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¿Cómo ha mejorado la tecnología de Splatoon 2 respecto a Wii U?

Más que resolución.

Splatoon 2 no nos pilla por sorpresa, desde luego. Fue uno de los primeros juegos de Switch que jugamos en el evento de lanzamiento de Nintendo, y si tienes la consola es muy probable que hayas participado en alguna de las betas 'test fire' anteriores a su lanzamiento. Pero nosotros hemos podido probar ya a fondo la versión final y podemos dar respuesta a algunas de las grandes dudas de los fans. Para ser más concretos, ¿hasta qué punto ha mejorado su tecnología respecto al original de Wii U y qué resolución posee la versión final del juego?

El tema de la resolución de Splatoon 2 ha sido polémico, pero muchos pensaron que estaba resuelto tras el E3, cuando en el Treehouse de Nintendo el productor Hisashi Nogami aparentemente confirmó que funcionaba a 1080p. Sin embargo, Nogami estaba hablando en japonés y hubo un sutil error en la traducción, porque lo que dijo en realidad es que el juego funciona a una resolución máxima de 1080p. Y eso es lo que ofrece la versión final: un escalado dinámico en función de la carga en la GPU, algo similar a lo visto en otros títulos de Switch como The Legend of Zelda: Breath of the Wild o Fast RMX.

Al jugar con la consola conectada al dock apreciamos varias resoluciones, con picos a 1080p en las escenas más sencillas y caídas hasta 864p en las más complejas. Sin embargo, lo cierto es que la resolución se ajusta de forma casi constante con el objetivo de mantener el frame-rate. Puedes ver la resolución dinámica tú mismo en la primera pantalla al cargar el juego: mueve la cámara hacia arriba y la resolución salta a 1080p, pero cuando miras hacia abajo cae a 864p. Una configuración similar se utiliza en el modo portátil, en el que la GPU reduce significativamente su velocidad. La mayor parte del tiempo Splatoon 2 parece fluctuar entre dos tamaños concretos de framebuffer, 1152x648 y los 720p nativos de la pantalla. La diferencia, en cualquier caso, es sutil y muy probablemente pasará desapercibida mientras juegas.

Puede que algunos usuarios se sientan decepcionados tras el error de traducción en las declaraciones del E3, pero hay dos cosas a tener en cuenta. La primera es que, con la consola conectada al dock, la resolución es significativamente mayor a la que tenía el original de Wii U sin que haya una penalización en el rendimiento, y en el modo portátil se sigue viendo muy bien. La segunda es que, al igual que su predecesor, Splatoon 2 no tiene ningún tipo de anti-aliasing o filtrado de texturas, dos componentes clave en la calidad de la imagen que esperábamos ver mejorados.

Curiosamente, el área con el hub de Splatoon 2 muestra una re-evaluación de las prioridades de renderizado de Nintendo. La resolución aumenta hasta 1080p estables y los 60FPS del juego se reducen a la mitad, 30FPS. Aquí también se añade anti-aliasing, lo cual permite que nos hagamos una idea de la calidad que tendría el juego con esta configuración (mucho mejor en términos visuales) pero también apreciar que el impacto en el rendimiento es inaceptable para un shooter rápido como este. En otras palabras, el hub demuestra el coste que tiene jugar a 60FPS, y lo mucho que perderíamos en rendimiento para ofrecer una calidad de imagen más alta de forma consistente.

La versión final de Splatoon 2 utiliza un escalado dinámico en función de la carga en la GPU, algo similar a lo visto en otros títulos de Switch como The Legend of Zelda: Breath of the Wild o Fast RMX.

Lo cierto es que aumentar la resolución no es la gran prioridad de Nintendo. Las mejoras en la GPU de Switch se aprovechan en diferentes áreas, no solo en aumentar el número de pixeles renderizados. Los modelados de los personajes, para empezar, son ahora mucho más detallados, con un mayor detalle geométrico. Los escenarios también son más detallados, especialmente en lo referente a las texturas; las superficies son ahora mucho más nítidas gracias al uso de texturas de mayor calidad. El hub en concreto mejora mucho respecto al original, y en este sentido vemos como Nintendo aprovecha la mayor cantidad de memoria que posee Switch comparada con su predecesora.

Las sombras también han mejorado significativamente. En el juego de Wii U muchas se aplicaban al escenario y no se emitían en el modelo del jugador, y las sombras dinámicas eran pixeladas y un poco feas. En cambio, en Switch muchos objetos poseen las sombras apropiadas, emitiéndose en el escenario y en los modelados de los personajes, una mejora considerable respecto a Wii U.

El efecto de pintura característico de Splatoon también es superior, más duro y 'pegajoso' gracias a que posee bordes más definidos y brillos más pronunciados en su superficie. Al final lo que tenemos son dos juegos que, aparentemente, son muy parecidos, pero al ser examinados con detalle resulta evidente que Splatoon 2 supone un buen salto respecto al original. Hay que mirar más allá de la resolución (aunque esta haya mejorado), para que nos entendamos.

La buena noticia es que todas estas mejoras no tienen ningún coste a nivel de rendimiento. Excepto Turn 10, ninguna otra desarrolladora se toma tan en serio los sesenta frames por segundo estables como Nintendo. Y Splatoon 2 se mantiene en ese objetivo de rendimiento el 100% del tiempo. Hemos jugado durante un montón de horas a lo largo de la última semana y en nuestras sesiones de juego aún no hemos visto ni una sola caída en el frame-rate. Ni una. Es completamente sólido todo el rato. Estas pruebas, eso sí, se limitan a la campaña y es posible que haya cambios en el multijugador, pero aún así los resultados son impresionantes.

Excepto Turn 10, ninguna otra desarrolladora se toma tan en serio los sesenta frames por segundo estables como Nintendo. Y Splatoon 2 se mantiene ese objetivo de rendimiento el 100% del tiempo.

Al final todo se reduce al equilibrio. Sí, es posible que la imagen de Splatoon a veces no sea tan bonita como nos gustaría, pero ese sacrificio tiene como contrapartida un rendimiento perfecto. Y sinceramente creemos que esa es una de las razones por las cuales tantos juegos de Nintendo superan el paso del tiempo, porque un rendimiento impecable hace que los brillantes conceptos de los desarrolladores se jueguen tan bien. Esto, además, nos hace ser optimistas con los futuros juegos de la consola. Hasta ahora Super Mario Odyssey se ha visto solo a 720p, como las antiguas demos de Splatoon 2. Teniendo en cuenta la mejora en la calidad de imagen vista aquí, es posible que también veamos una solución parecida en el código final de la esperadísima aventura de Mario.

Hasta ahora, la trayectoria de Nintendo con Switch es virtualmente impecable. The Legend of Zelda: Breath of the Wild es el único juego en el que se aprecian caídas de rendimiento en Switch, pero también uno de los títulos más ambiciosos jamás creados por Nintendo. Pero, ¿y todos los demás juegos? Sesenta frames por segundo estables como una roca. Basta con echar un vistazo a la eShop americana, en la que hay setenta y un juegos disponibles. Algunos de ellos son simples clásicos emulados, desde luego, pero si miras bien esa lista verás que de los setenta y un juegos más del ochenta por ciento funciona a 60FPS. Aunque ahí hay títulos bastante sencillos, es una cifra excelente, y sin duda una de las razones por las cuales nos gusta tanto la consola híbrida de la compañía japonesa.

Traducción por Josep Maria Sempere.

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