Dynasty Warriors: Strikeforce

Un intento a la Monster Hunter.

Versión probada: PSP

Si bien es agradable pensar que el proceso de creación de un juego es el paradigma de la inspiración creativa aplicada al campo del entretenimiento electrónico, la dura realidad es que muchos de estos juegos se gestan desde los más humildes, e incluso cínicos, procesos de pensamiento. Dynasty Warriors: Strikeforce es precisamente uno de esos juegos.

"¿Qué títulos, aparte de los Professor Cooking Mama Brain Dog de Nintendo, se están imponiendo en las cifras de ventas de Japón últimamente?" Tras considerar esta cuestión, la respuesta de KOEI ha resultado ser una combinación de la longeva saga Dynasty Warrior con el polvo de hada de los Monster Hunter de Capcom. El producto resultante de tomar un poco de aquí y otro de allá es evidente a la par que descarado.

A primera vista, sigue pareciendo un título muy cercano a Dynasty Warriors. Tras elegir a un héroe mitológico del panteón chino, tu principal objetivo será avanzar por un campo de batalla diezmando a docenas de simples mortales, con la única motivación de sobrevivir para poder preparar a tu superhombre con nuevas habilidades y equipo antes de la siguiente escaramuza.

Sin lugar a dudas esta mecánica será bastante familiar para todo aquél que ha jugado a un Dynasty Warrior, y apenas supone un reto para los recién llegados. Los controles son, en su mayor parte, bastante sencillos. Cada personaje lleva dos armas (intercambiables en la herrería de la aldea), y cuenta con ataques ligeros y pesados, que podrán enlazarse junto con los saltos para crear un abanico de combos más o menos sencillos.

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Visualmente no es el mejor juego de PSP, pero saca un buen partido de la máquina. Es colorista, brillante, variado y atractivo.

Espero que te gusten los botones triángulo y cuadrado de tu PSP porque en Strikeforce vas a estar machacándolos hasta la saciedad. Los dos tipos de ataque son básicamente la esencia de los combate, aunque existan otras características que sirven de apoyo. Concretamente, se puede utilizar el gatillo izquierdo para fijar un enemigo (aunque el sistema de selección a veces decida escoger a un guerrero que está a más de veinte pies de distancia, en lugar de al jefe que está utilizando su espadón para escarbarte el cerebro a través de los conductos nasales), y el derecho para hacer "dashes" de avance, como los que vimos en el reciente Dynasty Warriors Gundam.

La característica más destacada de Strikeforce, aparte de su modo multijugador (descrito al final), es la adición de nuevas formas de power-up para los personajes, que pueden desatarse después de cargar la barra de Musou. A diferencia de los antiguos ataques de furia, las nuevas formas vienen acompañadas de un remodelado en la apariencia de los personajes, cargada de chisporroteos y resplandores. Sí, básicamente es canalizar el espíritu de DragonBall o Naruto en Dynasty Warriors, pero sin alterar demasiado el curso normal de la mecánica, aunque es ciertamente entretenido dar rienda suelta a la potencia imparable de estas formas especiales.

La complejidad del juego, sin embargo, no radica en el sistema de combate propiamente dicho, sino en la preparación y el perfeccionamiento de cada misión. Existen diversos aspectos que deben gestionarse en la aldea, como forjar nuevas armas, crear orbes de power-up para engarzarlos en las armas o aprender habilidades Chi para añadirlas a las ranuras de tu propio cuerpo. Además, se puede mejorar paulatinamente los servicios del propio asentamiento mediante la contratación de oficiales al término de las batallas.

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