Análisis de la Nintendo 3DS XL

Digital Foundry prueba la nueva versión de la consola portátil 3D.

El lanzamiento de la DSi XL en 2009 marcó la cuarta revisión de la exitosa linea de consolas con dos pantallas de Nintendo. Incluso los usuarios más críticos con la compañía japonesa fueron benévolos; aunque una versión agrandada de la DSi parecía una tontería, el hecho de que la gama DS hubiese sido un éxito tan grande dio a Nintendo campo para la experimentación. Algunas fuentes apuntaban incluso a que el sistema estaba dirigido a jugadores mayores con problemas de visión, los cuales apreciarían las pantallas más grandes - un inteligente intento de ampliar la popularidad de una consola que ya tenía un mercado considerable.

Aunque es fácil encontrar una excusa para la DSi XL no se puede decir lo mismo de la 3DS XL. La última portátil de Nintendo es una revisión que llega a las tiendas sólo un año después del lanzamiento de la primera 3DS, y aunque recientemente las ventas han mejorado - en Japón ha heredado la cómoda posición de la DS - la consola con 3D no ha sido tan exitosa en otras partes del mundo como había esperado el fabricante. La 3DS XL no lo tendrá tan fácil como la DSi XL: no es un esfuerzo para aumentar sutilmente el público de la consola, sino una apuesta de Nintendo para dar algo de momento al formato en la segunda mitad de 2012 y más adelante.

Para sacarnos de encima los datos más obvios, la 3DS XL es más grande que su predecesora. Las medidas son de 156mm x 93mm x 22mm, lo cual la hace 20mm más larga que la 3DS original, y más o menos la misma diferencia en anchura. El grosor es el mismo, pero el peso ha aumentado - de los 235 gramos de la 3DS hasta los 336 gramos. Sin embargo, pese a ser casi 100 gramos más pesada, el sistema no es incómodo ni pesado.

Dejando de lado el acabado brillante de su antecesora, la Xl apuesta por una carcasa de plástico mate, la cual se divide en dos colores: negro y plata. Inicialmente es difícil no sentirse un poco decepcionado: la 3DS XL parece más barata que la consola original. Los bordes redondeados provocarán opiniones enfrentadas; recuerdan un poco a esos portátiles para preescolares, aunque gracias a esas curvas la consola es más cómoda de sujetar.

Hablando de lo cual, la XL corrige uno de los aspectos más criticados de la 3DS original: el tamaño. A no ser que tengas las manos de un niño pequeño es casi imposible que juegues a la 3DS durante un espacio largo de tiempo sin que te duelan las manos. Al aumentar el tamaño de la consola manteniendo el mismo para los botones y los pads, Nintendo ha solucionado este defecto con la 3DS XL. Lo único que nos molesta es la distancia entre el d-pad de ocho direcciones y el gatillo izquierdo; al jugar a títulos como Super Street Fighter IV 3D Edition realmente tienes que esforzarte para mantener el contacto con ambos.

Una pantalla estelar

El beneficio más obvio del mayor tamaño de la 3DS XL está en las dos pantalla. La superior - en la que se muestran todos los efectos 3D sin gafas - es un noventa por ciento más grande que la de la 3DS original. Con 4.88 pulgadas se acerca bastante a la PlayStation Vita, aunque también hay que destacar que la resolución general no se ha ampliado - sigue mostrando 800 (400 pixels por ojo) x 240, así que el tamaño físico de los pixels es relativamente grande. Esto no hace sino enfatizar la ausencia de anti-aliasing en la mayoría de juegos de 3DS, siendo los jaggies uno de los factores que más distraen al jugar.

Sin embargo, y ya desde una perspectiva más positiva, hay que decir que el mayor tamaño de la pantalla supone una diferencia al jugar con la consola. Hay más espacio para el apartado visual, y como resultado de ello títulos como Super Mario 3D Land o The Legend of Zelda: Ocarina of Time 3D resultan incluso más épicos. El brillo parece ser, eso sí, el mismo que el de la 3DS original.

