Test Drive Unlimited 2

Carretera perdida.

Todavía no sé si Test Drive Unlimited 2 es una genialidad o una tomadura de pelo, pero lo que sí que puedo asegurar es que es un título controvertido.

En esencia es lo mismo que la primera parte, pero toma un argumento suficientemente atractivo como para que, por lo menos, despierte nuestra atención. En el automovilismo hay una vertiente que se ha explorado poco dentro de los videojuegos, y es aquello que toca con el apartado aspiracional. Es decir, que no solo queremos ese deportivo porque simplemente es más rápido, si no que lo anhelamos en nuestro garaje porque así podremos ir a más fiestas, aparentar que tenemos un nivel de vida determinado y éxito laboral, que venimos de una estirpe de ricos aristócratas –aunque no sea del todo cierto- y, sobre todo, ligar más.

El título te deja claro desde un primer momento que este es uno de los ejes vertebradores de toda la experiencia. Comienzas siendo un aparcacoches humillado por una pija horripilante que, curiosamente, también te da la oportunidad de entrar en un circuito exclusivo. Uno de los pilotos estrella ha caído, y eso hace que puedas cumplir tu sueño de codearte con la clase alta y sentir que tu vida tiene algún tipo de sentido. A partir de ahí no pararás de encontrarte con esa gente que muchos de nosotros intuimos que existe pero que nunca hemos visto, y entrarás de lleno en sus problemas, roces, disputas y objetivos. Los actores de este mundo de lujo y tensiones son unos avatares que parecen sacados del Home de PlayStation. Ultra genéricos, mal modelados y animados, y basados en una dirección artística terrible. ¿Hecho aposta? No está claro.

Los primeros 15 minutos del juego

El escenario de todo esto es Ibiza –y más adelante Oahu, la isla del primer juego-. Con el dinero que consigamos es posible comprar nuevas casas –desde la caravana incial, con dos plazas de garaje y un aspecto lamentable, hasta mansiones enormes con vistas al mar y una capacidad muy superior-, ropa para nuestro avatar y hasta hacernos operaciones de cirugía estética para modificar nuestra apariencia –algo que provocará una situación curiosa y fantástica, y es que correremos varias carreras con vendajes monstruosos en la cara-.

Más allá de toda esta frivolidad está lo que realmente interesa: el juego de coches. Test Drive Unlimited 2 no es demasiado bueno aquí, de hecho, aunque hay apartados que son mejores que otros. En el modo para un jugador tenemos varias categorías –asfalto, carretera, off road...- y cada una de ellas tiene unos vehículos determinados y unas pruebas concretas. Mediante eventos de varias carreras con time trials hasta y circuitos con otros coches, tendremos que demostrar que somos los mejores y así desbloquearemos nuevos campeonatos y subiremos de nivel. Hay un total de 60 niveles, y puedes pasar de uno a otro completando pruebas de las cuatro categorías, que son competición, social, descubrimiento y colección.

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