Demon's Souls

Luchando contra lo imposible.

Versión probada: PlayStation 3

From Software es una extraña y fascinante desarrolladora. Tras mencionar su nombre, Armoured Core es lo que normalmente te viene a la cabeza, o incluso Otogi. Y cuando no se trata de hacer juegos de mechas tienen un catálogo bastante amplio – Cookies and Cream, Tenchu, Lost Kingdoms, Echo Night, King’s Field. Y esta exclusiva de PS3, que hasta la fecha es lo más interesante que he jugado.

Demon’s Souls es un inhóspito y brutal RPG de acción que arroja nuestro personaje a un mundo lleno de violentos demonios. Desde soldados humanos hasta ágiles esqueletos, pasando por criaturas de fuego y guardianes con cabeza de calamar, hasta la muerte en persona. Los cinco mundos del juego –todos impresionantemente grandes- están divididos en cuatro secciones diferentes, cada una de ellas custodiada por un monstruo de épicas proporciones. Todo está diseñado para matarte, de un modo rápido y, normalmente, sin previo aviso.

El único lugar seguro es Nexus, un refugio de almas atormentadas que actúa como hub desde el cual podemos acceder a los cinco diferentes mundos o bien adquirir upgrades que aumentarán nuestras posibilidades de sobrevivir. Es uno de los videojuegos más difíciles a día de hoy, rechazando cualquier concesión a nuestra satisfacción o propia cordura. Por esta razón, la devoción por Demon’s Souls es el equivalente videojueguil a enamorarse de un desequilibrado mental.

No es un hack-and-slasher, aunque incorpora los mejores elementos del género en su completo sistema de combate. Aunque el ritmo es más pausado, podemos aprender a utilizar magias, milagros, ataques lejanos y demás artilugios que enriquecerán la lista de alternativas a la hora de pelear.

1

Partido por la mitad con un hacha: muerte segura.

Demon’s Souls es profundamente táctico. Prefiere meternos en combates uno contra uno y enemigos de alto nivel que pueden usar nuestras mismas tácticas y armas que nosotros, en vez de sumergirnos en un mar de mierdecillas. Lentamente y, a medida que vayamos avanzando a través de los niveles y eliminando a nuestros enemigos, iremos agrandando nuestro inventario al mismo tiempo que nuestras habilidades.

Las luchas dependen enteramente de nosotros. Cualquier personaje puede buscar, comprar o usar cualquiera de las armas. Ármate con una espada y un escudo y podrás defenderte de los ataques enemigos para después apuñalarles en el corazón en cámara lenta, siempre y cuando aciertes a apretar el botón en el momento indicado (falla y probablemente morirás). Si escogemos un puñal podremos dar vueltas alrededor de los enemigos y en el momento más crítico, apuñalarles por la espalda. Usando un arco podremos disparar a los enemigos en primera persona desde una torreta lejana. Encuentra una varita y podrás hacer hechizos; encuentra un talismán y podrás curarte con milagros. La comparación más cercana es Monster Hunter, aunque los controles de combate de Demon’s Souls son mucho más precisos; las armas son realistas y no extremas. Las luchas son físicas y violentas, y fácilmente nos decantaremos por nuestro set de armas favorito.

2

Rayo del tamaño de un toro que nos atraviesa el pecho: Estirar la pata.

No hay una trayectoria restringida para desarrollar nuestro personaje en diferentes direcciones. Podemos jugar como hechiceros armados con un puñal como también podemos cubrirnos con una armadura de dos dedos de grosor e ir pinchando a todo aquel que se acerque a nosotros, permitiéndonos alternar la estrategia con sólo cambiar nuestro inventario.

Esta flexibilidad previene al juego de convertirse en monótono al mismo tiempo que nos previene a nosotros de caer en fáciles hábitos o pasar por alto interesantes opciones. Estamos constantemente forzados a cambiar nuestro enfoque, ya sea por las opciones que nos ofrece o ya sea por la cantidad de enemigos que el juego nos envía. Ninguna estrategia funciona contra todos.

Cuando mueras en Demon’s Souls – y morirás miles de veces– perderás tu cuerpo físico, convirtiéndote en un alma con media barra de vida (aunque en la práctica es algo más que tres cuartos, ya que hay un anillo en el primer mundo que nos llena un poquito la barra). La única forma de recuperar nuestro cuerpo es matando a un guardián.

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