Otro problema que ha afectado a los usuarios existentes de 3D es encontrar la posición correcta para apreciar el efecto 3D estereoscópico. Moverte un poquito mientras juegas puede bastar para romper la ilusión tridimensional, lo cual provoca un molesto efecto de banding. Eso, en una consola que se mueve constantemente debido a su naturaleza portátil, es un problema bastante serio. Tras el anuncio de la revisión se especuló con la posibilidad de que la pantalla más grande de la 3DS XL erradicara el problema, ya que ofrecería un espacio mayor de visión al usuario. Pero a la hora de la verdad no parece ser el caso: un ligero movimiento horizontal basta para romper la imagen, aunque los verticales parecen ser menos graves.

"La pantalla 3D siempre nos pareció un poco pequeña, y aunque la XL corrige esto el punto de visión sigue siendo demasiado restrictivo. Además, el gran tamaño de la nueva pantalla resalta los problemas de 3DS con el aliasing de imagen."

Más molesto resulta que la pantalla inferior de resolución 320 x 240 - la cual es táctil - siga usando un panel resistivo. A pesar de las ventajas que aportan las pantallas táctiles capacitivas (mejor respuesta, no necesitar aplicar presión), Nintendo sigue usando la barata tecnología resistiva. Como antes, la pantalla sigue teniendo un efecto esponjoso, aunque no parece tan pronunciado como en la 3DS original.

El stylus incluido ya no es telescópico, y se almacena en la parte derecha de la consola, al lado del slot de la tarjeta SD (el cual también cambia de posición, puesto que antes estaba en el otro lado). Habrá quien se quejará aduciendo a que era mejor tener el dock del stylus en la parte superior, como en la 3DS, pero la molestia en todo caso es muy menor.

Lo que resulta increíble es que Nintendo Europa y Nintendo Japón hayan decidido no incluir el cargador con la 3DS XL. Asumen que la mayoría de clientes potenciales actualizarán desde la 3DS o tienen una DSi/DSi XL, y las tres máquinas usan el mismo cargador. Sin embargo, es una posición arriesgada, e implica que en teoría debes mantener la vieja consola incluso si has comprado la XL.

Estamos convencidos de que la mayoría de gente cambiará su consola vieja por la nueva, lo cual les obligará a comprar un adaptador o un cable de carga USB. De hecho, ¿qué le habría costado a Nintendo incluir un cable USB con la máquina, teniendo en cuenta que se pueden comprar en eBay por un par de euros? Los usuarios americanos no sufren este problema, pero eso no es consuelo si piensas que al comprar únicamente la consola no podrás jugar si no tienes un cargador o compras uno aparte.

En otros aspectos las cosas son mejores. La 3DS XL tiene una batería de mayor capacidad, con la cual Nintendo insiste en que se pueden alcanzar entre tres horas y media y seis horas y media con el efecto 3D activado (en el mejor de los casos eso es una hora y media más que con la máquina original). Al igual que con la 3DS, puedes alargar esa duración hasta ocho horas desactivando las 3D, dependiendo de tu actividad. Durante nuestro análisis hemos probado la batería en diferentes situaciones, y hemos llegado a la conclusión de que aunque es una mejora respecto a su antecesora sigue siendo un poco pobre - especialmente si eres lo suficientemente mayor como para recordar lo que duraban un par de pilas AA en la Game Boy Color.

"En el mejor de los casos la 3DS XL ofrece una hora y media más de juego, aunque la duración de la batería palidece para aquellos que recuerden lo que duraban un par de pilas AA en la vieja Game Boy Color."

Al abrir el slot de la tarjeta SD también descubrirás otra mejora: Nintendo ha cambiado la tarjeta de 2GB de la máquina original por una de 4GB. Es una decisión inteligente, especialmente si tienes en cuenta que la compañía japonesa pretende publicar todos sus juegos simultáneamente en formato digital, y ese espacio extra te será francamente útil.

