minutos. Sólo por saber lo que implicó en su momento y lo que implica ahora, ya tienes algo en tu corazoncito de cuasi-ingeniero y jugón que te hace sentir mejor.