La transición de la 3DS a la XL

Muchos de los que leáis este análisis tendréis una 3DS y estaréis considerando la posibilidad de pasaros a la nueva revisión. Aunque la anticuada perspectiva de Nintendo acerca de las cuentas de usuario sigue siendo una molestia para los fans más leales, al menos la compañía ha incluido medidas para permitirte pasar los datos de una consola 3DS a otra, igual que la 3DS original permitía a los usuarios de la DSi traspasar sus compras digitales.

Pero esta transferencia es más extraña de lo que debería: durante el proceso de migración de los datos de nuestra 3DS a la nueva XL nos encontramos con un inexplicable error que imposibilitaba pasar casi todo nuestro contenido descargado a la tarjeta SD de la 3DS XL. Como consecuencia de ello tuvimos que volver a descargar todos los juegos y enfrentarnos a la frustración de perder todos los datos guardados de ellos.

Al pasar de una 3DS a otra, los datos de la consola 'donante' se borran y se resetean a su estado de fábrica, lo cual parece excesivo pero evita el problema de la 'clonación' de sistemas. Pero esto también implica que si las cosas van mal, como fue nuestro caso, no tendrás una copia de seguridad.

"Es posible transferir todos los datos de tu 3DS actual al nuevo modelo XL, pero es un proceso innecesariamente molesto y que, en nuestro caso, acabó con un error que borró todas las partidas guardadas."

Todo este proceso es molesto, especialmente si tienes en cuenta lo fácil que es entrar en tu cuenta desde una consola Xbox 360 ajena. Nintendo debería pensar, además, que no sólo está compitiendo contra otras portátiles, sino también contra los smartphones: la facilidad con la que puedes activar una única cuenta Google en varios dispositivos Android - dándoles acceso a descargas, correos electrónicos y fotos y música guardada en la nube - apunta al futuro real de la tecnología móvil. Nintendo debe ajustar la forma en que sus consolas manejan las cuentas de usuario, especialmente si esperan que los poseedores de 3DS migren a una nueva consola.

Nintendo 3DS XL: El veredicto de Digital Foundry

"Un tamaño mayor hace que la consola sea más cómoda para los usuarios con manos grandes, y las pantallas enriquecen la experiencia desde una perspectiva visual, incluso cuando la resolución es idéntica a la del modelo antiguo."

Para los usuarios más críticos con Nintendo la 3DS XL seguramente será una oportunidad perdida. ¿Por qué no incluir un segundo stick, cuando la existencia del Circle Pad Pro sugiere que Nintendo debería haberlo incluido en la versión original de la consola? ¿Por qué aumentar el tamaño de la pantalla manteniendo la misma resolución? ¿Por qué optar por la tecnología táctil resistiva cuando la oleada de tabletas Android baratas indica que los paneles capacitivos son alternativas viables y baratas?

Todas estas preguntas no van bien encaminadas, por eso. Nintendo no quiere actualizar o mejorar el concepto de 3DS con la XL, sino ampliarlo en varios sentidos. Un tamaño mayor hace que la consola sea más cómoda para usuarios con manos grandes, y las pantallas enriquecen la experiencia desde una perspectiva visual, incluso cuando la resolución es idéntica a la del modelo antiguo. Apostar por cambios radicales de hardware en este momento habría significado alienar a los millones de usuarios de 3DS, y ese no es el estilo de Nintendo. Si examinas el historial de la compañía de Kyoto acerca de las revisiones de hardware verás que siempre se han asegurado de que el hardware de primera generación sea capaz de ejecutar el mismo software que las actualizaciones posteriores - siendo la DSi la única excepción, debido a la inclusión de juegos descargables.

Teniendo en cuenta eso, es difícil etiquetar la 3DS XL como un fracaso abismal o un enorme éxito. Sí, Nintendo podría (y posiblemente debería) haber ido más lejos con esta revisión, pero haciéndolo habría fracturado el mercado de 3DS. En resumen, esta consola más grande es la elección clara si decides sumergirte en el mundo de los juegos en 3D sin gafas, pero no tenemos tan claro que ofrezca suficientes incentivos respecto al harware anterior como para justificar la transición - la cual, gracias al proceso de transferencia de datos de Nintendo, es bastante dolorosa.

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